•   Managua  |
  •  |
  •  |
  • END

El tubo que cada día debía permanecer introducido en su garganta para permitirle respirar es historia. Este fin de semana, después de dos meses, veinte días y 16 horas de haber dejado el país, el pequeño Elkin Enrique Fonseca Zapata, de nueve años, regresó a los suyos como rogaron que volviera: sano.
Acompañado por sus ángeles de la guarda, su abuelita Miriam Araica, Jeanetth Foerster de la organización CHEES, y el doctor Carl Ross, del Hospital Infantil de Pittsburgh, Pennsylvania, fue recibido por sus hermanos, papá y tías en el Aeropuerto Internacional en medio de abrazos, besos y sonrisas.
Hace dos años, Elkin, el tercero de seis hermanos, cayó de un árbol y se desgarró la tráquea cuando jugaba en el patio de su casa, ubicada en la comunidad Los Cedros, en el municipio de Villa El Carmen. Tras varias intervenciones quirúrgicas quedó usando de forma permanente un tubo para poder respirar. Como el aparato era único, su abuela lo lavaba con agua caliente y se lo volvía a colocar amarrado al cuello con un cordón de zapato.
“Ya no lo necesito más, respiro bien, ya estoy bien”, fueron las palabras de Elkin al consultarle sobre el aparato que usaba antes de viajar el pasado dos de mayo.
Agradecimiento eterno
Miriam Araica, abuelita de Elkin, comentó a EL NUEVO DIARIO que estará agradecida eternamente por todas las muestras de bondad y de solidaridad que les dieron a su nieto y a ella durante su estadía en el extranjero.
Jamás me esperé ser tan bien tratada y atendida, dijo la señora Araica. “Estoy muy agradecida con el Proyecto Gran Pacífica, que permitió que en nuestra comunidad conociéramos su programa de ayuda, lo que me llevó a explicar la situación que vivía el niño; a los miembros del Club Rotario de Pittsburg, que sin conocernos nos tendieron una mano; al personal y dirección del Hospital del Niño de Pennsylvania; al doctor Carl Ross y a su esposa, que nos recibieron en su casa; al doctor Barcksdale, que lo operó, a American Airlines, que nos dio los boletos, y a tantas personas que siempre estuvieron atentas al niño”, expresó.
“No hay palabras para describir la alegría que siento al verlo, sabiendo que tiene mucho aire para respirar y que nada le impide continuar su desarrollo normal”, comentó la señora Araica, quien sufrió después de la operación del pequeño, un “shock emocional”, pues Elkin como parte del procedimiento estuvo sedado durante una semana, para que el injerto que le fue colocado en la laringe fuese aceptado y sanara correctamente.
Recomiendan buen cuido
Elkin sanó antes del tiempo previsto, y eso causó admiración en los médicos que le atendieron, comentó por su parte el doctor Carl Ross, que junto a su esposa atendieron al niño antes y después de la operación.
La recuperación fue muy rápida, pero aquí en Nicaragua debe ser vigilado cuidadosamente, recomendó el doctor Ross, porque si le da una infección tiene que tomar un medicamento específico y hay que tener sumo cuidado.
“El tiempo completo de recuperación es un año. Para que se escuche el volumen normal de su voz deberán pasar seis meses, pues las cuerdas vocales --que son como bandas de hule-- están estiradas por la cirugía, y para que recuperen su tamaño normal y pueda hablar con normalidad solo bastará ese tiempo”, dijo el doctor Ross.
Por su parte Jeannette Foerster, de la organización CHESS, que ejecuta el programa social del proyecto turístico Gran Pacífica, dijo que durante su estadía, Elkin --que fue nombrado por el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) como Embajador de Buena Voluntad-- visitó alrededor de doce escuelas que tienen programas de aprendizaje del español, y sostuvo encuentros con los miembros del Club Rotario de Pittsburgh y del senador de Pennsylvania Arlen Specter.
“En Pittsburg, Elkin fue llevado a doce escuelas donde hay programas de aprendizaje de español, con quienes creamos un programa de intercambio, también suscribimos un hermanamiento con una escuela de Pittsburg, porque la estadía de Elkin en Estados Unidos sin duda dará muchos frutos positivos”, dijo Foerster.
El procedimiento
El costo de la operación de Elkin se calcula en 300 mil dólares, pues le fueron extraídos cartílagos de una de sus costillas para reconstruirle la tráquea, de forma que pueda nuevamente respirar con normalidad y sin angustias por la falta de aire en sus pulmones.
El padre de Elkin, señor Hugo Fonseca, dijo que estaba más que feliz, y que la operación y atención brindada a su hijo demostraba que “aun hay mucha bondad en el mundo”.