•  |
  •  |

PEÑAS BLANCAS

Las humildes casitas de cartón, madera y plástico, que habían levantado humildes familias en la entrada de la frontera de Peñas Blancas, pasaron a ser cosa del pasado, ya que las autoridades del municipio de Cárdenas decidieron desalojar a 21 familias que se habían asentado ilegalmente, y muchos de los “precaristas” se encontraban sin rumbo, preguntándose dónde podían pasar la noche con sus hijos.
El Alcalde de Cárdenas, Rodolfo Pérez, señaló que la medida obedece a un plan de ordenamiento y desarrollo municipal, y señaló que las 21 familias se encontraban ocupando el derecho de vía, y desde diciembre de 2010 habían arreglado con 16 de ellas reubicarlas en una manzana de tierra que adquirió la alcaldía.
Según el edil, las primeras 14 familias salieron por voluntad propia, y la municipalidad se encargó de trasladarlos con todo y sus enseres a la propiedad que se identificará como asentamiento “Donald Ibarra”, localizado en Sapoá, pero carece de servicios básicos como agua y electricidad, y por lo accidentado de la topografía, una parte de esas familias se opuso a la reubicación.

Les prometieron “otra cosa”
“Nos prometieron un bonito lugar y nos están llevando a guindos, donde además no hay servicios básicos”, señaló José Vicente Martínez Godoy, a quien le incineraron su “ranchito” al resistirse a salir.
El alcalde reconoció que el terreno donde fueron reubicadas 14 de las 21 familias no presta las condiciones, pero aseguró que en un futuro trabajarán para llevar los servicios elementales y urbanizar la propiedad con sus calles. “Las familias deben sentirse agradecidas porque se les está dando un lote que será de ellos, ya que antes no tenían nada y estaban dentro del derecho de vía,  además, se les ayudará con techo”, afirmó.
De las 16 familias que estaban dentro del plan de reubicación, dos tuvieron que ser desalojadas a la fuerza: el matrimonio integrado por Oliver José Mercado y Mariela Gutiérrez Flores, y la familia del señor Martínez Godoy, quien reveló “que todos los que habitaban allí son afines al gobierno, “pero lo que están haciendo con nosotros no es ni cristiano ni es solidario, ni es democracia dejar a la intemperie a familias pobres”, señaló.
Por su parte, Gutiérrez Flores y su marido señalaron que es falso que los estén apoyando con láminas de zinc, y agregaron que ellos, como la mayoría de  familias que se habían asentado a la orilla de la carretera, tenían 12 años de vivir en el lugar, donde se ganaban la vida como vendedoras ambulantes, unas como tortilleras y también como tramitadores, por lo que nos dejan sin techo y sin trabajo”, señalan.