•   San José / AFP  |
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Miles de trabajadores en huelga del Seguro Social de Costa Rica marcharon este jueves para exigir al gobierno de Laura Chinchilla que pague una millonaria deuda a la institución, que enfrenta una crisis financiera insostenible.

La huelga afecta los servicios de 29 hospitales y de varias decenas de consultorios de todo el país, además de oficinas administrativas. Aunque el gobierno ha minimizado el nivel de acatamiento, este jueves ordenó que los trabajadores reanuden sus labores.

Los manifestantes, en huelga indefinida desde el martes, recorrieron pacíficamente una de las principales avenidas de San José, y gritaron consignas frente al Ministerio de Hacienda y la sede central de la Caja Costarricense del Seguro Social, hasta llegar al Congreso.

“Que se vaya, que se vaya”, corearon los manifestantes frente al ministerio, en alusión a su titular, Fernando Herrero, mientras eran vigilados de cerca por unos policías.

El Ministerio de Salud emitió una “orden sanitaria” conminando al líder sindical Luis Chavarría a suspender “en el plazo inmediato” el paro, argumentando que “el desabastecimiento de ropa (limpia en los hospitales) constituye un grave riesgo para la salud de los pacientes”, según un comunicado.

“El Ministerio ordenó al sindicalista realizar las gestiones que resulten necesarias para que se desplieguen los servicios de atención directa a las personas de forma adecuada, normal y oportuna”, dijo en el comunicado.

El Seguro Social, símbolo del Estado de bienestar y orgullo del país durante siete décadas, enfrenta una crisis financiera “insostenible”, según admitió la semana pasada el gobierno.

Cae alto funcionario
La situación provocó este miércoles la primera renuncia de un alto funcionario, Eduardo Doryan, jefe del Seguro Social bajo el gobierno de Óscar Arias (2006-2010), y quien dejó la dirección de la empresa pública de electricidad y de telecomunicaciones para defenderse de los cuestionamientos a su gestión.

La suerte de Doryan fue sellada por un informe de una comisión técnica de la Organización Panamericana de la Salud, que destacó que durante su gestión los gastos de la Caja se dispararon, entre otras razones, por el exorbitante incremento de la planilla, por reajustes salariales y contratación de personal: 11,000 nuevos empleados en cuatro años.

En la marcha, el exdiputado izquierdista José Merino instó a los huelguistas a mantenerse firmes en su defensa de la Caja del Seguro Social, que maneja la salud pública y los fondos de jubilaciones.

“Esta es una lucha en defensa de la seguridad social y de la arquitectura de un Estado Social que ha sido destruido por las mafias neoliberales, que han gobernado y pretenden negociar con la medicina privada”, afirmó Merino, del minoritario Frente Amplio.

Protesta es masiva
La dirigente sindical Marta Rodríguez dijo a la AFP que la marcha pretendió enviar un mensaje al gobierno de que la protesta es masiva.

“Los trabajadores de la Caja vamos a defender esta institución. Estamos muy satisfechos con el apoyo, y exigimos que el Estado pague la millonaria deuda”, subrayó Rodríguez, quien estimó en unos 6,000 los participantes en la marcha.

La Caja tiene 48,000 funcionarios que reclaman también que el subsidio por licencias de salud les cubra todo el salario, y no una parte.