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La educación precaria y el alto nivel de deserción escolar no tendrá solución hasta que haya un cambio en la distribución de los ingresos. Así lo considera el doctor Óscar René Vargas, sociólogo y autor del libro Hacia dónde vamos.

El análisis comparativo entre lo que destina Nicaragua versus otros países como Costa Rica, es concluyente. La inversión per cápita en educación en nuestro país es de US$50 anuales, en el vecino país es de US$304, y en América Latina es de US$254.

“Otro aspecto que hay que destacar es que el porcentaje del PIB en educación ha ido disminuyendo de 3.98 a 3.65%,  señaló el sociólogo.

Alto nivel de deserción

Óscar René Vargas señala que en 2010 el nivel de reprobados y niños que desertaron de primaria fue de 201,300, mientras que en secundaria fue de 152,100, para dar un total de 353,400.

“Esto significa que los que aplazaron y reprobaron representaron un 21.2% y los que abandonaron un 15.6%, es decir, un total de 36.8%”, resaltó Vargas, quien añadió que de cada 100 jóvenes en edad de estudiar, solo se matricula un 46%, quedando fuera el 54%, mientras que el 36.8% de ese total reprueba o deserta.

“La pobreza es un problema íntimamente relacionado con la educación, ya que la Cepal calcula que para salir de la pobreza necesitás 11 años de estudios. En Nicaragua, el promedio de estudio es de sexto grado de primaria”, señala Vargas.

El sociólogo explica que por eso es un problema cíclico, ya que las familias pobres carecen de recursos para mandar a sus hijos a la escuela, ya que según cifras del Banco Mundial, el salario mínimo solo cubre las tres cuartas partes de la canasta básica.
Falta de cultura política

El economista señala que la falta de inversión en educación es producto de la falta de un plan nacional de desarrollo y de una cultura política que no tiene visión a largo plazo, ya que solo existen políticos tradicionales que buscan enriquecerse a toda costa.

¿Cuál es la solución?

Óscar René Vargas señala que se debe reformar el sistema educativo obsoleto, incorporar el uso de las nuevas tecnologías, reemplazar los modelos educativos pasados de los maestros por otros con nuevos modelos de enseñanza, construir mejores escuelas, invertir en la calidad de los profesores y reformar la Ley Tributaria.

También recomendó un reordenamiento de los salarios y mejorar la eficiencia en el sector público.