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“Lamentables, dolorosos y alarmantes”, así han calificado los especialistas los datos arrojados por una encuesta aplicada en la página Web de END sobre el caso de violación de Fátima Hernández.

El caso ha sido objeto de polémica y preocupación por parte de organismos como Amnistía Internacional y los movimientos feministas que defienden los Derechos Humanos de las mujeres, ya que la joven fue calificada por los magistrados de la Corte Suprema de Justicia como “colaboradora” y al violador como víctima de un momento de “arrebato” con el licor como “atenuante”.

Datos alarmantes

El 50.09% de los encuestados han expresado que no creen que Fátima Hernández fue “una colaboradora para que la violaran” contra un 49.91% que opina que sí, reflejando una variación de alrededor de un punto porcentual a raíz de la sentencia grotesca de los magistrados de la CSJ.

No obstante, según la sicóloga María Elsanía Espinoza, especialista en orientación escolar y familiar de la Policlínica Oriental, es doloroso ver lo poco que se han avanzado en un tema tan vital como el derecho humano a decir “No”.

“La variación ha sido poca, y me asusta que un porcentaje tan alto de la población más ilustrada de un país donde apenas un 2.6% tiene acceso a Internet, tenga un patrón cultural marcado por el machismo y la ignorancia. Porque aquí no estamos hablando de personas que vienen de zonas rurales y que podrían tener cierta justificación, sino de la capa de intelectuales de nuestro país, que son los que leen el periódico”, señala la doctora Espinoza.

También insiste en que existe pobre educación en un tema tan vital como el derecho a ejercer una sexualidad libre de violencia, donde la mujer sea vista como una persona integral y no como un objeto reproductivo.

“Yo creo que el caso de Fátima ha removido los cimientos de la sociedad nicaragüense porque ha mostrado el fallo lamentable de una Corte que justifica a los violadores sexuales.

Se ha convertido en una lucha de todas las mujeres contra los abusos de poder y las justificaciones machistas de funcionarios que nos ven como personas de segunda categoría”, comentó la doctora Espinoza.

Visión machista por lucha de poder

Para la sicóloga Alicia Pérsico, de la Policlínica Lomas del Valle, este 49.91% que ve a Fátima Hernández como “cooperadora de su propia violación”, refleja una sociedad que culpabiliza a la mujer y exime al hombre de culpa.

“El mensaje que yo leo en estos resultados es que las mujeres seguimos siendo parte del mundo privado, sin derecho a parrandear ni a usar falda, y cuando lo hacemos, pasamos a formar parte del grupo de las indecentes y las despechadas”, comenta la doctora Pérsico.

La doctora añade que esto es propio de una religión que sigue ejerciendo gran poder sobre las conciencias porque promueve el estereotipo de mujer virtuosa, abnegada, sumisa, virginal y asexuada, contrapuesto con el de la mujer pecadora encarnada por Eva.

También tiene sus raíces lucha en la lucha por el poder que detentan los hombres sobre las mujeres, la falta de un desarrollo moral que no permite la asunción de responsabilidades y una educación que fortalezca la autoestima de las mujeres.

“Recordemos que el control sobre la sexualidad de las mujeres ha sido la forma tradicional de subyugarlas, porque el que tiene el poder siempre va a intentar mantenerlo. Las mujeres todavía tenemos que romper muchas barreras, y el derecho a decir que no es una de ellas”, explica la doctora.

Cifra refleja polarización

Para la sicóloga clínica Adriana Trillos, ambas cifras reflejan una sociedad altamente polarizada, pero con un alto porcentaje de personas con muchos prejuicios sobre la conducta sexual.

“Esto indica que las mujeres tenemos derecho a estar en uno de los dos bandos, las de las sumisas o las de las cualquieras, no hay intermedios, y refuerza la visión de una mujer que seduce al hombre y lo hace perder los estribos”, opina la especialista.

También enfatiza en la necesidad de difundir más información y darle un sentido a ese “NO” que no está respondiendo a un simple capricho, sino a conductas agresivas de parte de los agresores.

La siquiatra Gioconda Cajina, enfatiza en que los datos demuestran una sociedad que avanza a pasos muy lentos, donde los argumentos absurdos y pobres de quienes imparten la justicia, no son una excepción, sino parte de ideas ampliamente compartidas de una sociedad “enferma”.

“Yo centro mi visión en ese 49.91% que aún sigue pensando que una mujer es responsable de su propia violación”, expresó Cajina.