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Henry Fariñas, empresario nicaragüense contra quien supuestamente iba dirigido el ataque donde murió el cantautor argentino Facundo Cabral, fue visitado el fin de semana por fiscales del Ministerio Público de Guatemala para tomar su declaración en calidad de víctima, pero al final eso no se logró.

Fariñas manejaba el vehículo donde viajaba el trovador argentino el pasado 9 de julio, cuando se trasladaba al aeropuerto La Aurora, donde tomaría un avión hacia Nicaragua.

En ataque perpetrado en horas de la mañana de ese día, las balas terminaron con la vida de Cabral, no así con la de Fariñas, a quien autoridades guatemaltecas aseguran como el verdadero blanco del fuego.

El jueves último, Aminta Granera, Directora de la Policía de Nicaragua, aseguró que ya tenían identificada a la persona de nombre Alejandro, que sabían su nombre completo y el de sus familiares. Fernando Borge, jefe de prensa de la Policía nicaragüense, indicó que aún no tenían información del hecho.

Se espera que la próxima semana Fariñas se haya recuperado, para que pueda explicar lo ocurrido. Fariñas conocía a Cabral desde hacía tres años, cuando lo contrató por primera vez para que presentara su espectáculo en Nicaragua.

“Palidejo” sin aparecer

En otro orden, ayer ninguna autoridad policial de la región informó detalles nuevos sobre el paradero de Alejandro, alias “Palidejo”, luego que la Policía Nacional de Nicaragua negara que estuviese detenido, como se especuló en otros medios, que basados en rumores extraoficiales, destacaron sin mayores evidencias la supuesta detención del sospechoso en las oficinas de la Dirección de Auxilio Judicial, DAJ, de Nicaragua.

Sin nuevos elementos sobre el prófugo de la justicia, las autoridades de cada país de la región dan por hecho que el criminal sigue libre, posiblemente huyendo de su crimen y ocultándose para evitar su captura por las fuerzas de seguridad del istmo.

Hasta ahora, “Palidejo” ha resultado un villano desconocido del que poco se sabe. Desde Guatemala se indicó que el individuo que acabó con el trovador de la paz bien podría ser un ciudadano costarricense que se apellida Jiménez. Los datos no son muy esclarecedores, no fueron confirmados por autoridad alguna de manera pública, y se quedaron como una de varias versiones que circulan al respecto.

Facundo Cabral, de 74 años, fue un exiliado de la dictadura argentina de 1976 a 1983. Nómada por convicción, visitó más de 150 países a los que llevó su música durante más de 50 años de trayectoria artística. Sus letras hablaban de paz y justicia, esa que él no pudo encontrar en su momento final, cuando cayó abatido a balazos en una Guatemala que se consume en sangre y en violencia.

"Nacemos para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo, es tan corto nuestro paso por este planeta que es una pésima idea no gozar cada paso y cada instante, con el favor de una mente que no tiene límites y un corazón que puede amar mucho más de lo que suponemos". Facundo Cabral