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El alto costo que debe pagar un estudiante para superar los más de 315 kilómetros que separan a Bluefields, Región Autónoma del Atlántico Sur, de Managua, para acceder algún tipo formación académica apaga el interés de muchos.

Noris Oneyda Padilla, de 25 años, y estudiante del quinto año de la carrera de Ingeniería en Sistemas en la Universidad Indígena y Caribeña de Bluefields (BICU) es un vivo ejemplo. Originaria de Bocana de Paiwas, una de las comunidades que más pobreza padece en ese territorio, siendo bachiller renunció a su aspiración de estudiar en la capital, limitada por lo económico.

Pero ahora esta estudiante diariamente supera la brecha de la distancia y presupuesto a través de un “clic”. Ella es parte de un reducido grupo que está experimentando y aprovechando en nuestro país las bondades de la educación virtual.

Noris se conecta dos horas diarias desde la sede de la BICU para formarse en diseño web. Foros, consultas virtuales, chat y hasta una cafetería tiene para interactuar con su tutor y compañeros virtuales,  físicamente distribuidos en Laguna de Perlas, Bluefields, Bocana de Paiwas, Puerto Cabezas, Rosita y Corn Island.

Dice que las limitaciones como el no poder socializar en el aula, lo que ocurre cuando uno asiste a una clase presencial, son mínimas, si se toma en cuenta que las nuevas tecnologías abren la posibilidad de acceso a mejor educación a quienes como ella habitan en zonas alejadas de las sedes universitarias, concentradas, sobre todo, en la capital.

Para Denis Arce, tutor virtual a cargo del grupo de la Costa Caribe, este curso que surgió de la alianza entre BICU y UCC, busca aportar al desarrollo de la zona que carece de profesionales capacitados en el campo del diseño web que requieren los comercios ya instalados principalmente relacionados a la actividad turística.

 

Hay que aprovechar la tecnología

En el país, la educación virtual es un campo prácticamente virgen, apenas unos 100 alumnos se han graduado mediante esta opción de enseñanza, guiados por maestros locales.

Es la Universidad de Ciencias Comerciales, UCC, la institución que está orientando esfuerzos para aprovechar las bondades de las nuevas tecnologías aplicadas a la educación.

En el mundo, hablar de educación virtual no es ninguna novedad, pero en nuestra región hasta ahora se está volviendo los ojos a potenciar la internet en ese sentido.  Cursos de posgrado, maestrías, talleres o diplomados, en un mediano plazo se impartirán en una mosalidad virtual, vaticina Gilberto Bergman, Rector de UCC.

 

Bienvenida al e-learning

El e-learning, como se le llama en inglés a la enseñanza en línea, “es el futuro aquí y en todo el mundo”, afirma David Chavarría, de la Universidad Galileo de Guatemala, sobre todo porque las personas pueden formarse donde sea que estén con una simple conexión a internet.

Este experto en e-learning vino al país para capacitar a docentes de la UCC, y a montar la versión móvil de la plataforma virtual que permitirá a esa universidad ser la segunda de Centroamérica en incursionar en la Educación Móvil, que básicamente es la posibilidad de acceder cursos de forma virtual desde el teléfono celular.

Explicó que la plataforma está diseñada especialmente para el tamaño de las pantallas de los móviles, los estudiantes van a poder ingresar a sus clases, ver su material, descargarlo o leerlo desde donde estén de una manera visualmente agradable.

Según Bergman, Nicaragua --como lo están haciendo otras naciones, incluso a nivel de gobierno-- debe despertar y aprovechar la educación virtual para superar las barreras que actualmente impiden a miles de niños, jóvenes y adultos el acceso a la educación.

También consideró que el país deberá legislar en materia de educación virtual, pues actualmente la calidad de la formación se garantiza a través de las validaciones de la universidad, dijo Bergman.