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Agentes de la custodia personal del magistrado de facto del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas Reyes, corrieron más de 100 metros para cuestionar y amenazar con detener a un equipo fotográfico de EL NUEVO DIARIO que desde la carretera Masaya-Managua, indagaba sobre la construcción de un par de calles aledañas a la casa del citado funcionario.

Vecinos de Carretera a Masaya informaron a la redacción de EL NUEVO DIARIO, que maquinaria con logos de Albanisa y del Fomav, supuestamente, operaba desde horas de la mañana frente a la vivienda de Rivas Reyes, donde se están construyendo dos calles que concluyen frente a la residencia del magistrado del CSE con período vencido.

Un equipo de la Unidad de Investigaciones de END se trasladó al lugar a tratar de constatar en situ la denuncia ciudadana, pero no encontró presencia de maquinaria con los logos indicados por los vecinos del sector, sin embargo, sí estaban las huellas de las obras.

Había movimiento de tierra y dos trochas hechas con tractores, una pegada a la parte trasera del muro frontal de la vivienda del funcionario, y otra que da a unos metros del portón principal de la casa, donde permanecen estacionadas de dos a tres patrullas policiales y agentes uniformados en los alrededores.

Un accidente de tránsito

En ese momento, cerca de las tres de la tarde, el tráfico en la carretera estaba lento y congestionado por un accidente de tránsito frente a la mansión de Rivas, en el kilómetro 16½, donde cinco automotores habían colisionado en un mismo carril de la vía Managua-Masaya. En el sitio del accidente había siete agentes de tránsito levantando información del hecho.

Uno de ellos indicó al conductor de END, Julio García, que se estacionara en una bahía a unos 150 metros del sitio, al otro lado de la calle, en la vía de que viene de Masaya a Managua, para no entorpecer el tránsito vehicular. La disposición fue acatada por el conductor, quien buscó un retorno y se estacionó en el sitio indicado, en la vía de Masaya-Managua, al otro lado de la carretera de la residencia de Rivas Reyes.

Una vez ahí, el fotógrafo Miguel Molina bajó del vehículo y se dirigió al bulevar que separa los carriles de la vía asfaltada para hacer fotos, desde media carretera, de las obras donde supuestamente habían operado maquinaria de Albanisa y del Estado. De paso aprovechó para sacar fotos del accidente y llevar las gráficas a la sección de Sucesos.

Aparecen policías desaforados

En esas estaba, cuando tres policías salieron corriendo desde el portón de la casa de Rivas, cruzaron el predio de unos 50 metros que separa la casa de la carretera, cruzaron la pista y se dirigieron adonde Molina hacía fotos, y donde García estaba estacionado.

Otro de ellos se dirigió hacia donde un hombre hacía fotos, le pidió la documentación, lo interrogó y le exigió que le mostrara la foto. El hombre, nervioso, le dijo al policía que era agente de una compañía de seguros vehiculares y estaba haciendo fotos de la zona para documentar el accidente, donde participó un vehículo asegurado de su empresa.

Tras la explicación y revisión de la cámara y documentos, el oficial le regresó las cosas al hombre y habló por radio.

Otro agente, bajo y obeso, escapó de caer al bajar del bulevar para alcanzar corriendo a Molina y gritarle: “¡Alto ahí!”. El fotógrafo, que iba caminando de regreso al vehículo sobre la vía Masaya-Managua, se detuvo ante el grito y preguntó qué pasaba.

El uniformado, sudado y jadeante por la carrera, le exigió de inmediato y con prepotencia su identificación, le preguntó qué andaba haciendo, para quién trabajaba y por qué estaba tomando fotos.

Molina le explicó que su trabajo era hacer fotografías, que estaba tomando gráficas de la obra porque estaba al aire libre, a la orilla de una vía pública, y que de paso había capturado imágenes del accidente.

Agresivo y abusivo

El uniformado le arrebató los documentos, dictó los datos por radio a alguien, dos veces, y luego se acercó amenazante a Molina a exigirle que le enseñara las fotos. El fotógrafo le protestó: “¿Por qué motivo? Ahí tenés mis datos, las fotos no tengo por qué mostrártelas”.

“No te metás a problemas y enseñá lo que tomaste, yo soy la autoridad y puedo detener a cualquier sospechoso”, insistió el uniformado con grado de subinspector, chip 13786 y escarapela de la Especialidad Seguridad Personal. El fotógrafo nuevamente protestó: “¿Pero por qué te voy a mostrar mis fotos y sospechoso de qué cosa soy?”.

El hombre caminó unos metros, habló por la radio, se regresó, volvió a dictar los datos de los documentos de identidad de Molina, y tras unos minutos regresó a devolverle la cédula y le advirtió: “Aquí es prohibido hacer fotos, ya lo saben, ahora váyanse”, dijo, y dio la vuelta de regreso a la residencia de donde había salido corriendo.

Molina insistió: “¿Pero por qué es prohibido tomar fotos en la calle? ¿Podés explicarme en qué parte de la ley sale eso?”. El agente no le respondió y subió el bulevar de regreso al portón de la casa de Rivas, a unos 100 metros del sitio.

El otro, más joven y delgado, estuvo “entrevistando” al conductor Julio García en la bahía al otro lado de la carretera, adonde estaba estacionado en la vía que viene de Masaya a Managua, a unos 150 metros de la vivienda del funcionario con período vencido.

Interrogatorio, más abusos y amenazas

Según el conductor, el agente le reclamó por qué se había detenido primero cerca del accidente y por qué había retornado hacia Managua. Le exigió los documentos del vehículo, sus documentos personales y le dijo que haría una inspección del auto.

García le dijo que no había problema, que revisara, que no portaba armas, pero que estaba en la calle y se había estacionado ahí por indicaciones del agente de tránsito que orientaba el tráfico para evitar el embotellamiento.

El conductor no pudo ver el chip del agente porque estaba oculto bajo un chaleco negro. El agente hizo lo mismo que el otro: llamó por radio, dio los detalles del vehículo, del conductor y preguntó a su intercomunicador qué hacer.

Tras unos minutos en que recibió indicaciones, le regresó los documentos y le advirtió: “En esta zona es prohibido tomar fotos, nosotros resguardamos aquí y tenemos órdenes de investigar cualquier movimiento sospechoso, ustedes saben por qué. Tomen sus cosas y váyanse antes que venga una patrulla y los lleve detenidos”.

García no reclamó, tomó sus documentos, esperó a que a Molina le regresaran sus documentos y luego se fueron del lugar. Una patrulla policial los siguió a prudente distancia hasta que el vehículo de END tomó la rotonda de Ticuantepe y siguió derecho a Managua, mientras la camioneta policial giró de regreso a la casa de Rivas.