•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • AFP

América Central y República Dominicana, junto con el Fondo Monetario Internacional (FMI), iniciaron este jueves la Décima Conferencia anual sobre los retos macroeconómicos y el impacto de las alzas de precios del petróleo y alimentos en la región.

El presidente del Banco Central de Nicaragua, Antenor Rosales, inauguró la cita con un llamado a transformar la estabilidad macroeconómica de los últimos años en mayor equidad social.

Rosales dijo que el actual modelo económico seguido de una apertura global ha provocado "cansancio y malestar" hacia ese sistema porque "no ha dado los resultados esperados en términos de reducción de la pobreza".

Centroamérica cuenta con unos 40 millones de habitantes, de los cuales por lo menos un 40% son pobres, según cifras de instituciones académicas privadas.

El funcionario nicaragüense también se refirió a los riesgos que implica la tendencia alcista de los precios del petróleo, en una región que es importadora neta de combustibles, a la vez que consideró que el repunte de los bienes agrícolas representa una oportunidad de generar mayores ingresos a los países.

En la reunión de dos días participan ministros de Hacienda, presidentes de los bancos centrales de la región y la subdirectora gerente del FMI, Nemat Shafik.

La responsable del Fondo resaltó que la preparación de la región antes de la crisis financiera dio sus frutos, así como la asistencia dada por esos organismos y otras entidades financieras "fue decisiva para evitar el contagio financiero".

Shafik dijo que los retos de la región son grandes y destacó la relación "estrecha y franca" con el FMI. Esto "nos motiva a continuar mejorando nuestra contribución para ayudar a mantener la estabilidad macroeconómica y elevar el crecimiento económico de sus países", subrayó.

De su lado, el jefe del Banco Central nicaragüense destacó que pese a la crisis financiera de hace dos años, su impacto en la región fue relativamente "leve y no causó ningún colapso financiero masivo" debido a que los países estaban preparados para ese tipo de coyunturas.

Pese a que la economía mundial enfrenta retos de gran magnitud y existe la tendencia a recuperarse de la crisis con una consolidación en 2011-2012, las perspectivas de América latina son alentadoras con condiciones externas favorables, estimó Rosales.

En el caso de Centroamérica las perspectivas de crecimiento están muy ligadas al comportamiento de Estados Unidos. Es el momento de que "nos enfoquemos en administrar el período de bonanza" generado por los altos precios de mercancías producidas en la región, añadió.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) prevé para este año un crecimiento del 4,3% en Centroamérica, y de 1,9% en economías del Caribe 1,9%, según un informe del 13 de julio.

Según Rosales, el dinamismo económico actual permitirá una mayor recaudación para aumentar el gasto y mejorar las condiciones de vida.

Sin embargo, consideró que la región no debe perder de vista el objetivo prioritario de la consolidación fiscal y que cada país debe analizar y determinar la fuente de sus actuales ingresos y limitar su temporalidad.

"Hay que tener presente que la bonanza acabará y cuando eso suceda saldrán mejor parados los países que supieron planear a futuro y ahorraron durante el período de ingresos altos", puntualizó Rosales.