•   Corresponsal END San José, Costa Rica  |
  •  |
  •  |

Apenas se oficializó su designación como nuevo canciller de Costa Rica, el actual embajador tico en la OEA, Enrique Castillo, volvió a despotricar contra Nicaragua como ha sido su costumbre cuando se refiere al conflicto fronterizo por Harbour Head.

“Mientras Nicaragua no le reconozca a Costa Rica la soberanía absoluta de la Isla Calero, de mi parte no habrá iniciativas de acercamiento particularmente amistosas. Voy a mantener una línea firme en cuanto a eso. No voy a hacer concesiones ni a tratar el tema flojamente.

Eso está claro”, aseguró Castillo al diario La Nación, vía telefónica desde Washington.

El actual embajador en la OEA, abogado y sociólogo de 56 años, y con amplia trayectoria diplomática, asume como ministro de Exteriores, en sustitución de René Castro, quien desde agosto será Ministro de Ambiente y Energía, cambio que genera polémica, porque el saliente canciller enfrenta críticas por aparentes irregularidades en el nombramiento de diplomáticos.

Castillo ganó popularidad por su protagonismo en el conflicto fronterizo con Nicaragua en la OEA, y este país consideró como excelente su gestión al lograr que el organismo emitiera un criterio basado en despejar la zona de conflicto y el diálogo bilateral, entre otras cosas.

El aún diplomático había renunciado semanas atrás al cargo de embajador en la OEA, y dejaría el puesto en noviembre, pero, oficialmente, su futuro en el gobierno de Chinchilla tomó un giro drástico, al ser nombrado canciller.

“Mi actitud en cuanto a la invasión nicaragüense no es complaciente. Ahora el asunto está en la Corte de La Haya, ese es el campo de batalla, y ahí es donde se está dirimiendo el conflicto”, dijo.

Otra de sus prioridades es abordar el conflicto por los nombramientos de diplomáticos, supuestamente realizadas de manera irregular por el saliente canciller.

Enrique Castillo dijo al diario La Nación, que Chinchilla le propuso el cargo hace pocos días.

“En los últimos días tuvimos una conversación, fue breve y me preguntó si yo aceptaba (...) Tengo madurez suficiente para atender los temas que le toque enfrentar a la Cancillería. De lo contrario, no lo hubiese aceptado”, manifestó el embajador.