•   OCOTAL, NUEVA SEGOVIA  |
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La Policía Nacional capturó ayer en el barrio Villa Esperanza, de la ciudad de Estelí, al joven de 17 años que acuchilló a otro de su misma edad en un colegio de la ciudad de Ocotal.

La madre de la víctima, Sandra del Carmen Mena Aráuz, demandó para el presunto homicida la pena de muerte, aunque no existe en Nicaragua.

“Había dicho que se hiciera la voluntad de Dios. Ahora no. Mi hijo (Samuel de Jesús Díaz) es el que está bajo tierra y no me lo van a entregar vivo. Lo que yo quiero es que le den lo mismo que él le dio a mi hijo: la muerte”, expresó sentada con otros familiares sobre una tumba particular, cercana a la de su hijo.

La señora Mena Aráuz, vive en Guatemala, donde trabaja desde hace nueve años en un comedor, por un salario diario de 50 quetzales, que convierte a dólares para mandarlos a sus cuatro hijos; a dos de los cuales, incluyendo al ahora occiso, había dejado bajo la potestad de la abuela materna.

Sobre el entorno familiar, Mena Aráuz negó que su hijo estuviera metido en las drogas. “No fumaba, porque padecía de asma”, dijo, y que su muchacho se mantenía de la escuela a la casa, y que tampoco tenía celular ni acceso a internet.

Igualmente, negó que el joven intercambiara insultos con su contrincante a través de las redes sociales, como Facebook.

Centros de estudio endurecen medidas
El asesinato del estudiante de Segundo Año de secundaria en el interior del Centro Escolar “Yelba María Antúnez”, en el barrio “José Santos Rodríguez”, de Ocotal, a manos de otro adolescente, es la punta del “iceberg” de un fenómeno que tiende a ser endémico: la violencia escolar.

Graysa Betenia Meza, dirigente de la Federación de Estudiantes de Secundaria, FES, del Octavo Grado del Instituto Nacional de Secundaria “Leonardo Matute”, reveló el ambiente de miedo que ha estado enfrentando el estudiantado desde hace algún tiempo.
A los alrededores “llegan personas extrañas con la intención de ofrecer drogas; otras para buscar pleitos, y cada día la inseguridad es mayor. La violencia es pareja dentro y afuera (del centro)”, señaló.

Agregó que los chavalos tienen miedo. Se retiran y se van a otros centros, o sus padres los trasladan a centros privados, porque se forman pleitos en la calle por rencillas personales que se cultivan por la disputa de novias y de otras cosas.

Dijo que apoyaban las medidas restrictivas tomadas por la dirección del centro de estudios, como la ocupación de objetos cortopunzantes y de teléfonos celulares, aplicadas a partir del hecho sangriento registrado esta semana.

“Estamos haciendo una campaña entre los estudiantes para que no lleguen armados con cuchillas, caladoras o tijeras, porque los chavalos con eso se hacen daño”, indicó.

Merodean expendedores de drogas
La profesora Dilcia Toledo, directora del Instituto, dijo que solo el miércoles los docentes ocuparon 40 teléfonos celulares.
“Estamos tomando medidas desde hace días, a partir de los problemas de drogas (en las afueras). Con la Policía mantenemos una estrecha relación y coordinación para dar seguridad, tanto (a la hora) de entrada como de salida de los muchachos”, aseguró.
El comisionado Pablo Ardón, vocero policial en Nueva Segovia, manifestó que el caso de homicidio entre adolescentes fue por rencillas personales, y como antecedente, ya se habían amenazado con machetes.

Dijo que falta por recuperar el arma homicida, aunque se han tomado testificales de personas que presenciaron el crimen.
El alto jefe policial también reconoció que en el centro donde se suscitó esta muerte violenta, circula mucha droga, y por eso se realiza una vigilancia especial. Debido al suceso sangriento, la escuela fue cerrada temporalmente.

Anunció que en los próximos días van a identificar problemas de inseguridad en el entorno de los centros de estudio y a detectar drogas, licor y armas para evitar derramamiento de sangre.

También las autoridades educativas están organizando una marcha pública para denunciar los distintos flagelos que socialmente sufren la niñez y la adolescencia de la ciudad.