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Diplomático que se despide del país, es un verdadero aficionado de los bates, manoplas y bolas.  Cree que haber sido jugador de Grandes Ligas hubiese sido “más divertido, productivo y descomplicado”, a pesar de ello se siente uniformado y haciendo swing siempre. De su admiración por Denis Martínez y su valoración sobre el béisbol nica habla en esta entrevista antes de su partida.

 

“Me gustaba el beisbol antes de conocer a Robert. Después, no. La diplomacia no fue rival para mí, el beisbol sí. Él es loco por ese deporte”, dijo una vez doña Debbie, la esposa del Embajador de Estados Unidos, Robert Callahan, con quien –precisamente a través del más imprevisible de los deportes- cultivé durante su estadía en Nicaragua, que termina casualmente este 19 de julio, una buena amistad.

¿Quién puede graficarte mejor que tu esposa?
Nadie, sobre todo cuando se ha atravesado tanto tiempo juntos,  mientras el pelo se vuelve completamente blanco, y vives tratando de sacar juventud de tu pasado, según el “filosofar” de José Alfredo Jiménez.

En medio de una discusión sobre la situación en Irak, el caso Gadafi o los conflictos en América Latina, Callahan es capaz de saltar hacia donde se polemiza sobre el mejor paracorto de todos los tiempos, argumentando a favor de Ernie Banks, y explicando por qué “no está harto” de ver a sus queridos Cachorros de Chicago, hundirse año tras año.  Frente a cualquier situación caótica, el entraría corriendo a su residencia para salvar esa pelota autografiada por Babe Ruth, actualmente casi imperceptible, que le obsequió su abuelo.

¿Hubiera preferido ser pelotero de Grandes Ligas, en lugar de un exitoso diplomático?
“Sin duda. Ese fue mi sueño de juventud, jugar en las Grandes Ligas, pero lamentablemente, no tenía las suficientes facultades”

¿Buscaba más dinero y menos complicaciones?
“Era más divertido, aparte de ser productivo y descomplicado”

El lanzamiento que él hizo strike y que lo retiró
¿En qué momento dijo “no más”, se quitó el uniforme y fue hacia el saco y la corbata?
“Fue jugando pelota colegial en una liga de escuelas católicas. El equipo de Santa Rita tenía un pitcher llamado Ed Farmer, quien llegó a ser un gran relevista en las Ligas Mayores, llegando a establecer récord de salvados. Era un frío día de abril en Chicago, y Farmer, alto y fuerte, tenía en ese tiempo, tendencia al descontrol. Estaba tirando un juego sin hit contra nosotros, y en el último inning, me colocó en tres bolas malas. El coach me dijo que buscara como conectar pese al conteo, y dejé pasar el primer strike, un lanzamiento a media velocidad. El coach me gritó que estuviera atento porque haría lo mismo y podía atacarlo con un swing oportuno quebrándole el no hitter. Ciertamente vino con otro envío igual, pero no pude hacer nada, me sentí paralizado y ahora estaba en dos strikes. El manager, furioso, tiró la gorra y lo vi extremadamente molesto. Bueno, dije, al próximo lanzamiento sí le haré swing. Y lo hice, pero fue una pelota que se enterró en el piso antes de llegar al plato, y me ponché. Quería desaparecer o que me tragara la tierra, y pensé: no tengo las habilidades necesarias. Sólo puedo batear contra mediocres. Mi defensa es buena, pero eso no basta, porque hay que batear. Y me retiré”.

Callahan  puede ser el único embajador de Estados Unidos en el planeta que usa un reloj marca “souvenir” con el logo de los Cachorros de Chicago. No lo cambia ni por un Rolex. No podría dormir.

¿Por qué fanático de los Cachorros y no de los Medias Blancas, como Obama?
“Por mi padre, y por Ernie Banks. Mi padre fue un fanático de los Cachorros y me familiaricé con el equipo, sobre todo, porque como su estadio, el Wrigley Field, no tenía luces, jugaban de día y podíamos ver sus juegos por televisión en los períodos de vacaciones. Pese a no ser un equipo fuerte y haber pasado tanto tiempo en la oscuridad, es un equipo muy popular”.

La simpatía por  Denis y su visión del beisbol nica
¿Y esa simpatía por Denis Martínez?

“Se inició cuando lanzaba para los Orioles, y como Baltimore queda tan cerca de Washington, a mí, que ya trabajaba en la diplomacia, me resultaba cómodo ir a esos juegos, y revisar todos los detalles del equipo en el Washington Post…Denis era un pitcher cerebral, que trabajaba a base de su variedad de recursos y eso me gustaba mucho…Me interesó seguir sus huellas cuando pasó a Montreal y después con los Indios. Por eso me provocó una gran satisfacción conocerlo, y establecer una amistad…Recuerdo que cuando regresé de Bolivia de cumplir una misión diplomática, llevé a mis hijos a un juego en Cleveland que él lanzó contra los Orioles…Cuando vino Ripken, Denis fue un factor importante en toda la atención que se le ofreció, y más adelante compartí con él muchos momentos que no olvidaré. Una gran persona y muy sencillo”.

¿Qué le parece nuestro beisbol?
“Tiene un buen nivel de competencia, pese a que los jugadores no disponen de las condiciones ideales, como buenas luces, estar bien equipados y contar con suficiente respaldo.  Eso sí, hay mucho talento y hay pasión. Se observa la inteligencia del pelotero nicaragüense, y la Liga Profesional garantiza un mayor nivel de rendimiento…He escuchado decir que el nivel ha bajado, pero pienso que el actual es bueno, y tiene soportes para conseguir progresar…La gente aprecia mucho este beisbol, y eso es bueno para impulsar un proyecto más ambicioso mientras se siguen produciendo peloteros firmables”.

¿Qué otros deportes le gustan?
“El futbol americano, el boxeo y el baloncesto. Más adelante me fui fijando en el soccer. Mis hijos, como han estado mucho afuera con nosotros en misiones a cumplir en diferentes países, sienten atracción por el soccer. Pienso que todo deporte tiene que gustar una vez que lo entiendes. Claro, hay unos que te interesan más que otros, y para mí, ninguno como el beisbol. Yo me siento uniformado y haciendo swing siempre, pese a que mi sueño de ser pelotero, ya se esfumó, pero no mi pasión”.

-Hablemos de sueños pendientes.
“Conocer el nuevo Yanqui Stadium. Yo conocí el anterior, ya restaurado. Dicen que le aplicaron cambios, pero siguió siendo la casa que Babe Ruth construyó. Y otro sueño, el más grande, ver a los Cachorros ganar una Serie Mundial”.

-Eso parece más difícil que democratizar el planeta o terminar con la pobreza.

“No tanto. Mis esperanzas están latiendo”

¿Un momento inolvidable como aficionado?
“Cuando mi padre consiguió boletos para asistir al primer juego de Serie Mundial en el estadio de Milwaukee en 1958. Ahí estaban dos grandes zurdos, Whitey Ford de los Yanquis y Warren Spahn de los Bravos. Mantle y Berra entre los Yanquis, frente a Hank Aaron y Eddie Mathews de los Bravos. Conseguí permiso en la escuela y como Milwaukee queda a 90 millas de Chicago, hicimos el viaje en el vehículo de mi padre. Fue uno de los días más bellos de mi vida”.

¿Qué le ha parecido el impacto provocado por los peloteros latinos en las Ligas Mayores?
“Es increíble que se haya jugado tanto tiempo sin el aporte de peloteros negros y sin suficiente  presencia de latinos. Recuerdo a los tres hermanos Alou de Dominicana. Felipe era el mejor, pero los tres eran muy buenos. Ver a Roberto Clemente fue algo verdaderamente impactante. Él era emocionante en todo su accionar. Vi lanzar a un pitcher tan talentoso y efectivo como Juan Marichal, y por supuesto, disfruté mucho con Cepeda, Sanguillén, Tony Pérez, Luis Tiant y tantos otros. Ser testigo de la batalla entre short stops que sostuvieron en Chicago el venezolano Luis Aparicio y Ernie Banks, fue fabuloso. Tengo una gran admiración por el talento latino que sigue multiplicándose para bien del beisbol. Actualmente, su participación supera el 20 por ciento”.

¿Qué opina de la regla del Bateador Designado?
“A mí no me gusta porque afecta la estrategia del juego con el pitcher bateando, un elemento adicional para el pensamiento del manager. Es cierto que esta regla ha permitido extender las carreras de algunos grandes peloteros, que contribuyen con el espectáculo, pero yo prefiero el beisbol sin el Bateador Designado”.

 

Nos da su All Star

Callahan no tiene problemas para armar su “All Star” con los mejores peloteros que ha visto en acción, lo que elimina a Babe Ruth, Lou Gehrig, Cy Young y Walter Johnson.
“Yo colocaría a Ted Williams en el left fielder, con Willie Mays superando a Mickey Mantle en el center, y Roberto Clemente en rincón derecho. ¡Qué brazo tenía!...En el short stop, Ernie Banks, un bateador de 500 jonrones que defensivamente impresionaba, con Ryne Sandberg en segunda, encima de Roberto Alomar…En tercera, Mike Schmidt, y en primera base Stan Musial sin duda, con Johnny Bench como receptor, saltando sobre Iván Rodríguez…Pitcher derecho Greg Maddux, pitcher zurdo Whitey Ford y Warren Spahn, compartiendo, y relevista, Mariano Rivera…El manager, Joe Torre”.

¿Cuál la más grande proeza?
“Los 511 triunfos de Cy Young, son inconcebibles en esta época. El juego ha cambiado profundamente y me impresionan los 56 juegos bateando de hit, logrados por Joe Dimaggio, así como la racha de Cal Ripken de 2632 juegos consecutivos en acción, superando a Lou Gehrig, no parece llegar a flaquear algún día, pero lo de Dimaggio es tan atractivo porque se trata de salir al campo y producir algo tan efectivo como un hit, día tras día. Es tan difícil que Pete Rose llegó a 44, la segunda marca…Siempre admiré los 714 jonrones de Babe Ruth y tengo un reconocimiento para los 755 de Hank Aaron, no para la marca de Bonds…Soy enemigo de los esteroides”.

¿Podrá ver a otro ganador de 30 juegos?
“No lo creo. Esa es una exigencia muy fuerte con rotaciones de cinco abridores que reducen a los pítcheres a 34 ó 35 inicios. Todavía en tiempos de Denny McLain se logra abrir más de 40 juegos y completar más de 20. Esos tiempos ya pasaron”

¿Al retirarse de la diplomacia, va a dedicarse a ver beisbol?
“Seguiré haciéndolo, pero con más tranquilidad. No me voy a perder juegos que no podía ver por mi trabajo”

Se va Callahan. Uniformado, haciendo swing o persiguiendo un batazo en la Liga de Softbol con el equipo de la Embajada, regresaba a su viejo sueño: ser un pelotero de Liga Mayor. Aquí pretendía ganar su primer campeonato contra el Flor de Caña, y la serie suspendida por la lluvia 2-2. Al momento de entregar esta nota, Callahan, que seguramente duerme con un pijama de los Cachorros de Chicago, estaba ajustándose los spikes para ese duelo cumbre.
Su esposa Debbie estaría en las tribunas, viéndolo tratar de sacar juventud de su pasado.

 

dplay@ibw.com.ni