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Representantes de organismos de defensa de los Derechos Humanos reaccionaron a la publicación que hizo un medio salvadoreño relacionado con las “buenas notas” que presentan las cárceles nicaragüenses en relación con las de las naciones del norte de Centroamérica, indicando que la realidad de las prisiones es otra, pues hay graves problemas de corrupción, maltrato y hasta sicariato.

Gonzalo Carrión, Director Jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, dijo que aunque la realidad de Nicaragua es incomparable con la de países como Guatemala, Honduras y El Salvador, los datos que se publicaron en El Faro de El Salvador acerca de la situación que se vive en los sistemas penitenciarios nacionales, son positivos, pero no para provocar satisfacción.

De acuerdo con Carrión, es evidente que él (periodista de El Faro.net, El Salvador) luego de ver el verdadero infierno que viven los presos en países como Guatemala y El Salvador, venga a ver los sistemas penitenciarios de nuestro país, crea que aquí los privados de libertad viven en altas condiciones humanas o que hayan menos encarcelados que en otros países del istmo. Pero esto, indicó, es debido al bajo índice delictivo, razón por la que se dice que Nicaragua es uno de los países más seguros de Centroamérica.

La negativa del gobierno para que supervisen
Carrión dijo que las limitaciones existentes en los sistemas penitenciarios del país son muchas. Entre ellas mencionó la negación para que los organismos de derechos humanos visiten estos lugares para la supervisión de las circunstancias en que viven los presos.

Pablo Cueva, Asesor Legal de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH,  dijo que desde que ejerce la presidencia del país Daniel Ortega, no se les ha permitido realizar supervisiones en los sistemas penitenciarios, y que fue hasta este año que ellos pudieron constatar las situaciones precarias de estos lugares.

Misma versión dio Gonzalo Carrión, quien indicó que van más de dos años que a ellos no se les permite certificar las condiciones de los presos. Añadió que toda la información que ellos manejan es por los familiares de reclusos que llegan a interponer denuncias.

Por ello, piensa que el gobierno tiene desprecio por el trabajo que realizan los encargados de los Derechos Humanos. “Todo se queda en propaganda pero realmente oprime la libertad, es un gobierno autoritario al cerrarle puertas a estos organismos”, afirmó.

Cueva expresó que si bien es cierto que hay recreaciones deportivas para los presos y en ocasiones llegan maestros a impartirles clases, todo esto está limitado por el presupuesto que asigna el Estado a este lugar. A esto se suma que de 3,000 ó 4,000 presos, sólo reciben educación cuatro o cinco, más las serias dificultades que enfrentan para ponerlos a laborar.

Las golpizas, la corrupción y el sicariato
Por otro lado están los maltratos que sufren los condenados, que en muchas ocasiones son mandados a golpear por los mismos prisioneros. Del mismo modo existe violencia sexual y que los reos realizan favores sexuales para mejorar su situación de estadía.

Los problemas se agudizan en asuntos de salud, indicó Cueva, cuando hay encarcelados con enfermedades crónicas. Los medicamentos no llegan a tiempo y no se les da la atención médica requerida para la enfermedad.

Cueva explicó que no se está cumpliendo con el objetivo de las cárceles de reeducar, ya que no se puede dignificar la vida humana con maltratos, agresiones y situaciones infrahumanas.

“Se hacen ligas deportivas, se trata de incluir en labores a los cautivos pero el presupuesto no alcanza para desarrollar todo a plenitud”, dijo Cueva, quien invitó al gobierno a que cumpla con su responsabilidad.

Mientras Gonzalo Carrión declaró que toda esa problemática en los sistemas penitenciarios van en ascenso, al punto que ha habido muerte de internos como el caso de  Pastor Escobar Duarte, asesinado a tiros por otro recluso semanas atrás, sin que las autoridades respondan claramente acerca de lo sucedido.