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Mediodía. Parada del Siete Sur. Ruta 154. La música de Charlie Zaa ameniza el ambiente, pero cada quien va en lo suyo. Solo la morena cuarentona de falda rosada y camisa blanca que carga un bolso hecho de saco macén ve la pantalla.

La pantalla: una imagen de San Juan del Sur, otra de un crucero en alta mar en una paradisíaca playa. Cuatro segundos después, la de unos niños diriambinos cargando canastos; le sigue la de una bandada de palomas que alzan vuelo en el parque de León. Tres minutos más tarde: “Este espacio puede ser suyo. Anúnciese, llámenos al 222…”.

Esas pantallas tienen el signo del dólar. Alba Caruna le da US$150 mensuales a cada uno de los dueños de los buses por encender los dos televisores que tienen las unidades.

En este negocio todos quedan contentos, pues Alba Caruna conseguirá anunciantes y cobrará por la publicidad. “Le pagarán al dueño por andar el televisor. Los 150 dólares son fijos”, cuenta un conductor de la Ruta 103.

Los usuarios de buses urbanos de Managua suelen rasparse los brazos en los automotores viejos; suelen compartir sudores y olores; ver fotos de conejitas de Play Boy junto a otras de Jesús que están cerca de calcomanías con frases bíblicas, y de los típicos rótulos de “No sea chancho, no tire la basura a la calle” o “No entregue billetes rotos, no sea sinvergüenza”. Pero la situación ha cambiado.

Los pobladores que viajan en los 120 buses donados por Rusia ahora tienen la oportunidad de ver televisión. 12:15 pm, sol ardiente, calor sofocante. Semáforos del Mercado “Israel Lewites”. Charlie Zaa sigue cantando y atrás, en la última fila, una señora gordita hace de coro. “Si lo bailas, piensa en mí, si lo cantás piensa en míííí”... La imagen en el televisor de unos niños que bailan la vaquita parece no entretener a nadie.

“Pantallas aliadas de ladrones”
La Ruta 154 da muchas vueltas. Bajemos. Ruta 103, televisor apagado: “No signal”. Subamos al siguiente. Ruta 105. La señora de San Judas que acaba de subirse en la parada de “Julio Martínez” cree que los televisores pueden ser un aliado de los ladrones. “Puede ser más peligroso, porque fíjese, uno va a ir ingrido en el televisor, y el ladrón haciendo de las suyas”.

¡Ay! ¿Dónde, dónde estás gitana mía? Es en tu nombre mi canción desesperada, que te llama y que te busca en todas partes… La propaganda del pro-oficialista Canal 8 empieza a proyectarse. En la pantalla: un capítulo de una serie. Luego el Momotombo, las fiestas de Santo Domingo, la iglesia La Recolección, el Cocibolca, el Cañón de Somoto, el Cerro Negro, Corn Island y más destinos turísticos.

“Aburre, siempre lo mismo”
-- Bonitos los paisajes, ¿no? --comenta alguien.
-- Ajá… los vi una vez. Es que aburren, solo lo mismo, repiten y repiten. Al inicio uno se queda viendo, pero después ya no --dice el hombre de lentes que, tras decir esto, vuelve su rostro hacia la calle en señal de que no quiere más preguntas.

Sandino en blanco y negro. Sandino a colores, y de repente, se van los paisajes y entra una imagen aérea de la Plaza La Fe el 19 de Julio. Rojo y negro. Más rojo y negro. Gente vestida de rojinegro, gente ondeando banderas rojinegras. Cinco segundos después, regresa la imagen de unos niños bailando folclor. No hay audio. Sigue sonando “Cara de gitana”. La gente va aburrida. Estos televisores no les entretienen.

12:45. Cementerio Oriental. Otra ruta 105. Los televisores proyectan nuevas imágenes. “La Ruta de los Naturalistas”, “La Ruta del Tránsito”, anuncios que promueven visitar el río San Juan, todo mientras el señor chele que grita cuando habla por teléfono con un Chepe, obliga a su compañero de asiento a ponerse unos audífonos.

Genoveva Ruiz es una de las usuarias de la Ruta 103. Cuando era niña le dio polio y no tiene buena movilidad en sus piernas. Ella se queja porque a estos buses les faltan tubos en la parte de afuera, cerca de las puertas. “Está todo bien, pero se olvidaron de nosotros, de los minusválidos”, se lamenta.

El que habla con el Chepe sigue gritando, pero el chavalo está centrado viendo a las extranjeras en bikini que se bañan en San Juan del Sur, la imagen que ahorita están proyectando los televisores. La ruta continúa su curso. Extrañamente, nadie ha visto al ubicuo Daniel Ortega proyectándose en estos televisores.