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El agresor de Jairo Contreras, el miembro del grupo Resistencia Juvenil por la Dignidad Nacional, Rejudin, según las autoridades policiales es menor de edad, y sí estuvo en la Estación Uno de la Policía de Managua, pero solo por un rato, porque luego fue entregado a su papi.

Estos fueron elementos que el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, determinó a través de la fiscal Nubia Arévalo, quien negó que la Policía Nacional le haya entregado el expediente del caso, y lo único que rola es el haber recibido un informe escueto, por lo cual se solicitó la ampliación para poder determinar si se acusa o no.

Ante lo conocido, la doctora Vilma Núñez, Presidenta del Cenidh, dijo sentirse engañada por los oficiales del Distrito Uno, quienes le habían asegurado que no habían detenido a nadie con el nombre del agresor. Posteriormente, que el expediente estaba en manos del Ministerio Público para proceder a su acusación.

“Cuanto llegamos con Contreras no sé por qué los miré --a los oficiales--nerviosos, y las testificales hasta se tomaron a la carrera. Posteriormente fuimos a Medicina Legal, donde el doctor fue claro en decir que la cortadura dejaría cicatriz, pero ahora se menciona que incluso la lesión es leve”, expresó la doctora Núñez.

La licenciada Brenda Rojas, abogada del Cenidh a cargo de las diligencias del caso, y quien habló con la fiscal, alega que le aseguraron que la Policía tuvo al joven en la estación, pero por ningún lado rola el número de cédula con la que se supone que comprobaron su edad, tampoco hay un examen de Medicina Legal que lo corrobore.

“Puro circo”
Por su parte, Jairo Contreras dijo que la investigación del caso no es más que el circo que la Policía Nacional monta cuando se trata de casos donde la agresión viene de parte de gente ligada al partido de gobierno.

Contreras señaló que interpuso la denuncia sin esperar nada, pero lo hizo para que quede constancia a nivel internacional, de que actuó y agotó todas las instancias legales internas antes de realizar acciones de mayor presencia y protesta, siempre de forma cívica, sin incurrir en violencia.