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El empresario nicaragüense Henry Fariña, quien resultó gravemente herido en un atentado perpetrado en Guatemala, pasó de ser un afinador de pianos a propietario de una próspera cadena de casinos y night clubs en Nicaragua y Guatemala.

Así lo recuerda su amigo Ramón Rodríguez, director del Teatro Nacional Rubén Darío,  quien mantiene viva en su memoria la imagen del niño que ayudaba a su tío en la faena diaria.

Muy amigo de Facundo
“Nos conocíamos hace años porque él ayudaba a su tío en el trabajo, pero imagínese, en Nicaragua nadie puede sobrevivir de ese negocio, por eso su familia decidió emigrar a Guatemala. Después nos vimos esporádicamente a raíz de las presentaciones artísticas de Facundo Cabral, a quien le montaba las giras y los conciertos”, comentó Rodríguez.

Una jugada del destino
Según comentó una periodista del diario Siglo XXI, compartir el vehículo fue un azar del destino, ya que Fariña y Cabral coincidieron en el lobby del Hotel, donde éste le ofreció llevarlo al aeropuerto.

Según relata una fuente consultada por END y vinculada a Fariña, entre ambos existía una amistad muy especial, único motivo que justificaba la intervención de Fariña en las actividades artísticas de Cabral “Aunque solo vi a Fariña pocas veces, era obvio que era fan de Facundo y que le tenía mucho aprecio, pero él no era un promotor común, sino un empresario, pero como tenía riales se arriesgaba con Facundo”, dijo la fuente.

Desde Argentina, el periodista Sergio Hellman expresó al radionoticiero local “Patrullaje Informativo”, que Fariña, según datos extraoficiales, había recibido amenazas.

Esto refuerza la presunción de que el atentado iba dirigido al empresario nicaragüense.