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La utilización de elementos propios de la religión católica para reverenciar al presidente Daniel Ortega y presentarlo como “un Dios de los pobres”, y calificar las festividades del 19 de Julio como una “misa”, llevó al gobierno a su más fuerte choque con la Iglesia Católica de Nicaragua, la cual endureció su crítica postura frente a la actual Administración pública.

Según el expresidente Sergio Ramírez, en cable citado por la agencia EFE, el ruidoso choque entre la actual Administración y la Iglesia Católica, ha sido constante, y se debe “al abuso de los símbolos religiosos por parte del partido oficial”.

Según la agencia de noticias, citando a Ramírez, la protesta de los obispos ha detonado con virulencia debido al discurso que Rosario Murillo, Secretaria de Comunicación y Ciudadanía del gobierno, brindó el pasado 12 de julio durante una reunión de trabajo con los secretarios políticos del Frente Sandinista, ministros, viceministros, directores de empresas y entes autónomos, y los dirigentes de la Juventud Sandinista.

Ahí Murillo dijo textualmente, refiriéndose a la celebración del XXXII Aniversario de la revolución de 1979, que el acto del 19 de Julio “es como una gran misa, Dios me perdone si a alguien ofendo, ¡pero eso es! Nosotros vamos a una misa revolucionaria, vamos a cantar, vamos a llenarnos del Dios de los pobres, de amor al prójimo. Porque Dios está en todas partes”, al igual que los rótulos del presidente Ortega que inundan el país de costa a costa y de norte a sur con mensajes mesiánicos.

Un pasado católico inventado

“Ahora lo que se trata de inventar es un partido confesional, una iglesia política, que toma prestados, sin ningún permiso, los símbolos y los rituales de la Iglesia, con un pasado católico, inventado también, que nunca tuvo el FSLN”, dijo EFE citando a Ramírez.

El ex vicepresidente de Nicaragua afirmó que la primera dama, que ejerce el 50% del poder en Nicaragua, delegado por Ortega, ha secuestrado el lenguaje y los valores religiosos para “alimentar una campaña política” en la que se impulsa la “consagración” a favor de la polémica candidatura a la reelección del presidente Ortega.

Las declaraciones de Murillo motivaron una severa declaración del obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, quien en entrevista a la cadena Univisión, calificó como una “ofensa gravísima” esas declaraciones, y pidió al “pueblo inteligente” no dejarse engañar por quienes “desfiguran a Dios”.

De altares y procesiones

Murillo adornó para el evento partidario el local de la Concha Acústica como un altar de la Purísima Virgen María, dijo que las actividades políticas de su partido eran como “procesiones”, y que en esos actos la población simpatizante llegaba a llenarse “del dios de los pobres”.

No es la primera vez que el FSLN y la Iglesia Católica se enfrentan de esta manera. En los años 80, cuando el cardenal Miguel Obando estaba al frente del clero y no era aliado de Ortega y de su familia, la Iglesia sufrió sabotajes, campañas de hostigamiento y ataques constantes a sus miembros.

En su regreso del FSLN al poder, en 2006, las relaciones han vuelto a ser tensas. En noviembre de 2008, cuando se dio el fraude electoral del CSE a favor del FSLN, los obispos de la Conferencia Episcopal emitieron un pronunciamiento criticando el proceso electoral, y celebraron una procesión en Managua, pocos días después de que una marcha de protesta de un partido opositor fuera aplastada por el oficialismo en una violenta jornada callejera.

En ese mes de noviembre, a los pocos días del pronunciamiento de los obispos y de la procesión de paz, el gobierno mandó a colocar estatuas de la Virgen María en las rotondas de la capital, adonde desde agosto había mandado a colocar a cientos de activistas políticos como “rezadores”.

El gobierno, además, instaló en todo el país vallas publicitarias con la imagen de Ortega y con el eslogan “Cumplirle al Pueblo, es cumplirle a Dios”.

La destrucción y el vandalismo de las figuras, y el uso de lenguaje cristiano en la campaña política, causó la protesta de la Iglesia Católica, que por tercera vez pidió a quienes habían colocado tales monumentos en las vías públicas, retirarlos de las calles por respeto a los creyentes católicos.

Las acciones vandálicas que se dieron contra los símbolos católicos fueron condenadas y calificadas como “profanación” por la Iglesia, la cual expresó que cada acto de escarnio contra las figuras de la religión es “un golpe contra millones de nicaragüenses católicos”.

La aparición de efigies de la Virgen María en Managua ocurrió en los peores momentos de la violenta crisis post-electoral, pocos días después de que la Conferencia Episcopal emitiera un comunicado llamando al CSE a transparentar el proceso de escrutinio.

El correo de Orlando Núñez

En 2009, desde un correo electrónico del Portal Oficial Nicaragua Triunfa, se hizo circular el documento “Relación entre la Iglesia y el Frente Sandinista”, suscrito por el asesor presidencial Orlando Núñez Soto, quien con base en una supuesta entrevista que le realizó al sacerdote Gregorio Raya, de origen español, señala gravísimas acciones del clero.

En el documento se aseguró que la Iglesia nicaragüense es una de las más corruptas, y sus sacerdotes y obispos, ladrones, viciosos, con una doble vida, en la que existen “abiertamente mujeres e hijos”, ansiosos por obtener “poder y dinero”.

La jerarquía católica reaccionó con ardor. Los obispos cerraron filas alrededor de los sacerdotes que fueron señalados de tales actitudes. El FSLN guardó silencio durante una semana, luego de la cual Murillo justificó la “filtración” del documento, señalando que era obra de un “hacker de lujo” contratado por la “derecha”.

Habla obispo Bosco Vivas

Ante las duras palabras del Obispo Auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, que critican al cardenal Miguel Obando y Bravo en la participación en actos políticos del partido de gobierno, dejando claro que no es la voz oficial de los pastores de la  Iglesia Católica de Nicaragua, representantes religiosos han salido en su defensa y lo justifican.

El obispo de la Diócesis de León, monseñor César Bosco Vivas Robelo, afirmó escuetamente que las relaciones o actuaciones que el cardenal Miguel Obando y Bravo ha mantenido desde el gobierno, no deberían ser utilizadas para hacer creer a la población que dentro de la Iglesia Católica existen conflictos internos.

“El Cardenal como persona ya no tiene Diócesis o jurisdicción, pero su autoridad como Obispo Emérito y el título de Cardenal, no lo ha perdido, creo que en este asunto no debemos prestarnos a hacer creer, que hay un conflicto entre los mismo eclesiásticos --así como lo expresa San Agustín, tenemos que estar unidos--, y lo estamos en las cosas de la fe”, expresó el prelado de León, este jueves durante una conferencia de prensa desarrollada en el salón de la pinacoteca de los obispos en la Basílica Catedral.

Por su parte, monseñor Montenegro, a quien intentamos consultar sin éxito, declaró en medios oficialistas sobre el cardenal Obando, que además de ser un jerarca de la Iglesia Católica, su trabajo trasciende, y está enfocado en “buscar la reconciliación entre todos los nicaragüenses en muchos de los hechos más importantes de la historia de Nicaragua”.

El movimiento laico

Por su parte Marlon Valdivia Campos, antes presidente del Movimiento Laico de Nicaragua, en el mismo sentido, consideró que el mensaje de los obispos debería más bien ir encaminado en la búsqueda de la unidad y de la reconciliación, para crear un ambiente lo menos cargado de tensiones políticas.

“Cada líder religioso tienen un criterio que es válido, pero deben tener mucha mesura en cuanto a que generan opinión. Me parece que hay fricciones que son innecesarias y crean revuelo en la población, mostrando una apariencia de división, aunque la Iglesia siempre es una y tiene un solo pastor. Hay algunos ambientes que se están presentando que no son los más propicios para este próximo 6 de noviembre”, expresó.

(Colaboración de José Luis González y Rafael Lara)