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Terremoto de Haití: aproximadamente 250 mil muertos, fallecidos por la epidemia de cólera 3 mil 889. Por terremoto y posterior tsunami en Japón: 9 mil 700. Víctimas  por inundaciones en Australia 10 muertes, 70 desaparecidos y miles evacuados. Brasil: 1 mil fallecidos y 25 mil perdieron sus hogares. Perú: 2 mil afectados por granizadas e inundaciones en lo que va del 2011.Colombia 2,2 millones de personas afectadas y más de 300 muertes por las anegaciones. Epidemia de dengue: en Brasil 942 mil 153 casos, Bolivia 5 mil 191 y Paraguay 13 mil 681. Guatemala: alerta por volcán y más de 11 mil personas en albergues temporales de emergencia debido a la ola de frío en enero 2011.

Los datos anteriores son sólo la punta del desastre sufrido por la población de estas naciones, a lo que se pueden agregar fuertes sismos en Costa Rica, El Salvador y Nicaragua en lo que va del año, siendo nuestro país uno de los más afectados en las últimas décadas por terremotos, inundaciones, deslaves, maremotos y hasta hambruna en algunas zonas del país.

Así la complejidad de los desastres naturales es mayor y eso exige mayor preparación y coordinación. Bajo esa premisa el proyecto Esfera actualizó su manual traducido a 40 idiomas para la prevención, acción y atención contra desastres y conflictos armados, lanzado a nivel mundial el 7 de julio, lo cual en Nicaragua se hizo en Puerto Cabezas, Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN.

Mayores vulnarabilidades
Para Martín Villarroel García, coordinador regional para emergencias en América Latina  y el Caribe de Save the Children, hoy por hoy las emergencias son mucho más complejas que hace una década atrás. Esto es algo que preocupa no sólo a los gobiernos locales, sino también a las agencias humanitarias y organizaciones locales.

“Se presentan no sólo con inundaciones sino con otros factores ambientales que agravan más la situación. Ejemplos clásicos son la migración por el cambio climático en las zonas rurales hacia los centros urbanos y sobrepoblan las áreas urbanas. Crecen a niveles elevados en vulnerabilidad y cuando hay inundaciones son las primeras afectadas”, señala Villarroel.

El especialista boliviano indica que a esto se suma la inexistencia de servicios básicos entre ellos los de salud, así como la falta de planificación de usos de suelos, la falta de calificación de ordenamiento territorial, que hace más complejas las situaciones.

“Por tanto no sólo se trata de responder a situaciones determinadas sino avanzar en entender que las familias tienen derecho a recibir ayuda oportuna, inmediata, con calidad y de transparencia en la utilización de los recursos destinados a apoyarlos. Esfera contribuye a este proceso. El manual tiene el mérito de recomendar la construcción de equipos técnicos humanos organizados para desarrollar más las implicancias del manual”, alega.

Remarcó que en la actualidad las políticas de los Estados no están incidiendo en las emergencias con la rapidez que deberían. Por lo tanto se recomienda que incorporen el temas en sus planes de desarrollo, aunque generalmente se priorizan en acciones de construcción de infraestructura local.

“Es mejor prevenir antes que el desastre pueda venir, un mensaje que los gobiernos de la región no comprenden con suficiente eficiencia. Debe ser una inversión para obtener mayores beneficios a futuro. El terremoto en Haití dejó muchas experiencias, entre estas que primero se debió entender la toma de decisiones propias basadas en los derechos humanos, aún en situaciones de emergencia. En segundo lugar se observó la fragilidad del sistema haitiano en tanto a planificación y programación se refiere, algo que se relacionó a falta de recursos financieros para enfrentar la crisis. En ese sentido la cooperación internacional es bienvenida, pero también esta debe respetar los principios humanitarios como la imparcialidad y la independencia”, dijo Villarroel.

La necesidad de respuesta integral
El especialista destacó que el proyecto Esfera, nació con la tragedia de Ruanda, un país africano donde la población fue arrasada por genocidio y luchas étnicas, además de inundaciones. En ese entonces muchas organizaciones respondieron a la emergencia, pero sin una coordinación adecuada y en 1997 Cruz Roja Internacional, Save the Children, Oxfan, Care y el sistema de Naciones Unidas entre otras, decidieron coordinar políticas y principios humanitarios para sacar adelante la asistencia humanitaria.

Ahí nace la idea del manual, aludiendo al principio al derecho de vivir con dignidad que es lo que congrega a todas estas agencias para ser más responsables. Entonces desde el proyecto Esfera se crea el primer instrumento en 2004 que pone en realce la calidad del servicio humanitario y el rendimiento de cuentas, esto para aliviar el sufrimiento de las familias afectas por los desastres y conflictos.

La estructura del documento parte de los tres principios de la Carta Humanitaria, basado en el código de conducta elaborado por la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Se ha añadido en esta nueva versión 2011 del manual los principios de protección para asegurar a la población de las vulnerabilidades que la rodean. Además están las normas que orientan un accionar más humanitario en la respuesta y también las normas técnicas relacionadas con agua, saneamiento y fomento a la higiene, con seguridad alimentaria y nutrición, acciones de salud además de alojamiento, entre otros esenciales. Está complementado con las normas mínimas de educación en emergencias.

Para Villarroel en el caso de Nicaragua, después de siete años de puesto en vigencia el convenio con enfoque basado en derechos de la niñez al sistema de Defensa Civil, se ha visto un avance en su incorporación, ha formado capacidad local que, cuando hay eventos adversos, responde a esa emergencia, además está articulado en un sistema nacional que fortalece a los gobiernos locales para que las acciones sean oportunas.

“Desde Save the Children observamos que tanto Defensa Civil como Sinapred han venido avanzando, y en las capacitaciones siempre hay personal de estas organizaciones fortaleciendo a su equipo humano. Esperamos que las próximas respuestas sean más eficientes y eficaces”, consideró.

Capacitación para multiplicar conocimientos
Marco Minelli, responsable de acción humanitaria a nivel regional de Oxfan, señaló que previo al lanzamiento del manual 2011, se capacitó a 36 personas provenientes de instituciones gubernamentales entre estas el Sinapred, Defensa Civil, Ministerio de Salud,  y organizaciones civiles que trabajan el tema.

“Ellos son capacitadores que multiplicarán sus conocimientos en sus respectivas instancias, con un plan de capacitación a futuro y difundir a otros niveles sus conocimientos a nivel municipal, regional y comunidades”, comentó Minelli.

El hecho que el lanzamiento de la nueva versión en Nicaragua se realizara en Puerto Cabezas, tiene un significado simbólico en el sentido de que esta es una de las regiones que a nivel de instituciones gubernamentales y de sociedad civil se define como una de mayor riesgo, con amenaza constante ciclónica y alta vulnerabilidad económica y social.
 
Entre las que organizaron el evento están Oxfan, Save the Children con el apoyo financiero de la Comisión Europea, a través de su dirección general de ayuda humanitaria y protección civil.

Prioridades nacionales
Marvin Macanche, asistente de operaciones de Sinapred, alega que los conocimientos adquiridos con la nueva versión del manual complementará técnicamente lo que ya se está poniendo en práctica en Nicaragua, para el desarrollo de los planes y respuestas inmediatas.

Indicó que la incidencia más importante es en las comunidades más alejadas, cada zona tiene sus propias características y sus vulnerabilidades, las que se deben estudiar en la zona para el desarrollo de estrategias específicas.

“Actualmente se prioriza la zona del Atlántico por ser un área de difícil acceso, poca capacidad de comunicación y la necesidad de una logística mayor para poder dar una respuesta más oportuna, a diferencia de la zona del Pacífico de nuestro país donde las coordinaciones son más rápidas”, aseguró el oficial Macanche.