•   SAN CARLOS / RÍO SAN JUAN  |
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Dos menores que con engaños, y vestidas con sus uniformes de colegialas fueron llevadas desde la comunidad La Culebra, jurisdicción de San Carlos, Río San Juan, hacia Costa Rica, fueron rescatadas en San José, tras permanecer allá casi un mes, en un esfuerzo conjunto de la Coalición contra la Trata de Personas del departamento y las autoridades ticas.

Después de una incansable labor de rastreo, hasta lograr su ubicación, las menores I.L.S.M. y J.M.A, ambas de 13 años, ingresaron con el rostro invadido por la pena y por la incertidumbre, al atardecer del lunes, por el puesto fronterizo de Los Chiles, en la lancha que atracó en Migración de San Carlos.

Con ellas venían sus padres, Elizabeth Maradiaga y Pablo Antonio Reyes, quienes vivieron la angustia y la desesperación desde el 24 de mayo, a las 10 de la mañana, cuando desaparecieron del colegio.

Las niñas fueron recibidas por el coordinador de la Comisión Departamental contra la Trata de Personas, Antonio Sequeira; por el asesor legal de la Casa del Migrante de Cáritas de Nicaragua, Gustavo Adolfo Chamorro; por el delegado de Mifamilia, René Castillo Gaitán, y por representantes de la Policía Nacional.

Pretenden llevarse a otras menores

La madre de I.L.S.M. sorteó los riesgos por su estado de embarazo, y viajó a la vecina del Sur hasta abrazar, presa del llanto, a su hija y su sobrina.

Las menores son primas hermanas, y se presume que fueron víctimas de la trata de personas, por la forma de operar de sus victimarios.

Además de ellas, hay tres menores de la misma comunidad listas para llevárselas con el mismo destino.

Según el profesor Reyes, quien recurrió a las autoridades y denunció el caso ante los medios de comunicación, no se descarta que se las llevaran para prostituirlas, pues obtuvo información de que en Costa Rica les tramitarían los papeles para trasladarlas a Panamá.

Al relatar la odisea que vivieron, las menores contaron que una persona foránea que llegó a identificarse con la familia, llamada Edgar Antonio Cajina Rodríguez, de 33 años, les endulzó el oído con halagos y regalías, pero que ese 24 de mayo, el taxista nicaragüense Noel Isaac Sánchez, alias “El Tico”, llegó a traerlas diciéndoles que se subieran, que era primo de ellas y familiar de su abuelo Leopoldo.

Una de ellas se rehusó, pero al final abordaron el automóvil, y el taxista les dijo que cuando el abuelo le preguntara, diría que las había bajado en Laurel Galán y se habían ido con un hombre cada una.

“Tico” las trasladó por paso ciego
Sin decirles adonde las llevaba, en el camino “El Tico” llamó a otro hombre que conducía una camioneta doble cabina, donde las trasladaron por San Pancho, no sin antes obligarlas a quitarse el uniforme del colegio, y como ese día recibieron Educación Física, se quedaron con la ropa interna.

Tras cruzar los naranjales por el puesto ciego de Las Tablillas, “al otro lado”, en un lugar llamado Poás, el taxista las entregó a Cajina Rodríguez, quien las llevó donde Miriam Mora, a quien identificó como su madrastra.

Refieren que a la semana de estar allí, a Cajina lo llamaron familiares para decirle que lo buscaba la Policía en Río San Juan, por lo que tomó la maleta y no lo volvieron a ver.

Ellas le confiaron a la hija de la señora cómo habían llegado allí, y esta le dijo a su madre, quien a la vez llamó por teléfono a su progenitora. La Guardia costarricense intervino en el rescate de las menores para ser entregadas a sus familiares.