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El año pasado, más de 5 mil niños y jóvenes fueron atendidos por la Dirección de Asuntos Juveniles de la Policía Nacional, y el 80% de ellos habían consumido drogas. Muchos no estudian ni trabajan y hay que hacer algo al respecto.

La cifra reveladora fue presentada por la comisionada mayor Erlinda Castillo, jefa de la Dirección de Asuntos Juveniles, DAJ, durante el Conversatorio sobre la Reforma del Código de la Niñez y la Adolescencia, indicando que la mayoría de estos jóvenes lo que necesitan son más oportunidades, para evitar que sean los criminales consumados del mañana, y no es con sanciones más duras que esto se resuelve.

“En el caso de Evans Ponce, la Policía fue efectiva y detuvo a todos los jóvenes implicados. El Ministerio Público los procesó eficientemente y el Poder Judicial los sancionó con la pena máxima, que son seis años. Cualquiera diría que esto fue un triunfo, pero en realidad fue una derrota, porque si hubiéramos hecho suficiente prevención, esos jóvenes no hubieran cometido el delito y Ponce estaría vivo”, enfatizó la comisionada mayor.

Destacó que en Nicaragua hay cantidad de jóvenes deambulando en las calles porque no están estudiando, o porque no tienen trabajo, y se vive un clima de violencia desde los noticieros, dibujos animados, telenovelas, escenas sexuales hasta en los anuncios, juegos de vídeo y vídeos musicales, y todo esto lo consumen los niños de 9 o 10 años, quienes son el caldo de cultivo para la delincuencia, y hasta el momento nadie hace nada, aunque existen las leyes para detenerlo.

“No es solo tarea del gobierno”
“La educación de nuestros niños y jóvenes es una responsabilidad compartida, y no sólo el gobierno tiene el deber de actuar. También los padres, las madres, la comunidad, la empresa privada y la sociedad en su conjunto”, dijo la jefa de la DAJ.

A pesar de los diferentes criterios que se vertieron durante el proceso judicial de los jóvenes que arrebataron la vida de Ponce, representantes de instituciones del sistema de justicia y de las universidades, estuvieron de acuerdo en la necesidad de actuar, pero que un incremento de penas no era la solución.

El arquitecto Javier Pares Barberena, Secretario Académico de la Universidad de Ingeniería, a la que perteneció el joven Ponce, dijo que ahora están claros de la situación, y que era necesario tomar acciones al respecto para reducir los índices de violencia, aunque el carácter punitivo no era la única ni la mejor solución.

Por su parte, la doctora Nubia Arévalo, jefa de la Unidad Especializada de la Niñez y Adolescencia del Ministerio Público, indicó que ya tienen una propuesta de reforma al Código de la Niñez, la cual fue elaborada desde un carácter propositivo y de derechos humanos, en busca de un balance entre el interés superior de la niñez y el derecho de las víctimas.

Giovan María Ferrazzi, representante de Nicaragua de la Fundación Terre des Hommes Italia, consideró la convocatoria impulsada por su organización para discutir el tema de la reforma al Código de la Niñez fue satisfactorio, al ver el gran avance que las instituciones y organizaciones han logrado y encontrado más coincidencias que diferencias.