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De San Andrés de la Palanca, la popular imagen conocida como “Santo Domingo de abajo” salió ayer en el tradicional recorrido que ha hecho durante 80 años, desde Ciudad Sandino hasta la iglesia Cristo del Rosario, del barrio que lleva este mismo nombre.

Acompañado de chicheros, gigantonas, creyentes, promesantes y espectadores, Santo Domingo de abajo, cumplió un año más con su ruta en medio de la algarabía de sus creyentes.

La imagen del Santo, adornada con flores de color rosa y amarillo, era sacudida y bailada por unos 10 miembros del grupo de cargadores que alternaban sin tregua durante toda la caminata, a pesar del sol de las 12 del mediodía.

Para Lourdes Munguía, una creyente que siempre asiste a este recorrido, la concurrencia este año fue igual de masiva que años anteriores. “Siempre se llena, es que para el pueblo creyente esto representa el peregrinaje en la fe, además, que muchos tienen promesas con este santito” expresó.

Promesantes de tradición y milagros
Desde tempranas horas de la mañana, José Adán Guillén, su esposa Bernarda Flores, y su hijo de 5 años prepararon los disfraces de indios con los que año con año acompañan a la imagen de San Andrés, desde Ciudad Sandino hacia los populosos barrios del Distrito II de Managua, donde más devotos les esperan.

“Esta es una tradición que heredé de mi mamá, porque ella me traía desde que yo tenía cinco años, ahora tengo 21 años, y 16 años de venir a acompañar al Santo. Mi esposa se ha unido, y ahora traemos al niño para instruirlo en la fe”, expresó Guillén.

En el caso de doña Fátima García, una devota, su asistencia y peregrinaje en dicha actividad religiosa, se debe a que hace 16 años Santo Domingo le curó de una meningitis a su hijo Wilson, quien actualmente tiene 22 años.

“Yo pensé que mi hijo se iba morir, pero gracias a mi fe en Santo Domingo se curó, por eso no me da pereza venir bajo el sol, porque le debo la salud de mi hijo” manifestó la Señora Fátima García.

La Policía garantizó orden
Los Policías del Distrito X de Ciudad Sandino en coordinación con la delegación de Policía del Distrito II, desplegaron alrededor de 300 oficiales --entre agentes de tránsito, patrullas y brigada especial (boinas negras)--, según información brindada por el oficial mayor Wilmer Reyes.

Durante la festividad no faltaron quienes, al calor de los tragos, pretendían hacer desorden, sin embargo, la Policía en todo momento estuvo organizada para evitar incidentes.