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Después de 50 días de detención y de enfrentar graves cargos por delitos financieros, el diputado nicaragüense ante el Parlamento Centroamericano, Parlacén, Alejandro Solórzano Morales,  lo único que espera de sus detractores políticos es una disculpa por las declaraciones públicas; califica de “malintencionada” la carta que Alejandro Bolaños Davis envió a la Superintendencia de Bancos, aprovechando las circunstancias judiciales por las que atravesaba

De regreso en Nicaragua, Solórzano Morales se puso a disposición del fiscal electoral Armando Juárez, luego de conocer las declaraciones de este en torno a una supuesta investigación en su contra.  Solórzano está dispuesto a acudir a la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras, Siboif, al conocer de la carta que el presidente del Partido Conservador, Alejandro Bolaños Davis, envió a esa instancia reportando una “transacción anómala”.

En esta entrevista con EL NUEVO DIARO, Solórzano Morales dijo no guardar rencor contra aquellos políticos que intentaron sacar réditos del mal momento por el que pasó.

El arresto
¿Qué le informaron las autoridades estadounidenses respecto a su detención?

Salimos de Guatemala a Los Ángeles, de donde partiríamos hacia Taiwan. Al llegar a Los Ángeles, unos oficiales me sacan de la fila, como que ya me estaban esperando, me llevan aparte, y me explicaron que tenía una orden de arresto de un juez de Miami.
Incluso, en esa conversación (los agentes) me dijeron que en lo que yo iba volando de Guatemala a Los Ángeles, había sido cancelada mi visa y estamos hablando de un domingo.

Es hasta el 22 de junio que llegó una carta a la Fiscalía de Estados Unidos y me la entregaron. cuando ya estaba en Miami, en la que me informaban que se había cancelado mi visa, es decir, 10 días después de mi detención en Los Ángeles.

Tengo entendido que las leyes de Estados Unidos establecen que todo detenido tiene derecho a hacer una llamada telefónica dentro de las 24 horas siguientes a su arresto, ¿eso no se cumplió?
Se supone, pero me metieron al centro de detención y ahí no hay forma de llamar y así pasé tres días incomunicado.

¿Cómo obtuvo su libertad? ¿Por qué el juez de Miami desestima las acusaciones por delitos financieros en su contra?
Hay un proceso el cual implica trasladarme de Los Ángeles a Miami, que duró casi 20 días, y ya estando en Miami empecé a trabajar con mi abogado, quien me dijo que conocía bien mi caso y que sabía que era inocente.
La historia

¿Cómo aparece usted involucrado en ese caso al punto de tener una orden judicial de detención?
Por el año 1995, yo manejaba una casa de cambios en Nicaragua, es decir,  comprar y vender dólares, ese tipo de operaciones.  
Unas personas en Estados Unidos me contactaron a través de unos parientes diciéndome que querían hacer una transacción para hacer unos pagos aquí en Nicaragua, y como ese es mi negocio, hasta puse una tarifa favorable por ser una cantidad grande.  

Quien hace la transferencia es un oficial de cuentas de un banco muy importante, un banco que financia otros bancos, entonces no había dudas de que era un dinero legal, porque en esa época las casas de cambio estaban supervisadas por la Superintendencia de Bancos, y cualquier transacción arriba de 10,000 dólares había que reportarla, y se determinó que no había lavado de dinero.

En esa época nos congelaron una cuenta (en Estados Unidos) por un millón 300,000 dólares e inmediatamente me fui a Miami a buscar cómo recuperar ese dinero, estuve peleando seis meses hasta que me devolvieron 550,000 dólares.  

En el 96 fue la última vez que fui a Miami para firmarle al abogado y recibir esa cantidad de dinero que me devolvieron, y hasta ahí nomás llegué, pero ese dinero ya lo había girado a través de un cheque a diferentes clientes, y le cubrimos a todos, menos al Banco Nicaragüense, Banic, porque no teníamos fondos.

El Banic se arregló conmigo y recuperamos  una parte, pero yo le dije al Banic, “hasta aquí nomás llego, porque ya no tengo más recursos, y si ustedes quieren seguir, sigan ustedes”.  Ahí di por cerrado ese caso y pensé que se había arreglado todo, porque si uno es culpable de lavar dinero, no le van a devolver dinero. Fue una simple operación la que se hizo.

Hubo condenados
¿Qué supo usted de esa causa; había alguien detenido o condenado?
Sí, hubo un juicio y condenaron a una gente que, incluso, ya cumplió su condena, pero no supe cómo terminó eso.  En mi caso, una vez que estoy detenido se empiezan a buscar las pruebas en mi contra y resulta que no encuentran.

A raíz de su detención, algunos políticos opinaron a favor y en contra, ¿se reserva usted el derecho de demandar a quienes intentaron, con sus opiniones, perjudicarlo más?
No sé los detalles de lo que dijeron, ni quiénes lo dijeron, pero voy a ver si leo con tiempo ahora. Me imagino que más de alguna de esas personas vendrá a disculparse, porque al calor de la política se dicen muchas cosas.  

Aprovechando su situación en Estados Unidos, el presidente del Partido Conservador, Alejandro Bolaños Davis presentó una carta a la Superintendencia de Bancos, insinuando su involucramiento en mal manejo de fondos del Partido Conservador. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Esa situación la hablé con Azalia Avilés. En ese entonces el PC no tenía personalidad jurídica y yo en ese momento tenía firma registrada en esa cuenta. Además, todo mundo me tenía confianza por cualquier emergencia.

¿Cree usted que hubo mala intención de parte de Bolaños Davis?
Por supuesto, y lo que hizo fue echar lodo buscando como quedar bien ante Arnoldo Alemán y el PLC.  

¿Va a tomar alguna medida judicial contra Bolaños Davis?
No sé, quiero ver primero si se retracta de su información…

Las autoridades de Nicaragua señalaron que aquí lo estaban esperando, dando a entender que acá tiene otra investigación en curso. ¿Cree usted que se referían al caso que dio a conocer Bolaños Davis a la Superintendencia?
Posiblemente. Me dijeron que el Fiscal Electoral (Armando Juárez) quería entrevistarse conmigo y yo con mucho gusto lo hago.