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La Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, y el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, repudiaron las cobardes amenazas contra la periodista Silvia González, corresponsal de EL NUEVO DIARIO, lo cual será documentado e informado a diferentes organizaciones internacionales, solicitando medidas cautelares para que el Estado resguarde su seguridad y cese el ataque a la libertad de expresión.

“Yo no temo por mi vida, pero sí por mi hijos”, fueron las palabras de González, altamente preocupada por las amenazas que, incluso, la han hecho pensar en salir del país, pero no lo hace porque quiere a Nicaragua.

La periodista, la única mujer en el gremio jinotegano, dijo no poder culpar de esto a nadie en específico, más que al joven que fue detenido por las autoridades, dado que fue reconocido por su hija, porque él la abordó con una amenaza al conocer que su mamá era Silvia González.

Según la corresponsal, la intimidación comenzó con las publicaciones sobre el caso “Yajob”, quien abiertamente se pronunció contra el gobierno y dijo que se alzaría en armas. Posteriormente fue asesinado y el crimen quedó en la impunidad.

“Entonces hubo varias llamadas telefónicas amenazantes y otras en la noche donde solo se escuchaba la respiración, pero me pareció más el actuar de algún loco. Luego denuncié el caso del alcalde que le hizo varios disparos a su esposa, y después sobre abusos del Ministerio de Gobernación, seguido de la problemáticas de las cédulas en San José de Bocay”, explicó González.

Aduce que entonces tenía un programa de radio, por el cual pagaba 1 mil 500 córdobas, pero tras las denuncias, la propietaria de la radio elevó su pago a 300 dólares y tuvo que cerrarlo.

Posteriormente, fue contactada para ser presentadora de un programa radial del Partido Liberal, por lo cual uno de los miembros del partido de gobierno que encabeza las turbas locales, en una radio oficialista dirigió sus improperios contra la periodista. Poco tiempo después, Hamilton José Altamirano, alias “El Pajarito”, conocido activista del partido de gobierno, fue quien envió las advertencias. A pocos días iniciaron los mensajes telefónicos donde la amenazan de muerte. Ahora Altamirano asegura que nunca amenazó a González.

No solo es una persona
La corresponsal de END lamentó la manipulación de la juventud, y considera que es más de una persona la que está detrás de todo. También consideró triste que muy pocos colegas de su localidad se hayan solidarizado, dada la división que existe en el gremio periodístico de Jinotega. Recordó que situaciones como estas le pueden ocurrir a cualquiera de ellos, y por eso deben unirse profesionalmente sin distingos.

Marcos Carmona, Director de CPDH, determinó que esto era una violación a la libertad de expresión, al derecho a tener seguridad física y emocional, pero también una violación a su derecho al trabajo.

“Nos solidarizamos con Silvia y damos nuestro respaldo en asistencia, además, haremos la denuncia a nivel internacional, dadas las lesiones psicológicas y emocionales que provienen de la intimidación. Todo por denunciar anomalías a través de su profesión periodística”, dijo Marcos Carmona.

Tanto la CPDH como el Cenidh también enviarán comunicación a la primera comisionada Aminta Granera, para que esté enterada de la situación, y se asegure de que se brinden las medidas que resguarden la seguridad física de la periodista y de su familia.

“No queremos más mártires”
Francisco Chamorro, Director de END y Vicepresidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, brindó su solidaridad a González y a todos los corresponsales de END por los riesgos que corren en sus localidades, y a quienes aseguró que apoyará en todo momento.

“Lastimosamente, el magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Francisco Rosales, piensa que en este país deberíamos estar agradecidos porque en los últimos años solo han matado a cinco periodistas. Ninguno tiene que morir, no queremos más mártires por el simple hecho de ejercer la libertad de expresión”, dijo Chamorro.

La doctora Vilma Núñez, Presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, se preguntó dónde estaban los gremios periodísticos, por qué no se pronunciaban. Igualmente solicitó a las organizaciones de mujeres que brindaran su apoyo, y pidió a la Policía Nacional que se actúe en este caso y no se quede en la impunidad, tal como sucedió con el caso de las amenazas contra el periodista Luis Galeano, también de END.

“Informaremos de esto a Catalina Botero, relatora especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”, dijo la doctora Núñez.

Por su parte, el ingeniero Telémaco Talavera, Presidente del Consejo Nacional de Universidades, CNU, lamentó que en Nicaragua se amenace a las personas, y, principalmente, a una comunicadora.

CNU: aplicar ley a quien sea
“Cualquiera que sea la persona, no debe ser amenazada, venga de donde venga, del partido que venga o del medio de comunicación que sea. Lamento esto como educador y como presidente del CNU”, dijo Talavera, agregando que las autoridades deben aplicar la ley sea quien sea quien perpetre las amenazas.

Indicó que esto no abona al clima de respeto y al ambiente de paz, por lo cual hay que rechazar la proliferación de la cultura de la intimidación.

Desde el miércoles se ha solicitado información oficial al comisionado mayor Fernando Borge, jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional sobre el caso de González, y hasta el momento no hay respuesta.