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El sellado de La Chureca ya finalizó, pero debido al sistema de drenaje local, los contaminantes en el basurero todavía siguen pasando al lago Xolotlán, aseguró el doctor en Geología Estructural, William Arnulfo Martínez.

“Lo que sucede es que los complejos metálicos se mueven en la dirección del gradiente hidráulico local, es decir, hacia el sur, para después migrar o introducirse al medio acuífero regional, que viene de las partes altas de Managua”, explicó Martínez.

El geólogo señaló que esto ocurre porque el basurero La Chureca está ubicado en el borde de una caldera o remanente de un volcán antiguo que drena en sentido opuesto.

“Los contaminantes se desplazan hacia el sur un aproximado de 100 metros, para después, debido a la gravedad, desplazarse hacia el norte e integrarse al acuífero por medio de las aguas subterráneas”, señaló Martínez.

Estos complejos no son biodegradables y afectan el ambiente geológico y la salud humana, al integrarse a la cadena alimenticia.

Los metales pesados que registra el Centro de Estudios para la Investigación en Recursos Acuáticos son el arsénico, el cobre, el cadmio, el níquel, el plomo y el mercurio.

Metales son letales
El doctor Fernando Gutiérrez Escorcia, especialista en Medicina Interna y toxicología, advirtió que el consumo de estos complejos metálicos por períodos largos e ininterrumpidos de tiempo produce intoxicaciones crónicas con daños irreversibles.

“El arsénico, que se usó durante mucho tiempo para asesinar a la gente, porque su acumulación en el organismo produce la muerte simulando un infarto, puede producir hepatitis fulminante, destrucción de glóbulos rojos y destruir las sustancias que favorecen la coagulación de la sangre”, precisó.

“En el caso del cobre, cuando pasa a la sangre destruye los glóbulos rojos, causa hemorragias renales y hepatitis tóxica. Esta última lleva a la cirrosis y cáncer”, explicó el doctor Gutiérrez.

El cadmio puede afectar el cerebro con una encefalitis tóxica, los pulmones mediante una neumonitis química, el hígado con cirrosis y el riñón con una parálisis aguda o crónica.

“El plomo afecta todos los órganos, produce encefalitis y lleva al coma o a la muerte. Causa una pigmentación anormal en el ojo, altera el proceso de transporte de nutrientes y oxígeno, el sistema inmunológico y gastrointestinal”, explicó el especialista.