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La sonrisa que se le dibuja en los labios, cada vez que recibe visitas, no es suficiente para disimular la gran tristeza que refleja la mirada del pequeño “Toñito”, de diez años. Y no es para menos, pues  ha pasado la mayor parte del tiempo hospitalizado, después que le hicieran, por error, una transfusión sanguínea con el Virus de Inmunodeficiencia Humana, VIH, en el hospital “La Mascota”.

Su silla de ruedas y su tanque de oxígeno, son los dos únicos instrumentos que le pueden garantizar una relativa tranquilidad, hasta que llegue la hora final. “Toñito”, originario del departamento de Masaya,  se infectó con el VIH cuando tenía dos meses de nacido, hace diez años, pero fue hasta el ocho de enero de 2011, que le diagnosticaron el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, Sida, en etapa terminal.

 

La versión de “Toñito”

El niño no se inmuta al hablar de su padecimiento, espera que su madre termine el relato de esta tragedia, para luego dar su versión. Mira con seguridad a su interlocutor, sonríe, asegura con firmeza y sin sollozos: “Cuando mi mama me dijo que tenía VIH, dije que esta enfermedad no va a acabar conmigo, porque Dios está conmigo…. (hace una pausa para acomodar la manguera de su oxígeno, y prosigue). Quiero ser un niño libre de esta enfermedad, quiero jugar, reír, comer bien”.

Para su madre esto no ha sido fácil. Ella fue la primera en recibir el diagnóstico de su hijo en enero pasado. Eran las once de la noche. No sabía qué hacer. Creía que se iba a volver loca. “Deseaba abandonar ese hospital, agarrar a mi niño e irme lejos, donde nada ni nadie supiera lo que él tenía. Pensaba que lo mejor era desaparecer, sin que su padre se diera cuenta”, recuerda.

Sin embargo, lo que más le agobiaba era tener que informarle a su esposo, y posteriormente a su hijo, ya que cuando creciera sería el más interesado en saber cuáles eran sus condiciones de salud.

“Eso me ponía peor. Hasta que un día me armé de valor y me arrodillé para pedirle fuerzas a Dios, y así poder decírselo a mi hijo”, cuenta, mientras recuerda ese momento.

“Le dije que lo había tenido hospitalizado en ‘La Mascota’, y que ahí agarró esa enfermedad, pero que eso no significaba que lo quería menos, al contrario, le dije, ‘te quiero más’. Siempre seré tu madre, y vamos a estar juntos, donde estés y donde andés, aunque pasemos toda la vida en un hospital. Nunca te voy a abandonar, tus hermanos y tu papá te vamos a querer siempre”, comenta.

 

El contagio y la pelea por la vida

Después de esto, el niño lloró, porque jamás se imaginó padecer de tantas cosas en su corta existencia. “Toñito”, siempre ha peleado por vivir, y anhela ser un niño sano. Le frustra saber que hasta la comida le hace daño.

A  él lo llevaron al Hospital Infantil Manuel de Jesús Rivera “La Mascota”, en 2001. El niño tenía obstruido el estómago, lo que le impedía realizar sus necesidades fisiológicas, además, que todo lo que comía vomitaba. Según recuerda la mamá, el equipo médico atendió muy bien a su hijo, no encontró ninguna irregularidad en el proceso, por lo que se confió.

“Me le dieron de alta. Salí tranquila y confiada porque creía que mi hijo ya estaba sano. Pero después empezó a presentar diferentes enfermedades, le aparecían llagas debajo de la lengua, en su cabecita. Mi niño se contagió por una transfusión de sangre que le hicieron antes de operarlo la primera vez, porque cuando a él lo diagnosticaron nos hicieron la prueba a mi marido, a mí, y a mi último hijo, y todos salimos sanos”, dice.

Todo este tiempo, “Toñito” ha tenido múltiples padecimientos, sin embargo, los médicos no supieron detectar a tiempo el verdadero problema. Siempre se le diagnosticó neumonía, y por esa enfermedad permanecía mucho tiempo hospitalizado, pasando por los hospitales de Masaya, de Jinotepe, y por “La Mascota”. Sólo le daban tratamiento ambulatorio, pero siempre tenía que regresar.

 

Madre con el VIH

El drama de esta familia continúa. Las autoridades de la Unidad de Atención Integral del Hospital “Humberto Alvarado” de Masaya le han dado seguimiento a este caso, y viven haciendo pruebas del VIH a la familia de “Toñito”. Y en marzo de este año, la mamá del niño, salió con VIH positivo.

Ni los médicos ni ella misma saben cómo explicar esta situación, ya que de todos los de la casa, sólo ella y el niño tienen esa enfermedad. La versión que manejan, es que la mamá ha sido la que ha estado todo el tiempo con el pequeño, y puede que se haya infectado con el mal manejo de las agujas o algodones ensangrentados del infante.

“No me siento mal ni le echo la culpa a nadie por esto. Nosotros bien pudiéramos demandar al hospital donde se infectó mi hijo, pero no queremos eso. Sabemos que nadie le desea hacer daño a nadie. Pero pasó lo que pasó y ¿qué vamos a hacer?”, afirma la mamá resignada a su realidad.

 

Atención en Masaya a pacientes con VIH

Marisela Méndez, psicóloga y parte del equipo multidisciplinario que está atendiendo a los pacientes con VIH en el hospital de Masaya, explica que ellos han venido desarrollando diferentes estrategias para atender al público específico a quienes se dirigen. Para no estigmatizar a los pacientes, en ese mismo centro ofrecen otras especialidades clínicas.

“Tratamos de ayudar a todos los pacientes que se han venido captando en el manejo de la infección, desde el punto de vista psicológico, es decir, se le da todo el apoyo emocional.  Se les explica que si bien es cierto el VIH no tiene cura, pero una persona puede vivir mucho tiempo, siempre y cuando cuide su forma de vida, desde la alimentación, deportes. La familia también es importante, porque si el paciente tiene el apoyo de esta se sentirá más acompañado. Se sentirá mejor psicológica y moralmente”, expresa Méndez.

En el Hospital “Humberto Alvarado” se han atendido 213 casos, desde que se inauguró la unidad; algunos han fallecido y por el momento hay alrededor de 120 a quienes aún se les da seguimiento. Existen 87 pacientes que están con la terapia antirretroviral. De acuerdo con las estadísticas nacionales, el departamento de Masaya es uno de los que más está reportando casos nuevos de VIH.

 

Ayuda a “Toñito”

Ana Carolina Alfaro, del Instituto Nicaragüense de Desarrollo, INDE, manifiesta que dicha entidad y con la Cámara Junior Internacional, JCI, conformada por jóvenes líderes de entre 18 y 40 años, están trabajando el tema del VIH, y que tienen como base los Objetivos de Desarrollo del Milenio, OMD.

En nuestro país, el caso de “Toñito” ha conmovido a muchos, por eso, el INDE y JCI realizarán diversas actividades vinculadas al VIH infantil. Además, estarán recolectando todo tipo de ayuda para entregársela.

“Pedimos a la población que está interesada, en apoyar con insumos básicos: leche, ropa, comida o dinero en efectivo, porque la familia es de escasos recursos. Pueden enviar sus donativos a la sede de JCI-INDE en Managua, para eso pueden llamar al teléfono 2252-5800; y a JCI-Masaya, cuyo número es el 8988-9304”, comunicó Alfaro.

EL NUEVO DIARIO buscó la versión del Hospital “La Mascota” respecto a este caso, a través de su director general, el doctor Gerardo Mejía, pero en su oficina nos dijeron que se encontraba fuera del país y que regresaba a mitad de esta semana.