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Las condiciones sanitarias de Managua siguieron empeorando ayer tras 14 días consecutivos de protesta de recolectores informales de basura, que impiden la descarga de los desechos de la ciudad, lo cual se agravó con la participación de altos funcionarios del gobernante Frente Sandinista, que ayer apoyaban y organizaban nuevos tipos de protestas contra la Alcaldía, mientras más de un millón de ciudadanos seguían sitiados por la basura y como rehenes de una guerra política contra el alcalde Dionisio Marenco.

Miembros del sector del transporte urbano de Managua denunciaron ayer que el coordinador de los Consejos de Participación Ciudadana, CPC, y secretario político del FSLN en Managua, Elías Chévez, anduvo gestionando ante varias cooperativas de transporte afines al gobierno, el financiamiento de varios buses para movilizar a militantes “a protestar ante la Alcaldía de Managua”.

Según las fuentes, Chévez gestionó el apoyo ante el presidente de la cooperativa de servicio de transporte urbano colectivo 12 de Octubre R.L., Leonel Orozco Flores; ante Marvin García, presidente de la cooperativa “Parrales Vallejos”, y ante otra cooperativa sin identificar.

Guerra declarada

Se ignora qué respuesta obtuvo Chévez, pero uno de los miembros de esas cooperativas confirmó que recibió una llamada telefónica del secretario departamental del FSLN para agilizar el movimiento de buses “para movilizar gente”. Otro de los transportistas negó el encargo, y dijo que únicamente le cotizaron precios para movilizar personas a una actividad donde estaría el presidente Ortega.

Por otro lado, trabajadores de los camiones recolectores de la Alcaldía de Managua denunciaron ante sus superiores que ayer, mientras intentaban recoger la basura acumulada en algunos barrios de Managua, piquetes de personas organizadas en los CPC impidieron la entrada de los vehículos, lanzaron piedras contra los trabajadores y amenazaron con quemar las unidades de aseo.

La información también fue transmitida directamente al despacho del alcalde Dionisio Marenco, quien estaba intentando confirmar las denuncias. A eso se suma la visita completa de los concejales del FSLN en la Alcaldía de Managua, al sitio de la protesta.

Encabezados por el jefe de bancada municipal sandinista, Edgardo Cuarezma, los concejales del FSLN se reunieron con los trabajadores informales que mantienen la protesta, con los miembros del Movimiento Comunal que respaldan a los trabajadores informales, y con los asociados del Frente Nacional de los Trabajados, FNT, que lidera el diputado sandinista y ficha fiel al presidente Ortega, Gustavo Porras.

Bonos y desechos

Tras una hora de reunión en el propio basurero municipal, los concejales sandinistas anunciaron varias propuestas de solución al problema, las que serían llevadas a consenso en una reunión extraordinaria del Concejo, a la que están convocando para hoy.

“La bancada del FSLN se reunió para analizar esta problemática, y dentro de los puntos concluimos que hay tres cosas importantes a destacar: la solución es estrictamente del ámbito municipal, es decir, le corresponde al alcalde y a su equipo resolver este problema”, dijo Cuarezma.

“Discutimos con el Movimiento Comunal, con el FNT y con los sindicatos, varias propuestas que pueden ser: exigir a los obreros de los camiones que no extraigan el material y que se lo dejen a los churequeros, y lo que deje de percibir el trabajador municipal se le pague mediante un bono mensual para no afectarlo, porque ganan poco”, explicó el funcionario municipal.

Según Cuarezma, trasladar la basura a municipios más alejados de Managua está aumentando los costos de limpieza, y propuso que en vez de invertirse ese dinero en combustible, se le distribuya a los trabajadores municipales para que dejen de seleccionar los desechos de valor, y permitirle a los buscadores informales que subsistan con la búsqueda y venta de los desechos sólidos reciclables.

Caballería FSLN

Antes de la presencia de Chévez y Cuarezma, el presidente Ortega había advertido con intervenir en la solución del problema, si la Alcaldía de Managua no lograba encontrar respuestas.

Además, el Movimiento Comunal se presentó a coordinar un incipiente sindicato de recolectores de desechos, y activistas del FNT, así como de la Procuraduría para la Defensa de Derechos Humanos, a cargo del antiguo comandante guerrillero Omar Cabezas, se presentaron al lugar a respaldar las demandas de los recolectores informales y a exigir soluciones a la municipalidad.

Además, ayer mismo el diputado Gustavo Porras, del FNT, brindó una conferencia de prensa donde culpó a Marenco de la situación de Managua, y hasta insinuó actos de corrupción en el proyecto municipal “Las Bolas más Grandes”, que consiste en educar a la población a reciclar la basura, organizarla en una bola y luego entregarla a la Alcaldía para su venta a empresas de reciclaje.

“Hay que pedir cuentas de esas bolas (de material reciclable), en cuánto las vendieron y a quién, porque parece que de ahí salen muchos millones de dólares y alguien está detrás de esos negocios”, insinuó Porras.

Managua como rehén

Como resultado de la protesta, los recolectores cerraron los portones e impidieron la entrada de los camiones llenos de basura, provocando que más de cinco toneladas de desperdicios no pudieran ser recolectadas en toda Managua, lo que provocó la alerta del Ministerio de Salud ante posibles y graves epidemias de diversas enfermedades en la capital.

Más de 1,600 personas bajo condición de extrema pobreza subsisten de la recolección y venta de los desechos sólidos reciclables que extraen de la basura que los capitalinos depositan, por medio de la Alcaldía de Managua, en el basurero municipal La Chureca.

El problema, eminentemente social, se convirtió en un conflicto político, luego que el alcalde de Managua denunciara la presencia y participación de altos personeros del FSLN, que se encuentran supuestamente organizando y apoyando la protesta.

Ayer nuevamente el alcalde denunció la protesta como un boicot político en su contra, y hasta expresó que si la solución al problema era su renuncia al cargo municipal, con gusto lo haría con “tal de no tener de rehén a más de un millón de personas”.

Marenco reconoció que el problema, en su origen, es social y económico, porque un grupo de personas en extrema pobreza se queja que no pueden subsistir, porque otro grupo de trabajadores municipales, con salarios máximos de hasta 3,000 córdobas, se quedan con el material de mayor valor en el mercado de reciclaje.

“Obra de mi partido”

Sin embargo, Marenco, insistió en que él no puede resolver el problema de garantizar la basura de “buena calidad”, y se lamentó de que instituciones como la Policía Nacional y el Ministerio de Salud, se excusen de resolver el problema y le achaquen al alcalde el estado lamentable de la situación de Managua.

Marenco siguió insistiendo en que el trasfondo del problema es político: “Yo quisiera entender que se trata de una crisis social por asuntos de sobrevivencia económica, de unas personas que no tienen más medio de subsistencia que el de pepenar desechos para venderlos…, hasta ahí estamos claros, pero de repente aparecen actores políticos ligados directamente a mi partido, el FSLN”.

Según el edil, la intencionalidad del conflicto parece ser dirigida a “ponerlo entre la espada y la pared”, para que “alguien” aparezca resolviendo el problema y ganar réditos políticos ante la opinión pública.

“Que dejen de joder”

“¿Con qué objeto?”, se preguntó el alcalde, y ahí nomás se respondió: “No lo sé, porque yo no me estoy lanzando a candidato de nada, pero lo que advierto es que si yo le digo a los trabajadores de la Alcaldía que no seleccionen los desechos, lo que haría es trasladar la protesta de La Chureca a los planteles de La Alcaldía de Managua, y ahí sí los camiones no saldrían para nada, y aquí nos ahogaríamos en basura y enfermedades”, advirtió.

El alcalde insistió en aceptar la ayuda propuesta por el presidente Ortega para resolver el conflicto: “Si el Presidente ofreció ayuda yo se la acepto y le agradezco, y solamente le pido que actúe rápido, porque si no vamos a caer en un problema de epidemias”.

“¿Por dónde se puede arreglar el problema?”, se le preguntó a Marenco, y respondió: “Si nadie es capaz de mover esto, espero que el presidente Ortega agarre el teléfono, yo le doy los números, que aquí los tengo, y que le ordene a esa gente que está detrás de esto que ya deje de joder y deje pasar los camiones”, expresó el edil.

(Colaboración de Edgard Barberena y Melvin Martínez).