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El sesgo partidario del Consejo Supremo Electoral, CSE, a favor del partido de gobierno, denunciado y advertido tanto por organizaciones políticas como por organismos de la sociedad civil, podría resultar en un peligroso aliciente para actos violentos en viejas zonas de la guerra civil, donde se están produciendo, advirtieron ayer antiguos personajes que participaron en dichas acciones bélicas en los años 80.

El otrora comandante de la Contra, Óscar Sobalvarro, alias “Rubén”, dijo que cuenta con reportes de antiguos compañeros de armas suyos en las zonas rurales de Nicaragua como Jinotega, Matagalpa, Ocotal, Nueva Segovia y Chontales, donde se percibe inconformidad en amplios sectores campesinos por el manejo caprichoso que el CSE, Policía y otras instituciones públicas, le están dando al proceso de cedulación.

De acuerdo con Rubén, las protestas y posturas violentas ocurridas esta semana en Cua, El Jícaro, Quilalí, Ciudad Antigua, Macuelizo, Santa María, Jinotega, Chinandega, El Sauce, San Fernando, San José de Bocay y Managua son originadas tanto por la actuación negligente del CSE, como por acciones discriminatorias del gobierno “que favorece a sus miembros y discrimina a los que no son sus partidarios”.  

“Hay desconfianza de otro fraude, hay recelos, hay temor de una nueva dictadura… Desde que ‘Yahob’ se alzó en armas y luego lo mataran, hay grupos de antiguos contras que contemplan la posibilidad de armarse si las cosas siguen ocurriendo a como ahora con las cédulas”, denunció Sobalvarro.

“La gente en el campo, donde era el corredor de la Contra en los ochenta, no recuperaron nunca la confianza en Daniel Ortega después de la guerra de los años 80, y han transmitido a sus hijos y nietos esa desconfianza y las nuevas generaciones de jóvenes de esas zonas” dijo el también miembro de la alianza PLI-UNE, opositora al partido de gobierno FSLN.

Añadió que esos jóvenes “ven cómo a ellos se les discrimina con las cédulas y a los oficialistas se les premia, eso está generando un clamor silencioso de rechazo y desprecio al gobierno y las instituciones como el poder electoral”.

Indicó que no es que se estén creando condiciones para una guerra, pero que si hay señales que tienen “alerta a la gente” y que ese pleito y discurso contra la Iglesia Católica, los campesinos lo sienten como personal porque en el campo la iglesia “es fuerte”.

General en retiro Torres: “peligroso descontento”

Para el general de brigada en retiro Hugo Torres, el sentimiento de descontento social y protestas por motivos electorales es más amplio y se extiende a las zonas del Río Coco, Waspam, Chontales, El Rama, Nueva Guinea y Las Minas, todas ellas zonas rurales que fueron antiguas regiones de guerra.

“No son hechos casuales, son manifestaciones de descontento que ya va rebasando la paciencia de la población, no es antojadizo, es el resultado de una práctica llena de irregularidades de los activistas y operadores políticos del orteguismo que controlan el CSE”, analizó Torres.

Para el militar en retiro, el CSE está haciendo “todo lo posible” por obstaculizar la participación de la mayoría de la población en las elecciones.

“Se trata de desestimular, confundir y obstaculizar la participación del 65 por ciento que no votó por Ortega en las últimas elecciones y darle todas las facilidades y posibilidades a ese 35 por ciento que le acompaña”, dijo Torres, quien achacó toda responsabilidad de cualquier acto violento al presidente y al Poder Electoral.

“Después de Ortega, el CSE es el principal culpable de lo que ocurra aquí si se vuelve a dar ese fraude cuya entarimado nace desde el tema de la cedulación, con el cual se están creando dos tipos de nicaragüenses, los que están con el FSLN y reciben las cedulas gratis y de oficio, y los que no están con ellos, que son la mayoría, pero a los cuales el CSE les aplica una muerte civil al no darle sus documentos de identidad”, criticó.

El veterano exguerrillero estimó que en esas zonas de guerra donde se han manifestado expresiones de descontento, las clasificaciones y exclusiones sociales por motivos políticos, fueron parte de las causas que promovieron la guerra en los años 80 “y ahora el CSE y el FSLN están promoviendo nuevamente ese sentimiento de impotencia y descontento que de la única manera en que termina es en guerra”.

“Son 5 años que la ciudadanía no sandinista va aguantando y aguantando los abusos de poder, la corrupción, la exclusión, la agresión a sus formas de pensar, los ataques a sus lideres religiosos, que ven cómo amenazan de muerte a periodistas y curas, en fin, todo eso va sumando, y en contexto electoral, en esas zonas de guerra, el referente de la violencia, sigue fresco, como una forma de tratar de resolver los derechos que le van siendo vedados”, advirtió.  

“Presagio peligroso”

“Son presagios peligrosos y señales claras de lo que estamos viendo, ojala el presidente Ortega y sus operadores del CSE lo puedan leer y entender y no sigan jugando con fuego, porque nadie más en este país quisiera vivir ni un día de guerra, pero todo, hasta la tolerancia, tiene su límite”, dijo.

Roberto Courtney, Director Ejecutivo de Ética y Transparencia, llamó la atención sobre la región donde se están presentando más protestas y reclamos contra el CSE: circunscripciones rurales donde históricamente el voto campesino ha sido en contra del partido de gobierno.

Courtney señaló al CSE de actuar con sesgo a favor del orteguismo al administrar desde sus sedes municipales y departamentales la entrega de documentos de votación con prioridad a sus partidarios y con dificultades a los potenciales votantes de los grupos de oposición.

“Llama la atención que las principales quejas sean en antiguas zonas de guerra donde el voto campesino es mayoritariamente en contra al partido de gobierno” dijo.

El funcionario de Ética y Transparencia dijo que el monitoreo de su organización a esta etapa del proceso electoral ha permitido constatar, aparte de las denuncias de sesgo del CSE,  mucha desconfianza hacia la autoridad electoral.