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Las advertencias del peligro que representa el cerro Motastepe, como derivado de la explotación arenera al margen de un estudio serio de impacto ambiental, se están cumpliendo.

La lluvia y la debilidad del cerro, tal como lo advirtió EL NUEVO DIARIO hace menos de mes, fueron los detonantes para que las capas externas de la ahora frágil estructura se estén desprendiendo. Eso ocurrió la madrugada del lunes y ha provocado un ambiente de incertidumbre y de temor entre los pobladores más próximos al Motastepe.

Según Roamir Manzanares, presidente del Movimiento Jóvenes Ambientalistas, lo que está ocurriendo con el Motastepe es producto de la negligente complicidad de las autoridades de gobierno, que han preferido no intervenir en frenar la explotación arenera, para no afectar los intereses de poderosos grupos económicos que llevan años lucrándose sin cumplir con los requisitos mínimos en materia ambiental.

Manzanares expuso que desde 2007, cuando esta organización demandó que se frenara mediante la declaratoria de una moratoria el aprovechamiento de los recursos del cerro, la iniciativa no tuvo eco. “Advertimos esto que estamos viendo ahora”, dice, refiriéndose a los deslaves que está experimentando el Motastepe.

Agregó que los desprendimientos producidos son solo un ejemplo de “lo que ocurre cuando no se tiene control de las actividades económicas donde existen recursos naturales valiosos”, y hasta alertó que las consecuencias pueden cobrar vidas humanas, tomando en cuenta que los fenómenos climáticos cada año son más intensos.

“Es urgente que se declare una moratoria en el Motastepe”, insistió Manzanares, reconociendo que es una decisión que no ha encontrado “pase” porque han pesado más los intereses de quienes gozan de la concesión de explotación.
El presidente del movimiento ambientalista consideró oportuno que sesione la Comisión Interinstitucional para atención de temas ambientales y que revise la propuesta de moratoria planteada desde 2007.

Instituciones deben estar alertas
“Está en riesgo la vida humana”, sostuvo el ambientalista, quien invitó a los ministerios del Ambiente y Recursos Naturales, Marena; de Infraestructura, y de Salud, Minsa; a la Alcaldía y al Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres, a atender el llamado, porque el Motastepe “es una amenaza”.

La decisión más sabia, considera, es poner “un alto a las concesiones”, de modo que es un reto para nuestras instituciones demostrar que en este país vale más la vida que los intereses de grupos económicos.

Informó que en las próximas horas se reunirán con los pobladores, quienes desde que ocurrió el suceso no han dejando de llamarles para que se les brinde información respecto del peligro real que, en las condiciones actuales, representa el Motastepe para sus vidas. También señaló sobre el riesgo al que se están exponiendo los trabajadores que diariamente forman parte de la cadena de explotación en el cerro.