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La intolerancia política y la irresponsabilidad de algunos de sus dirigentes, dejó como resultado a un joven parapléjico, mientras otros cinco de la juventud de la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, ayer interpusieron formal denuncia por el delito de lesiones en la Policía, todo ocurrido durante el regreso de Santo Domingo a la iglesia de Las Sierritas este miércoles.

Representantes de organismos defensores de los derechos humanos criticaron el actuar tardío de la Policía y la imprudencia de realizar proselitismo durante la actividad religiosa.

José Dolores Almendárez Díaz quedó inválido debido al impacto de bala en su espalda.

La información fue confirmada por su mamá, doña Guadalupe Díaz, quien desde ayer anda buscando una silla de ruedas por orden del doctor que está atendiendo a su hijo. Ayer, Almendárez entró por segunda vez al quirófano, donde le han estado haciendo operaciones en el hueso que resultó impactado por la bala.

 

Acusan a escolta de Quiñónez

Dos familiares que acompañaban a Almendárez el miércoles, acusaron a uno de los escoltas de Quiñónez de ser el autor del disparo que impactó a su primo, y lo describieron como un hombre que usaba una camisa cuadriculada. Reynaldo Andrés Andrade Centeno, primo de “Lolo”, dijo que miró a este hombre de camisa cuadriculada, cuando “desde la tarima estaba disparándole a la gente”, e incluso lo ha podido identificar en las imágenes que ha estado trasmitiendo el canal 100% Noticias.

 

Jóvenes ALN denuncian

Los denunciantes de la ALN que también interpusieron el caso en la quinta delegación policial son: Yáder Morán, Gerald Aráuz Gómez, Lisandro García Gutiérrez, Abner Martínez, y Suyén Gunera Rivera, quienes mostraron a los medios de comunicación las señas que les dejaron en sus cuerpos los garrotazos y pedradas que recibieron durante el enfrentamiento.

Yader Morán, de la Juventud de ALN, dijo que fue garroteado y apedreado a manos  de miembros de la Juventud Andinista, quienes, según él, provocaron el enfrentamiento, y cuestionó que la Policía no detuvo a ninguno de los agresores.

“Observé que uno de los policías le da su pistola a uno de los chavalos sandinistas y le dice: ‘Dense gusto’, y empieza a disparar… yo ya identifiqué a varios jóvenes que son del (barrio) “Jorge Dimitrov”, de (grupo tradicional) la vaca loca. Uno se llama Jonathan, otro Omar García, el otro Carlos Fonseca Sandino, y un sinnúmero de chavalos que los reconozco”, aseveró Morán.      

Los jóvenes aseguran que fue Víctor Rosales, conocido como el “Santa Claus Nica”, quien llevó en una camioneta al grupo de chavalos de la Juventud Sandinista frente a la tarima donde estaba Quiñónez, con el fin de agredirlos. La joven Suyén Rivera llegó a apoyar a su partido junto a sus tres hijos, y en medio de la trifulca, una pedrada golpeó su brazo izquierdo. Asegura que un hombre del partido en el poder amenazó con un arma de fuego a varias mujeres y niños.

 

Lo ocurrido, según la Policía

Ayer, luego de la conferencia de prensa de la Policía, relacionada a los resultados obtenidos del Plan “Minguito”, el comisionado mayor Fernando Borge, jefe de Relaciones Públicas, evitó hablar de este tema, y finalizó el encuentro con los periodistas sin dar espacio a las preguntas.

Sin embargo, en un comunicado enviado en horas de la noche del miércoles, la Policía consideró que las acciones desarrolladas por la ALN, durante la llevada del Santo, generaron un “ambiente de irritación” entre las personas que estaban en la tarima con Quiñónez, y parte de los “feligreses”. Ese fue el nombre que la autoridad policial dio a las personas que portaban camisas con el eslogan: “Yo ♥ a Daniel”, y que en los vídeos mostrados por diferentes medios televisivos reflejaban con los dedos de sus manos la casilla dos del Frente Sandinista.

Los policías, señala, se presentaron al lugar, e incluso la capitana Maura Escobar, supervisora del plan policial, solicitó refuerzos. Hasta ayer, la Policía mantenía detenido a Edwin Antonio Altamirano, escolta privado de Quiñónez, y señalado de ser la persona que realizó los disparos, no obstante, señalan a otro individuo que andaba armado, pero este no fue detenido.

 

Policía cuestiona proselitismo

En el comunicado, la Policía “condena enérgicamente que se haga uso de eventos religiosos con participación multitudinaria de familias nicaragüenses --como la procesión de Santo Domingo--, para llevar a cabo actividades proselitistas o de campaña política, lo que permite que se presenten confrontaciones que afectan el normal desarrollo y la seguridad de los participantes”.

Lo anterior llama la atención, porque, precisamente, la Policía siempre ha evitado pronunciarse sobre temas políticos, ya que no ha dicho ni una palabra sobre el uso de símbolos y términos religiosos por parte del gobierno en su propaganda política. Tampoco se manifestó cuando el extranjero y promotor internacional de boxeo, Don King, hizo proselitismo político el pasado primero de agosto durante la bajada de la imagen.

Finalmente, la Policía dice que el oficial con el número de chip 2270 pertenece al expolicía Félix Guido, quien se encuentra en situación de baja por jubilación, y no participa del plan policial. Según los denunciantes, este policía fue quien habría dado su arma a un miembro de la Juventud Sandinista para que disparara contra los ALN.     

CPDH en doble cuestionamiento

Marcos Carmona, Director Ejecutivo de la Comisión Permanente de los Derechos Humanos, CPDH, se presentó a la delegación policial, donde consideró que  el actuar de las autoridades policiales fue negligente, ya que estos tuvieron tiempo para evitar el derramamiento de sangre, sin embargo, no lo hicieron, pero también cuestionó que un partido político hiciera proselitismo en medio de una actividad religiosa.

Sixto culpa a Quiñónez yes otro que no vio a Don King

El procurador de participación ciudadana de la Procuraduría en Defensa de los Derechos Humanos, Sixto Ulloa, culpabilizó a Quiñónez de la violencia desatada durante las festividades de Santo Domingo, alegando que provocó a la población.

“La gente vio que se estaba haciendo proselitismo político entregando gorras y propaganda de determinado partido, y lo que se da es una provocación, y se ve a un guardaespaldas arengando y después lo vemos en la calle con una pistola. Lo que hubo ahí fue una provocación que está bien clara. El mismo Quiñónez dijo que tenía que defenderse, lo que quiere decir que él disparó”.

(Colaboración de Rafael Lara y Leonor Álvarez)