Rafael Lara
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El periodismo nacional se pregunta si en Nicaragua ya existe licencia para matar a periodistas, nos dice Elsa Gómez, Presidenta de la Unión de Periodistas de Nicaragua, quien ayer elevó su queja a la representante de la Comisión Investigadora de Atentados contra Periodistas (CIAP) de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap).

El documento expresa su indignación por los privilegios de convivencia familiar dados por el sistema penitenciario “La Modelo” al asesino del periodista Carlos Guadamuz, William Hurtado.

Este delincuente fue condenado a 21 años de cárcel, de los cuales sólo purgó 4 por la excusa de sufrir enfermedades graves que atentan contra su salud.

“Entregamos la queja a la representante en Nicaragua de la CIAP-Felap, instancia que aglutina a más de 17 países de la región. Nuestro objetivo es que se pronuncien sobre este caso. Queremos que se haga público a nivel internacional este suceso, pues el periodismo nacional se siente amenazado, y nos preguntamos si en Nicaragua hay licencia para matar a periodistas”.

PDH complaciente
Por su parte, María Auxiliadora Urbina, Procuradora de Cárceles de la gubernamental Procuraduría de Derechos Humanos, nuevamente defendió la condición de enfermo de Hurtado, y dijo que el asesino aplicaba al privilegio de estar en su casa.

“Es más, hay 96 privados de libertad que aún están en espera de la aprobación del régimen de convivencia familiar. Esto es algo que como procuradora de cárceles he venido solicitando que se beneficie a los enfermos crónicos y los valetudinarios”, expresó Urbina.
¿Humanitarismo o impunidad?
Gómez indicó que no es posible que a las autoridades encargadas de impartir justicia ahora les resulte “humanitario” mandar a su casa --bajo la figura de convivencia familiar, para que se cure de las dolencias surgidas durante su encarcelación-- al que mató a Guadamuz, con premeditación, alevosía, ventaja, y sin pesar ni reparo de cometer el delito ante el hijo de la víctima.

Agregó que las enfermedades del reo no se pueden comparar al dolor que intencionalmente provocó. ¿Cómo es posible que les tengan pesar a los asesinos y no piensen en la familia de la víctima que debe cargar con ese dolor durante toda la vida?
Por eso, la dirigente de la UPN se pregunta cuál es la pantomima de hacer un juicio y someter a la familia a interrogatorios para luego condenar al asesino y después dejarlo libre. Mientras tanto, la familia, en vez de llorar a los deudos, tiene que recurrir en busca del apoyo de organizaciones de derechos humanos y exigir justicia a las autoridades.

“Como vicepresidente por Nicaragua de la Federación Latinoamericana de Periodistas, estoy demandando que la solidaridad venga de todos los países latinoamericanos, y presionar para que el asesino regrese a cumplir su deuda con la sociedad. No podemos dejar que los asesinos anden libres”, dijo Gómez.