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Una vez concluido el programa de la Unión Europea, de rehabilitación y de restauración de las zonas afectadas por el huracán Félix en la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, los habitantes de esa región tienen que enfrentarse a los grandes desafíos que se habían obviado por la devastación. Uno de ellos es la falta de producción local para ser autosostenibles.

Durante el acto de clausura del “Programa de apoyo a la reconstrucción y rehabilitación de las áreas destruidas por el huracán Félix en la RAAN”, en el que participaron los diferentes miembros de los gobiernos territoriales beneficiados, Oscar Palmer, Director Ejecutivo de la Coordinación del Gobierno Regional Autónomo del Atlántico Norte, aseguró que aún queda mucho por hacer en las comunidades caribeñas.

También comentó que ellos han llevado a cabo ahí todos los procesos de los diferentes proyectos que se han ejecutado, como el que dirigió la Unión Europea después del huracán Félix, producto del cual rehabilitaron viviendas, actividades económicas, comenzaron alguna producción nueva, reconstruyeron un sistema de agua y saneamiento, construyeron talleres de ebanistería, e instalaron una máquina para producir hielo, con el que podrán mantener refrigerados los mariscos.

“Agradecemos su esfuerzo en todo eso. Ahora tenemos agua limpia y pura para muchas familias, y actividades productivas en muchas comunidades.  Sin embargo, hay mucho camino que andar aún. Nosotros no tenemos ningún tipo de industria, aunque nos dedicamos a la pesca, cuyo sector es muy productivo, pero no podemos depender solo de eso”, señaló Palmer.
Mendel Goldstein, jefe de la Comisión de la Unión Europea para Centroamérica y Panamá, manifestó que han contribuido con la recuperación de la estabilidad socioeconómica con las áreas afectadas por “Félix”, por lo cual se sienten satisfechos. En este programa, dicho organismo de cooperación invirtió más de siete millones de euros, y contó con la ayuda financiera de los gobiernos nacionales y locales.

“Si hay educación y salud, entonces habrá desarrollo, por ello, el proyecto se propuso la recuperación y el mejoramiento de la infraestructura de agua y saneamiento, la cual contribuyó a mejorar la higiene y la educación sanitaria ambiental, principalmente contribuyó a la seguridad de los niños, niñas y mujeres”, expresó Goldstein.

Programa fue integral
Además, el representante de la Unión Europea manifestó su alegría porque el programa implementado en las zonas deterioradas por el huracán fue integral, por eso, los cooperantes están convencidos de que esta acción ha tenido un impacto importante en la economía local, y, por ende, en la vida de sus productores.

Igualmente, consideró que en la medida en que se mejoren las capacidades locales y se incrementen las alternativas de producción y haya mejores prácticas de manejo de los recursos naturales, los habitantes estarán mejor preparados para garantizarse el acceso y la disponibilidad de alimentos en sus lugares, y para contribuir con la disminución del impacto de la vulnerabilidad ambiental en que viven.

“Es justo reconocer el liderazgo del gobierno territorial y municipal, así como a los 21 organismos, entre ONG locales, internacionales, y asociaciones comunitarias que garantizaron el cumplimiento de las obras en los municipios de Puerto Cabezas, Waspam, Bonanza y Rosita. Desgraciadamente, en esta región siempre van a tener huracanes y otros problemas climáticos, pero ya en América Central tenemos la costumbre de preparar mejor a la gente para hacerle frente a estas catástrofes”, concluyó Goldstein.