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La ofensiva de la dirigencia del partido orteguista contra el alcalde Dionisio Marenco afecta a la población de Managua, debido a las toneladas de basura cuya recolección impiden los “churequeros”, manipulados y respaldados por organizaciones pro gubernamentales.

Lo anterior es la apreciación de dirigentes de la Red Nacional en Defensa de los Consumidores (RNDC) y del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), organizaciones que criticaron la insensibilidad e irresponsabilidad de los políticos.

Policía muy paciente
Éste considera que es evidente el intento por dañar la imagen de Marenco a pocos meses de terminar su mandato edilicio. “A pesar de que nosotros, como red de consumidores, rechazando impuestos hemos tenido diferencias con el alcalde, fuera de eso nos parece que su administración hizo un buen trabajo”.

Indicó que las autoridades correspondientes deben tomar cartas en el asunto. No a vapulear a los grupos reclamantes, sino desalojar a quienes en terrenos de la Alcaldía no dejan entrar los camiones, y hacer que sus dirigentes se sienten a dialogar.

“En este caso la Policía no es beligerante porque, claramente, esto tiene trasfondos partidarios. ¿Cuántas veces hemos querido protestar en Carretera a Masaya? Eso no lo hemos logrado porque, inmediatamente, mandan a los antimotines para desalojarnos”.

Muy beligerante se ha visto a la dirigencia del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT) para defender a los “churequeros”, pero no se pronuncian a favor de los recolectores de basura de la alcaldía, amenazados en sus labores. Tampoco se pronuncian contra el incremento de la energía ni del transporte interurbano, ni por la aprobación de la Ley de “Uso responsable de la energía”, que reclama acciones penales contra morosos. Esas situaciones muestran desequilibrio a la hora de defender a los diversos grupos sociales y laborales.

Extrañamente hasta ahora
“Aquí la municipalidad sólo tiene un servicio de recolección, por lo que ni el edil capitalino ni el Concejo tienen que ver con el uso de los desperdicios. Son los recolectores quienes desde siempre han dividido y tomado la basura, pero extrañamente, hasta ahora, surge una protesta en contra del alcalde”.

Carrión comentó que el trabajo dignifica a la persona, pero que ésta es una forma de sobrevivencia de un grupo de personas que están en la extrema pobreza, expuestas a una gran cantidad de infecciones y sin ser cubiertos por ningún derecho institucional.

“Por eso, ondear la bandera de derechos humanos para que se les entregue tal o cual desperdicio a éstas personas no es consecuente. Por el contrario, es un gran reto --no de la alcaldía, sino del gobierno y sus instituciones-- dar respuesta o una opción laboral digna”.

La suciedad y la política
El abogado del Cenidh expresó que el esfuerzo por descalificar y afectar la imagen del alcalde por desavenencias políticas con la dirigencia de su partido dejó desperdicios por toda la ciudad, y la posibilidad de brotes epidémicos, mientras alrededor del mundo surgieron excelentes imágenes de los cerros de basura, de los zopilotes y de los niños escarbando en los desperdicios de un país cuyo gobierno habla de querer ser un atractivo turístico a nivel internacional.