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Luego del accidente ocurrido con el hundimiento de la embarcación “Corn Island Ferry”, que realizaba la ruta El Rama-Corn Island, en el Caribe Sur, en la que tres personas perdieron la vida y 160 toneladas de carga se fueron al agua, la población de Bluefields y de El Rama comenta sobre el futuro incierto de miles de pasajeros que usan diferentes tipos de transporte acuático en la región.

Según el capitán de fragata Blas Hernández, jefe del Estado Mayor del Distrito Naval del Atlántico, la preocupación está en la falta de cumplimiento por parte de los patrones de las empresas acuáticas, los capitanes de barco y los conductores de panga. “El capitán del barco debe tener claro cuáles son las condiciones técnicas de la embarcación y su capacidad o tonelaje de carga para navegar”, dice Hernández.

Hernández argumenta que “todo capitán de barco debe asegurar que la nave está adrizada o enderezada, manteniendo su carga estibada como corresponde, esa es responsabilidad del capitán, del estibador y del marino de cubierta”, reiteró, agregando que “el capitán debe estar familiarizado con el timón del barco”.

El militar comenta que el capitán del barco hundido, Aler Calero, manifestó que era la segunda vez que conducía el “Corn Island Ferry”, que tiene un pequeño timón eléctrico que difiere del manejo de los grandes timones mecánicos tradicionales. Por esa razón, el informe de la Naval señala falta de pericia del capitán e imprudencia del mismo al no asegurar la estibación de la carga.

Por otra parte, las autoridades han descartado las versiones sobre una cuarta persona desaparecida, señalando que se trata de especulaciones.

Resistencia para usar los chalecos
Tradicionalmente, en las embarcaciones que circulan en la región existe resistencia de todas las partes hacia la normativa de seguridad, por ejemplo: para que una panga o un barco pueda zarpar del muelle, se necesita del permiso que otorga Capitanía de Puerto, que supervisa visualmente las condiciones de la nave, específicamente, el uso del chaleco salvavidas en los pasajeros y la tripulación.

“Lo que pasa es que si aquí le decís algo a la gente, todos te caen encima, los patrones deben exigir a los conductores y capitanes el uso de chaleco a todas las personas que están a bordo, pero muchos se los ponen al inicio, pero una vez que salen del muelle, se lo quitan, y en los barcos nadie se pone chaleco porque esperan que nada ocurra”, dice el capitán Blas.

En manos de Dios
El comerciante de verduras Mario Carmona, quien viaja cada semana entre Bluefields y Managua, dice que los chalecos salvavidas son inadecuados. “Mirá, la verdad es que aquí nosotros estamos en las manos de Dios, porque los chalecos están en mal estado, apestan y no tienen cómo amarrarlos, pero para cobrar sí son buenos”, lamenta Carmona.