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La mañana de ayer, la Policía Nacional dejó en libertad al editor jefe del diario La Prensa, Eduardo Enríquez Bermúdez, luego que lo detuvieran en las celdas de la quinta delegación policial, supuestamente por haber “puesto en peligro la vida de oficiales que protegen al magistrado de facto Roberto Rivas, y por obstruir la circulación de su caravana de escoltas”.

Ya en libertad, Enríquez relató que él circulaba en el sector del Centro Comercial Metrocentro, cuando la caravana de seguridad del magistrado Rivas, de manera prepotente, le invadió el carril, por lo que protestó de inmediato sonándoles el pito de su camioneta constantemente a lo largo de la rotonda ubicada en el lugar.

“Luego ellos me reclamaron fuertemente después que salimos de la rotonda conduciendo ellos a mi lado, pues yo también les contesté fuerte, nos paramos en un semáforo porque estaba en rojo, un oficial se bajó (de su vehículo) y siguió reclamándome, pero en ningún momento me dijeron que me detuviera”, aseveró Enríquez.

 

La persecución

El editor jefe de La Prensa dijo que continuó su camino, pero se percató de que iba siendo seguido por los escoltas de Rivas, quienes le pidieron que se detuviera, sin embargo, no lo hizo porque el lugar donde le hicieron la solicitud estaba muy oscuro y carente de la presencia de personas.

“Me llama la atención que los escoltas me siguieron a mí y dejaron a Rivas”, señaló Enríquez.

“Yo ni sabía que Rivas estaba allí… la verdad, lo que me molestó es la prepotencia, por un lado, y la falta de respeto al ciudadano”, indicó Enríquez.

El afectado dijo que recibió un buen trato en la delegación policial, y que le llamó la atención la rapidez con la que la Policía llamó a los medios de la familia presidencial para que dieran cobertura a su detención.

Agregó que los escoltas de Rivas no llevaban puestas las sirenas de sus patrullas para pedir vía.

 

Versión de la Policía

El jefe de Relaciones Públicas de la Policía, comisionado mayor Fernando Borge, afirmó que Enríquez Bermúdez fue detenido “por manejar de forma temeraria bajo los afectos del licor, y por poner en peligro la circulación vehicular en la Carretera a Masaya”. 

“Él al ser requerido por los compañeros de seguridad personal, irrespetó y desacató las indicaciones de la patrulla, en ese momento los compañeros andan cumpliendo sus funciones en un vehículo azul celeste, claramente identificado con todas sus insignias, de tal manera que lo que los compañeros policías hicieron está dentro del marco de actuación”, explicó Borge.

El jefe policial dijo que procedieron dejar en libertad a Enríquez, luego de aplicarle una multa por violar el reglamento de tránsito vehicular. El afectado no negó que hubiera tomado licor.

Borge no explicó por qué Enríquez no fue multado en el lugar si solo se trataba de una infracción de tránsito, sino que fue detenido en las celdas policiales. Tampoco se pronunció sobre si las patrullas llevaban funcionando las sirenas de alerta.

Sobre el exagerado resguardo policial al magistrado de facto Rivas, Borge dijo que la ley le permite a esta institución brindar ese tipo de protección, según él, “sencilla y ordinaria”, pero cuando el periodista y editor de EL NUEVO DIARIO, Luis Galeano, solicitó resguardo policial luego de haber sido amenazado de muerte, la sencilla y ordinaria protección no fue dada.

 

Hugo Holmann: “Rivas es un ladrón”

El gerente general del diario La Prensa, Hugo Holmann, llegó a presenciar la salida de Enríquez, y consideró que la actuación de la Policía fue desmedida en este caso, al haberle lanzado cinco balazos a la camioneta de este.

Consideró que dichas acciones obedecen a una situación política, y que no duda que Rivas orientó que castigaran al detenido.

“Eso fue una venganza política de Roberto Rivas hacia Eduardo Enríquez, y la Policía se prestó a ese juego… pero eso es una barbaridad, eso es un abuso de autoridad y es algo en que la Policía debería dar el ejemplo, porque está para servirle a la ciudadanía, no a un ladrón”, señaló Holmann, quien agregó que estamos retrocediendo a la década de los 80 con el actuar policial, que hace recordar cuando escoltas del entonces jefe del Ejército, Humberto Ortega, mataron al joven Jean Paul Genie, solo porque este se interpuso en el camino del militar y hermano del presidente Daniel Ortega. 

Marcos Carmona, Director Ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, ayer se presentó a las instalaciones de la Policía del Distrito Cinco para confirmar las condiciones en que estaba Enríquez, pero, a diferencia de los medios oficialistas, no le permitieron el ingreso.

 

Cenidh: “Policía politizada”

La doctora Vilma Núñez, Presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, condenó la actitud de las autoridades policiales contra Enríquez, y su beligerante exposición ante los medios oficialistas le recordó las viejas estrategias del partido de gobierno para denigrar a las personas que le critican.

Indicó que todos tenemos los mismos derechos, pero este caso fue politizado.

“De manera inusual lo pusieron como si se tratara de una persona peligrosa, se le aisló, no permitiendo a familiares el acceso a verlo, pero sí a los medios oficialistas en convocatoria ya entrada la noche, evidentemente, para desacreditarlo no por ser Eduardo Enríquez sino por ser un editor de La Prensa”, dijo la doctora Núñez. 

(Colaboración Rafael Lara)