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Bastaron 27 palabras del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, para que el futuro de la Policía Nacional entrara a un profundo debate.

“Ha hecho una buena labor al frente de la Policía, Aminta, y ¡continuará haciendo una buena labor al frente de la Policía, junto con todo su Mando!”, dijo Ortega el pasado 19 de Julio y desde la fecha, las conjeturas, análisis y debates sobre el futuro de la primera comisionada Aminta Granera, Directora General de la Policía Nacional, están a la orden del día.

Con las palabras de Ortega se abren dos escenarios: Aminta se queda o Aminta se va. ¿Puede el presidente hacer eso? ¿Puede Aminta quedarse? ¿Qué pasará con la Policía si ella decide seguir en el cargo? ¿Y qué pasaría si ella decidiera no aceptar la propuesta?

Dos escenarios
René Vivas, el primer jefe de Policía en la década de los 80 y quien presenció desde la institución sus primeros pasos a la profesionalización en los años 90, consideró que el debate debe partir de una premisa: los dos escenarios son válidos.
“Son válidos los dos escenarios y no hay que asustarse por ninguno de ellos. Que la Aminta se retire está dentro de toda la lógica, no debería producir ningún asombro que ese escenario se presente. Desde que yo salí, la tradición ha sido que el jefe de la Policía termina sus cinco años y se retira”.

Para explicar el segundo escenario, Vivas echa mano de la Ley 228. Su interpretación es que dicha legislación establece que la funcionaria estará en el cargo durante cinco años, “pero no dice que después te vas”.

“La Ley es intencionalmente omisa, y allí hay toda una discusión inclusivemente sana, porque son muy caros los retirados, y porque usted retira gente joven, que está en plena capacidad de trabajo”, agregó.

“No sería ilegal”
Según Vivas, no sería “ilegal” que Granera permanezca en el cargo pese a que “la tradición” ha sido que después de cinco años los jefes policiales se retiran, tal como fue el caso de Fernando Caldera, Franco Montealegre y Edwin Cordero.
“La ley no le impide a Daniel Ortega que deje a esta jefatura un año más porque considera que está haciendo bien su trabajo”, expresó el exjefe policial.

Vivas, sin embargo, no cree que haya cambios sustantivos en la Policía Nacional aunque continúe o no Aminta Granera en la dirección, pues no ha habido cambios profundos durante las sucesiones pasadas. Si ella continúa sería “más de lo mismo, y eso no quiere decir que más de lo mismo es malo”.

¿Qué valoración le da a la gestión de Granera? “No está aplazada. En la labor estrictamente policial no es mala. A mí me arrecha que me roben y que la Policía no esclarezca los delitos, pero si usted mide esta Policía por la cantidad de habitantes, verá que es una de las más chiquitas del mundo, y que pese a eso hacen un buen trabajo”.

Vivas no responsabiliza a Granera como sí lo hacen los partidos de oposición y la sociedad civil por la actuación pasiva de la Policía durante los enfrentamientos callejeros, pues aduce que ella solo recibe órdenes del Presidente de la República, tal como está contemplado en la ley.

“¿Cuál fue la gran conquista de la derecha en este país? La profesionalización de la Policía y del Ejército, ¿y qué implica eso? Subordinación a la autoridad civil. ¿Fernando Caldera era represivo? No, era la Presidenta. ¿Quién le dijo: Fernando quitame a esos estudiantes de la Asamblea y del Banco Central? Fue la Presidenta de la República”, aduce Vivas.

“Ella está haciendo un buen papel en la Policía, pero si Daniel Ortega que es el Presidente, con unos muchachos vestidos de azul le garrotean a la derecha y le dice no te metás, ¿qué hace? ¿Se rebela contra Daniel Ortega? Rebelarse suena bonito, pero no es alegre decirle al Presidente de la República: ‘Váyase para el carajo, soy policía’. Mire el ejemplo de Honduras, la reacción del Ejército fue una metida de pata soberana, y también vea el caso de Ecuador”, remarcó Vivas.

Otras opiniones
Elvira Cuadra, directiva del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, sostiene que Granera debe apegarse a la ley y pasar a retiro. “No es sano para la institución. Envían el mensaje a la ciudadanía en general y a las demás instituciones de que no hay un cumplimiento de las leyes”.

“Este período ha sido difícil porque a la Policía le ha tocado lidiar con dos cosas: el comportamiento del crimen y la violencia, que está cambiando, tanto en el crecimiento de los delitos como en el tipo de delitos. Y ha aparecido nuevamente el tema de la violencia política”.
 
En todo esto coincide el general en retiro Hugo Torres, quien apunta hacia el problema que habría en la sucesión de los policías con aspiraciones a ascensos y a relevo generacional.

El decreto 94-2009 que reformó el reglamento de la Ley 228, estableció que la permanencia de los oficiales generales en el tiempo de servicio “podrá prorrogarse hasta más de treinta y cinco años”.

“Aminta ha sido una muy buena jefa policial en términos de lucha contra el crimen organizado y narcotráfico, y ha sido deficitaria en casos de seguridad que tienen connotación política. Ese ha sido su déficit”, analiza el militar retirado.

Discrecionalidad del Presidente
Al respecto, el ex subdirector de la Policía Nacional, Comisionado General en retiro, Francisco Bautista Lara, estimó que el Presidente tiene la discrecionalidad para tomar decisiones de retiro.

“Con el fin de que se aclaren con veracidad las cosas a los lectores, te agrego y preciso: Dejo claro que la decisión de retirar a comisionados mayores es de estricta discrecionalidad de la jefatura policial, y el presidente no tiene ni requisitos ni condicionantes, la ley así lo establece”, dijo. “Se han retirado comisionados mayores desde 1996, después de la vigencia de la ley, y estos han sido de diversas edades y cargos, no ha prevalecido un criterio, la autoridad en cada momento ha decidido según facultad”, precisó.

“La desventaja de retirar comisionados mayores relativamente jóvenes, muy antes que lleguen a los 55 años son dos:  a) pérdida de experiencia  y b) el presupuesto de la Policía tiene que pagar su pensión hasta que cumpla la edad de 55 años, a partir de cuando es el ISSDHU, donde han cotizado, el que asume la pensión de vejez correspondiente... Si a un comisionado mayor lo retiran a los 48 años, significa que durante 6 años el presupuesto de la PN le pagará esa pensión, es el costo de la decisión por retirar joven a alguien”, señaló.

“Sin embargo, también tiene ventajas. Permite renovar la estructura de mando y ascender a otros en sustitución de los retirados; también es una oportunidad para quienes quieran, de dedicarse a otras ocupaciones después de un largo período de servicio en la PN”, consideró Bautista Lara.