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La muerte del poeta y trovador argentino Facundo Cabral, cumplió un mes sin que el presunto autor intelectual haya sido capturado, luego que sicarios guatemaltecos dispararan al vehículo en que el artista viajaba junto al empresario nicaragüense Henry Fariñas, el pasado 9 de julio en Ciudad Guatemala.

El caso formalmente fue dado por esclarecido por el presidente guatemalteco Álvaro Colom, luego de que las autoridades policiales de ese país capturaran a tres de los pistoleros que hoy guardan prisión.

El móvil del crimen, según las autoridades del país donde ocurrió el crimen, se debió a “una pasada de cuentas” del crimen organizado contra Fariñas, razón por la cual se deduce, en ese país, que el artista de 74 años fue víctima de la fatalidad, y estuvo en el lugar equivocado, en el momento y a la hora equivocados, pero otras versiones y visiones, señalan que su muerte fue un mensaje del crimen organizado al mundo, a raíz de la cumbre sobre seguridad en Centroamérica, realizada en junio en ese país.

La pieza clave del crimen, Fariñas, sobrevivió a la emboscada, pero tras ser dado de alta, no aportó nuevos elementos a la investigación oficial sobre los motivos de la emboscada.

Fariñas estuvo 10 días hospitalizado debido a múltiples impactos de bala que recibió, y en la actualidad cuenta con protección del Ministerio de Gobernación (Interior) de Guatemala, bajo el estatus de testigo protegido del Estado.

Lo último que se supo es que fue trasladado a un lugar seguro con custodia policial, y que actualmente se encuentra reponiéndose de las heridas de bala.

De los gatilleros, se conoce de la detención de tres, incluyendo la reciente captura de Juan Hernández Sánchez, de 45 años, a quien se le sindica de ser uno de los que accionó su arma contra el vehículo donde viajaba Cabral, según la información pública de la Policía Nacional Civil.

El sicario fue enviado a prisión preventiva, y junto a Elgin Enrique Vargas Hernández y a Wilfred Allan Stokes Álvarez, serán enjuiciados por ser los autores materiales del crimen.

El autor intelectual de la muerte, un supuesto narcotraficante costarricense identificado como Alejandro, conocido en el mundo del hampa con el alias de “Palidejo”, no ha sido capturado y se sabe poco de su destino.

Lo último informado sobre él fue una falsa alarma de un medio nicaragüense, que especuló sobre su captura en Managua, cosa que fue desmentida tanto por autoridades policiales como por mandos militares.

Fiscales guatemaltecos vinieron a Nicaragua a finales de julio a indagar sobre el caso, pero a un mes de la partida violenta del poeta Cabral, su muerte sigue siendo una crónica con puntos suspensivos…