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Junko Sazaki, representante del Fondo de Población y Desarrollo de Naciones Unidas, UNFPA, basadas en estudios y proyecciones a futuro, considera que el país que no aproveche el bono demográfico y lo deja perder, tendría un aumento de la población infantil, la posibilidad de más delincuencia por falta de oportunidades y un desarrollo económico más bajo.

El escenario futuro fue descrito durante la conmemoración del Día Mundial de la Población y el lanzamiento de la campaña a nivel internacional “7 Millones de acciones”, con la cual se busca la reflexión sobre las implicaciones que tendría la pérdida de oportunidades y las acciones a seguir para potenciar el fenómeno poblacional de bono demográfico.

“Los diferentes sectores deben trabajar de la manera más integrada e invertir principalmente en educación. Se debe mirar a largo tiempo las implicaciones sobre la diferencia que se puede marcar en cincuenta años”, expresó Sazaki como parte de las recomendaciones a tomar en cuenta.

La representante de UNFPA, alegó que el descenso de los índices de dependencia demográfica es una ventana de oportunidades que favorece el desarrollo del país, ya que incrementa las posibilidades de una mayor producción, ahorro e inversión y generación de ingresos, siempre y cuando se invierta en educación, salud y calificación de esa abundante población en edad de trabajar.

Según la Encuesta de Hogares del 2008 se registró un 13 por ciento de adolescentes y 20 por ciento de jóvenes de 18 a 30 años, no estudiaba, no estaba buscando empleo, ni estaba trabajando. Eso que equivale a 350 mil adolescentes y jóvenes.

Sazaki indicó que todo el mundo quiere tener un mejor futuro. Siendo en la niñez que se tiene acceso a mejor futuro a través de la educación y empieza a conocer qué puede pasar cuando comienza su actividad sexual, pero si no se tiene acceso a planificación familiar la demanda no está satisfecha. Nicaragua está tomando acciones en educación sexual y reproductiva a través del Ministerio de Educación, sin embargo un aspecto a tratar es que los jóvenes no van con regularidad a los centros de salud y no hay un servicio amigable para adolescentes, si se mantiene ese componente implicará en alguna medida un mayor crecimiento poblacional.

Otra implicancia es la responsabilidad de los hombres en evitar embarazos, tomando en cuenta que el embarazo adolescente merece atención especial, en particular los casos de niñas de 14 años. Se registra que el 20 por ciento de las nicaragüenses entre los 15 y los 19 años ya son madres.

Aumenta número de nicaragüenses
Aunque Nicaragua vive un fenómeno demográfico de reducción en la tasa de natalidad,  datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo y el CELADE señalan que la población nicaragüense ha aumentado en 4.5 veces en los últimos 60 años, pasando de 1.3 millones en 1950 a 5.8 millones en 2010.

Sobre esto Fabio Buitrago, experto en medio ambiente y asesor técnico de Fondo Natura, señaló que otro elemento de la demografía, es el mayor consumo de alimentos y agua. Por tanto se necesitará mayor producción y calidad del agua, lo que representa más racionalización de los recursos naturales y acuáticos.

“Si no se realiza un reordenamiento territorial con una visión de país será difícil que logremos revertir la tendencia de perder el potencial de producción y captación de agua. Calculo que desde el año 1950 al 2010 hemos perdido 51 mil hectáreas de bosques y la disponibilidad de agua disminuye a manera proporcional a la pérdida de la cobertura forestal”, dijo Buitrago, agregando que no hay  datos específicos pero es seguro que se ha perdido cantidad y calidad por la contaminación generado por los centros poblados, como la contaminación industrial y las aguas servidas.

Consideró que la única forma de detener esto es la formación de una visión de país que lleve a un adecuado ordenamiento territorial, teniendo como desafío la integración de todos los sectores y conjuntamente se defina lo que se quiere hacer.

“No puede ser posible que se promueva la ganadería en suelos que no son aptos para ello, o monocultivos en lugares sin potencial. Aquí los municipios serían los encargados de accionar. Hay esfuerzos y avances desde los últimos cuatro gobiernos, el problema es que cada uno sólo planifica para su período gubernamental y se necesita una visión a largo plazo de al menos veinte a veinticinco años. En Nicaragua no podemos darnos el lujo de que cada cinco años el siguiente gobierno deseche los esfuerzos de la anterior administración por ser de una tendencia política distinta dado que los recursos naturales no nos van a esperar”, expresó Buitrago.