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En resumen, “Farinton Reyes es un violador condenado a cuatro años de prisión”. Esa fue la resolución que de forma oficiosa la Corte Suprema de Justicia firmó ayer, después de casi un mes de celebrada la audiencia de casación  en el caso donde la víctima Fátima Hernández permaneció en huelga de hambre junto a sus familiares, en las afueras del Poder Judicial en demanda de un fallo justo.

Según la sentencia, la Corte no dio lugar a los recursos presentados por las partes (Farinton y Fátima), ya que el primero pedía un veredicto de inocencia, y la segunda que se confirmaran los ocho años de prisión dados en primera instancia, pero los magistrados de forma oficiosa decidieron reformar parcialmente la aplicación de la pena de seis a cuatro años de prisión.

Agresor arrebatado y víctima cooperadora

Para dar el beneficio aritmético, los ilustrados aplicaron el artículo 78 literal d) del Código Penal vigente, que manda a atenuar o disminuir la pena, si existen atenuantes o circunstancias que benefician al reo, teniendo como límite máximo, el límite mínimo de la pena del delito, es decir, ocho años de prisión, y cuyo limite mínimo podrá ser la mitad (cuatro años) o la cuarta parte de este (dos años).

Entre los argumentos para justificar tales cálculos matemáticos, los magistrados consideraron que Farinton “actuó en estado de arrebato estimulado por la cerveza que había injerido en el bar Nonoy”, lugar donde iniciaron los hechos, según acusación del Ministerio Público.

Además, fundamenta que Fátima fue una víctima cooperadora y alteró el relato de los hechos. “…ingirió cervezas, ingesta que produjo furor y enajenamiento relativo, causando excitación sexual y desenfreno, más el hecho que la víctima fue cooperadora…”.

Reconoce error de TAM

Los magistrados del Tribunal de Alzada también reconocieron que el Tribunal de Apelaciones de Managua, Sala Penal Uno, cometió un error al afirmar que en la presente causa existe la atenuante de Pena Natural, porque el procesado ha sufrido pena moral grave al exponerlo al público, ya que consideran que “afirmaciones de esta naturaleza, en casos de agresión sexual, generan escozor y repulsa de toda la sociedad, porque implica un reconocimiento que el agresor sufre con los actos dolosos que ejecuta…”

Casi lo mandan a sacar del sistema

En la sentencia, los magistrados también manifiestan que el condenado no posee antecedentes penales, y que no existen circunstancias agravantes de la responsabilidad penal, por tanto, envía el expediente al juez de ejecución, para que “proceda a otorgar el beneficio de la suspensión de la pena de conformidad a lo establecido en la presente sentencia”.

La sentencia fue proyectada por la magistrada Juana Méndez, y firmada por los magistrados Marvin Aguilar, Gabriel Rivera, Francisco Rosales, y los doctores Rafael Solís, Damicis Sirias y Armengol Cuadra.

El magistrado Antonio Alemán no firmó por estar de permiso por asuntos personales, mientras que la magistrada Yadira Centeno razonó su voto por no estar de acuerdo con la disminución de la pena, ya que considera que no existen tales atenuantes. Por el resto de la sentencia, queda claro que el procesado es culpable de la violación, expresó la magistrada.

Familiares ya esperaban fallo

Para familiares de Fátima y organizaciones de mujeres que la apoyaban, la resolución no fue sorpresa, pues ya se esperaba tal fallo que fue calificado como “antijurídico y absurdo”.

“Es un mal precedente para la justicia nicaragüense, que (en) un delito tan grave, un alto tribunal haya beneficiado a un violador”, expresó Juanita Jiménez, miembro del Movimiento Autónomo de Mujeres, MAM.

Para Esteban Hernández, papá de la afectada, y demás personas que la apoyaban, la sentencia tardó en salir, “no por un estudio profundo del expediente, como argumentaban, sino por las disputas entre ellos (magistrados) para beneficiar o no al condenado, quien ahora podrá negociar su libertad condicional”.

“La justicia de Nicaragua no vale”, expresó Giovanny Hernández, hermano de Fátima, quien hizo 10 días de huelga de hambre frente a la CSJ en apoyo a su hermana, que desistió del ayuno por complicaciones a su salud.

Por su parte, Esteban Hernández expresó que la decisión de la Corte era de esperarse, porque “es una Corte corrupta y más que una resolución jurídica fue un favor político el que se le hizo a la familia de Farinton”.