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La fe en Dios es lo que según Alfonso Cerda Bonilla lo regresó a la vida, luego de pasar en coma más de 15 días, debido a un accidente cerebro vascular hemorrágico que sufrió cuando se deleitaba con una presentación circense en la plaza-parque de Rivas.
La causa del derrame cerebral, a como comúnmente se le conoce a esta enfermedad, fue una alteración de la presión arterial que sufrió "Pocho", tal y como muchos llaman a Cerda Bonilla en Rivas. Él se desempeña como inspector de línea de la empresa de cables de esta ciudad. El día que “Pocho” comenzó a batallar contra la muerte fue el 17 de marzo.
Después de una jornada de trabajo, Cerda Bonilla decidió ir, en compañía de su hija Doris del Carmen Cerda, de 13 años, y una vecina de nombre Ketsalina Guido, a una función nocturna que realizó el circo que estaba en la plaza-parque de Rivas.
En mitad de la función, a las 7:15 de la noche, “Pocho” se percató de que una gaseosa que tenía en su mano derecha se le cayó sin que reaccionaran sus dedos, e igual sucedió con una bolsa de palomitas que tenía en la otra mano.
Los síntomas
Segundos después aseguró haber sufrido un dolor en la parte superior de la nuca, y fue en ese momento que le pidió a su hija y a su amiga que se fueran a la casa, pero al salir del circo su cuerpo no pudo más y se desmayó.
En vez de llevarlo a su casa, ubicada en el barrio El Palenque, su mamá, María del Carmen Bonilla, de 64 años, prefirió pasarlo directo al Hospital de Rivas.
Según el expediente médico número 30-9968, “Pocho” llegó al centro asistencial con una hemorragia intracerebral y su presión había ascendido hasta 280/160, cuando lo normal es 120/80.
Doña Carmen aseguró que desde ese momento su hijo pasó inconsciente y cree que todo se debió a que ese día no se tomó el medicamento de la presión, "ya que desde hace ocho años padece de presión alta".
Al día siguiente del derrame, “Pocho” fue remitido de emergencia al Hospital “Lenín Fonseca”, de Managua, donde permaneció por diez días con la presión arterial elevadísima y por ende en coma, por lo que optaron por trasladarlo al Hospital Bautista.
En este último centro asistencial, “Pocho” continuó inconsciente, y según doña Carmen, los galenos le decían que ya nada podían hacer por su hijo, y que tampoco podían operarlo para extraerle los residuos de sangre del cerebro, debido a que no soportaría la cirugía por tener 38 años.
"Ellos también me decían que si lograba sobrevivir iba a quedar parapléjico, porque la presión alta era consistente y no se la controlaban con nada".
Sorprendente recuperación
El tres de abril, el cardiólogo del hospital Bautista, Guillermo Pérez, firmó la salida de “Pocho”, quien ya empezaba a dar muestras de mejoría y había despertado de su sueño. Según la hoja de egreso del paciente, su presión en ese momento era de 180/120.
Al llegar nuevamente a su casa de habitación inició la sorprendente recuperación de Cerda Bonilla, de quien no pensaban que llegaría con vida nuevamente a su natal Rivas. "Pero Dios me regresó a la vida; mi mamá y yo nunca perdimos la fe", explicó.
Y es que en su casa “Pocho” volvió a recobrar casi en un ciento por ciento sus facultades físicas, y quienes lo ven laborando en la empresa de cables se sorprenden al verlo, y muchos hasta dudarían que sufrió un derrame cerebral
Según “Pocho”, su historia demuestra que cuando alguien tiene fe en Dios suceden maravillas. En la actualidad visita a diario la iglesia Bautista a la cual también acude su mamá.
A “Pocho” los galenos le recomendaron llevar una vida más suave y evitar enojos, y día de por medio acude al Hospital de Rivas a fisioterapia en su brazo derecho, para recuperar la fuerza que perdió y a la vez le recomendaron hablar sin prisa.
La fe
Según el médico internista Elmer Molinares, quien atiende a “Pocho”, lo que ocurrió en este caso es sorprendente "debido a su recuperación, y ahí es donde entra en juego la fe".
El galeno añadió que la juventud de “Pocho” y la atención médica también fueron de mucha ayuda, y además, asegura que el derrame intracerebral que sufrió no fue grande, y que por ende las secuelas no son de mayores magnitudes.
De todos modos, por muy mínimo que sea un accidente cerebro vascular, puede matar al paciente o dejarlo parapléjico", advirtió.
Al final el doctor Molinares indicó que lo común es que los pacientes que sufren estos accidentes pierdan el habla, o bien quedan inmovilizados de alguno de sus miembros. Esto depende de la edad, del daño y el lugar afectado.
A la vez indicó que existen tres tipos de accidentes vasculares, el embólico, el aterosclerótico y el hemorrágico, que fue el que sofrió “Pocho”.
Para evitar este mal, el galeno recomienda mantener un control de los triglicéridos, la presión y el colesterol. A la vez sugiere hacer ejercicios al menos cuatro días a la semana, y no ingerir licor ni fumar.