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Dentro de dos décadas y media, la población joven de Nicaragua comenzará a declinar, y al mismo tiempo estará arribando a la fase plena o avanzada de envejecimiento de la población, afirmó el economista Adolfo Acevedo.

El economista expresó lo anterior ante los resultados del estudio “Migración Internacional en las Américas”, realizado por la OEA, Cepal y OCDE, el cual señala que Nicaragua pierde anualmente el 30% de su bono demográfico.

“Se estima que la población en edad activa continuará aumentando hasta 2035, cuando alcanzará su punto culminante como porcentaje de la población total, y luego comenzará a declinar, porque el decrecimiento de la población infantil habrá cesado de alimentar sus tasas de crecimiento, y porque las diferentes cohortes de esta población irán alcanzando la edad de retiro”, explicó Acevedo.

De forma paralela, se continuará incrementando con rapidez la población de adultos mayores.

Para 2050, la población mayor de 60 años representará casi un 20% de la población, un porcentaje similar al que, en promedio, refleja actualmente en los países desarrollados.

En 2050 habrá más personas dependientes
El economista explicó que cuando el bono demográfico se agote, el porcentaje de personas en edad activa no seguirá creciendo, en comparación con las personas dependientes, sino que el proceso comenzará a funcionar de manera contraria. El número de dependientes (sobre todo las personas mayores) crecerán cada vez más respecto del número de personas en edad activa.

“Esto provocaría una disminución progresiva de los ingresos laborales por persona dependiente, o, lo que es lo mismo, una disminución del ingreso per cápita de los hogares, debido al aumento de la relación de dependencia, y el período de bono demográfico dará paso a un período de acentuada desventaja demográfica”, explicó Acevedo.

PEA asumirá gastos de ancianos
De igual forma, añadió que en la medida en que las personas mayores no hayan ahorrado para cubrir sus necesidades durante la vejez, aquellos que todavía estén en edad de trabajar, tendrán que apoyar la sobrevivencia y la atención en salud de la población mayor de 60 años.
Esto se explica porque sólo el 20% de la fuerza de trabajo nicaragüense está afiliada al Seguro Social, de tal manera que el 80% de las personas que integran la fuerza laboral llegarán a la edad de retiro sin ningún ahorro.

No saldremos de la pobreza
Acevedo señaló que dado que la población infantil será cada vez menor, ya no existirán tantos niños y adolescentes en los cuales invertir para contribuir con el desarrollo del país.

“Por eso el momento de invertir en los niños y adolescentes, y efectuar los cambios y transformaciones que hagan posible cambiar las perspectivas del futuro es ahora, después será demasiado tarde”, comentó Acevedo.

Aún estamos a tiempo
Al arribar el momento en que inicie el proceso de envejecimiento de la población, ya no habrá retroceso, reiteró Acevedo. Por eso indicó que Nicaragua tiene una ventana de oportunidad de entre tres o cuatro décadas, para poder hacer las inversiones y las transformaciones que se requieran para aprovechar al máximo el bono demográfico.

¿Qué hacer?

Al respecto, el sociólogo y economista Cirilo Otero brindó algunas alternativas que podrían evitar las dramáticas repercusiones de no usar el bono demográfico:

Permanencia de los niños en primaria, ya que de cada cinco niños que entran a primer grado solo dos concluyen el sexto grado.
Educación estructurada y adecuada a las exigencias del mercado mundial, fortaleciendo la tecnificación en las escuelas, el acceso a las nuevas tecnologías y a internet.

Robustecer la institucionalidad en el país con reglas, leyes e impartidores de justicia que generen confianza en la población y en los inversionistas.