•   Madrid / El País  |
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Un artículo publicado en el British Medical Journal (BMJ) ha agitado la polémica sobre las pruebas de cribado para detectar el cáncer de mama. El estudio, realizado a seis países europeos (República de Irlanda, Irlanda del Norte, Bélgica, Holanda, Reino Unido y Suecia), concluye que la diferencia entre el tiempo de implantación de las mamografías como pruebas preventivas y la similitud en la mortalidad por esta patología entre esos países (del 23 al 25%) hace sospechar que estos exámenes no juegan un papel directo en la reducción de la mortalidad de la enfermedad.

El estudio sostiene, además, que la mayor caída de la mortalidad por cáncer de mama se ha observado en mujeres mayores de 50 años que no se habían sometido a ninguna prueba de cribado. Lo que les lleva a deducir que la reciente tendencia a la baja en los fallecimientos por esta enfermedad --unos 6,000 al año en España-- puede estar más relacionada con las mejoras en el tratamiento y prestaciones.

El estudio, basado en datos de mortalidad de la Organización Mundial de la Salud, buscaba demostrar lo contrario: que la introducción de estas pruebas en Europa tenía relación directa con el descenso de la mortalidad por ese cáncer en aquellos países que habían incluido los cribados, en comparación con los que habían retrasado su implantación.

Larga polémica
El de las pruebas diagnósticas es un tema peliagudo y muy debatido por las sociedades médicas de todo el mundo. En EU, las discusiones sobre la conveniencia de retrasar hasta los 50 años esta prueba que ahora se hace a las mujeres de 40 dura ya dos años (en España se las convoca a los 45 o 50 años, según la región). Y es que en ese y en otros países, la cuestión enfrenta a aquellos que creen que cuantas más pruebas mejor, y a quienes opinan que hay que racionalizar estos cribados, que no son inocuos para las pacientes.

Además de falsos positivos --por cada 1,000 mujeres que se hacen una mamografía, entre 50 y 100 tendrán una falsa alarma, según un estudio del Centro Cochrane de Copenhague publicado también en el BMJ en 2009--, no hay que olvidar que la prueba también produce radiación. Al otro lado de la balanza, un estudio sueco concluía hace un año que adelantar la edad a la que se hacen estos cribados reduce hasta un 29% las muertes por cáncer de mama.