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El vicepresidente Jaime Morales Carazo asumió la advertencia de los jesuitas, de que quien se pelea con la Iglesia (Católica) sale mal, aunque matizó los cuestionamientos de monseñor Silvio Báez a la primera dama, Rosario Murillo y su fallida “misa revolucionaria”, diciendo que en Nicaragua “no hay ningún pleito”

Con su peculiar manera de decir sin zaherir, Morales Carazo estuvo de acuerdo con el Obispo Auxiliar, en acatar la Constitución, de que el Estado no cuenta con religión oficial, “pero no se puede negar que una inmensa mayoría de este país es católico, protestante; son cristianos”.

El Vicepresidente, incluso, llamó tácitamente a Murillo a respetar las diversas opiniones, y “la de la Iglesia es una opinión importante, poderosa, influyente y no se puede simplemente desoír”.

 

“Cruz hippie no es cristiana”

Por su parte, el pastor evangélico, Eduardo Gutiérrez, al referirse al uso de símbolos religiosos en la concentración del 19 de Julio, dijo que es una forma de presentarse como cristianos, pero Cristiano se llama hasta un conocido jugador de fútbol. 

“El diablo también usa símbolos, y uno de ellos bien popular es la cruz de Nerón o la cruz invertida, que es antigua, pero la usaron los llamados hippies como un símbolo de amor y paz. Hoy se está usando mucho, y es en cierta forma una burla a la cruz donde fue crucificado nuestro Salvador Jesucristo”, dijo

Agregó que además de los símbolos están los colores, y estos y los símbolos y los aromas son parte del esoterismo.

Por su parte, la teóloga Michelle Najlis, y la poetisa y estudiosa de la religión católica, Vidaluz Meneses, coincidieron en que al manipular los símbolos de la religión católica, el Gobierno del presidente Daniel Ortega está provocando a la jerarquía de la Iglesia Católica.

Además, está tratando de cautivar el votos de los miles de nicaragüenses que profesan esa religión, sin embargo, la historia ha demostrado que esta estrategia se revierte en contra de quienes la practican.

Meneses recordó que debe privar el respeto a la Constitución Política que establece un Estado sin religión oficial, ya sea de parte del Gobierno o de la Iglesia Católica. “La separación Iglesia-Estado es saludable”, asegura.

 

Fe y poder

La poetisa señaló que “el poder es muy peligroso para las personas”, y que la lucha por él lleva a los seres humanos a cometer muchos errores. En ese sentido, dijo que la fe de las personas que practican alguna religión --sobre todo la católica-- resulta ser un elemento “muy atractivo” para conseguir adeptos.

Meneses advierte que la estrategia se le podría revertir “por la misma influencia que tiene la Iglesia, que está llamando a razonar, a ser libres… la gente puede quedarse con las hojas de zinc y votar en contra de ellos”.

Para Najlis, no cabe duda de que el Gobierno del presidente Ortega quiere aprovecharse de la creencia del pueblo, y que, por tanto, “le estorban” las voces que se han levantado a criticar esa manipulación. Incluso, afirma que “quieren crear una nueva religión donde la gran sacerdotisa es Rosario Murillo”.

Esta teóloga señaló que el partido de Gobierno “está apostando a que el pueblo no piense, no reflexione, que eso es un irrespeto, aunque sea solo para beneficio de la familia Ortega Murillo y sus allegados”.

Sobre si este nuevo roce entre el Gobierno y la jerarquía de la Iglesia Católica es una reedición del conflicto que tuvieron en la década de los 80, Najlis considera que en esta ocasión la posición de los jerarcas responde al respeto del Evangelio, y no a intereses políticos partidarios como los tuvo Miguel Obando y Bravo cuando era el representante de la religión católica en aquella época, y se enfrentó a la primera Administración sandinista.