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Narcotraficantes y criminales organizados internacionales están ingresando a nuestro país, en ocasiones de manera legal, procurando “permear” las instituciones estatales y militares, crear bases de apoyo logístico para ejecutar sus acciones ilícitas y, en el proceso, ocurren muertes debido a las rivalidades entre estos delincuentes, pero sicariato “no hay”, afirmó el Ejército de Nicaragua.

Y precisamente, el Ejército no ha escapado a esta práctica de los criminales organizados, ya que en años anteriores detectaron que, en al menos tres casos, soldados se vieron afectados por tener “relaciones amistosas” con personas ligadas al narcotráfico, aseguró el contralmirante Róger González, jefe de la Fuerza Naval, pero que ya han tomado las medidas correctivas en los mismos.

“No vamos a descartar este tipo de accionar porque existe, no vamos a descartar que el crimen organizado y narcotráfico tengan intenciones de reclutar a personas ligadas a las estructuras militares, policiales, judiciales a todo este sector que les pueda servir para sus intereses, pero que sí nosotros mantenemos un constante trabajo con nuestro personal y hay calidad humana en la gente nuestra”, aseveró González.

Jugosos ofrecimientos narcos
Muchas noticias han girado en torno de los vínculos de jueces y magistrados de la Corte Suprema de Justicia, CSJ, con narcotraficantes. Los escándalos más recientes señalaron a funcionarios del poder judicial, el Sistema Penitenciario Nacional y abogados con las liberaciones de narcotraficantes.

Un soldado relató a este redactor que luego de la persecución en lancha de varios narcotraficantes, entre ellos hondureños y nicaragüenses, lograron la captura de los criminales, pero en ese momento se encontraron con un jugoso ofrecimiento narco. Uno de los detenidos recibió una llamada de parte de su jefe a su celular, le pasó el aparato a uno de los soldados y al otro lado de la línea se escuchó la siguiente propuesta: “Déjalos ir, ponlos en un punto junto a la droga y te damos medio millón de dólares”.

Señala el soldado que no aceptaron el jugoso ofrecimiento narco porque a pesar que no tienen un gran salario en el Ejército, estaba en riesgo su vida y su integridad. “Hay algunos casos que sí se han dado por parte del narcotráfico que incluso (dicen): ´déjanos ir y te dejamos drogas´, allí ha habido ofrecimientos; tal vez no ofrecen un millón de dólares, pero te ofrecen 20 mil, 50 mil dólares y eso también se ha logrado informar a tiempo a la Fiscalía y eso ha sido también parte dentro del juicio de la gente”, admitió el contralmirante.

Muertes son entre narcos
En octubre del año pasado fueron ejecutados en el municipio de Cárdenas, departamento de Rivas, Wilfredo Barraza Larios, José Ángel Varela y José Varela hijo, según investigaciones de EL NUEVO DIARIO por un grupo de sicarios de origen hondureño y un miembro del Ejército. En el Sistema Penitenciario Nacional La Modelo, de Tipitapa, fue asesinado el reo Pastor Escobar a manos de otro convicto que utilizó un arma de fuego para cumplir con su “encargo”. Ambos casos, y otros de menos resonancia con características de sicariato que han quedado en el olvido, no han sido resueltos por las autoridades policiales.

“Considero que en nuestro país actualmente esa expresión (del sicariato) no existe, lo que pasa es que hay algunas características de los grupos narcos, incluso hay rivalidades entre ellos por el dominio y por el accionar de la actividad del narcotráfico, que es allí donde se pueden presentar estas situaciones porque el sicariato es la expresión de grupos especializados, delincuentes criminales y no necesariamente pueden ser del país, sino que son extranjeros que vienen a hacer este tipo de actividades”, afirmó González.  

 “Hemos logrado detectar movimientos de hondureños, han entrado legal al país y se han movido al Caribe en Bluefields específicamente, y que consideramos nosotros que en alguna medida están en actividades (vinculadas al narcotráfico), pero bueno, con fachadas de empresas, gente que viene como empresario a reunirse. Se conoce de llegada de mexicanos, hondureños y colombianos, pero estas son informaciones que se recogen y no es verificable”, confió González.

Ocupaciones de este año

El año pasado el Ejército ocupó 7.6 toneladas de cocaína. De enero a junio de 2011 han ocupado: 2 mil 861 kilos de cocaína, 276 kilos de marihuana, 63 mil dólares americanos, 38 narcotraficantes y 7 armas de fuego.

“Ahora hay mayor incidencia, es nuestra presencia en el mar, no es que se deje de traficar o de estar llenado drogas de sur a norte (porque eso) siempre se mantiene, pero sí a mayor profundidad y por otras áreas no muy cercanas a nuestras aguas”, dijo el militar.

La Policía Nacional el año pasado desarticuló un total de 16 estructuras del narcotráfico y crimen organizado que tenían sus bases de operaciones en nuestro país, pero una estructura dominada por un colombiano que logró sacar sus tentáculos y propició la muerte de dos soldados de la Fuerza Naval en diciembre de 2009 fue la que estaba en la comunidad caribeña de Walpasiksa.

Narcos compran apoyo
“Hay un interés total del narcotráfico en todos los países de ir creando estructuras y la creación o no de esta estructura está en base a lo que vos como país podés hacer en contra de ellos y yo creo que, en ese sentido, este elemento se ha logrado ir golpeando”, dijo.

El contralmirante aseveró que han ido y tienen presencia en diversas comunidades del Caribe para no permitir que se asiente alguna expresión de narcotraficantes y no vuelva a ocurrir la matanza de soldados como la sufrida en Walpasiksa.