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Camila debería llamarse Milagro, pero su madre se encaprichó con ese nombre desde que ella estaba en la panza. Cuando nació decidieron ponerle Camila Adriana, pero pocos días después la pequeña fue desahuciada, y sus padres le cambiaron el nombre por Camila María de los Ángeles.

Cami, como la llama su madre, es una chiquitina dientona, morenita y gordita, de 18 meses. Mitad tica y mitad nica, la pequeña es muestra que los milagros existen.

Claudia Gómez, ecóloga, 34 años, es la madre de esta pequeña. Mientras escribe la historia de su vida desde aquel 26 de enero de 2010,  cuando nació Camila, la pequeña está viendo en la tele las caricaturas de Pocoyo y de Mickey Mouse.

Claudia trabajaba como técnica de un proyecto de conservación impulsado por Flora y Fauna Internacional en las Playas de Chacocente. A Francisco, su esposo, le ofrecieron un trabajo en su natal Costa Rica, y decidieron que la bebé nacería allá.

“En el último mes de embarazo, exactamente el 25 de enero de 2010, me hice un chequeo de rutina en Costa Rica antes del parto. Me preguntaron cuántos ultrasonidos me había hecho. Yo comenté cuántos y se me dijo: ‘¿Entonces usted ya sabe que su bebé viene con un tumor o una masa en el hígado de un tamaño considerable?’”, cuenta Claudia.

Comienza lucha por su vida

Antes del mes de edad, la chiquita se puso amarilla y le creció el abdomen. Fue entonces cuando le practicaron la primera cirugía menor, una biopsia por punción de agujas para confirmar si el tumor era maligno. El diagnóstico fue devastador: Camila tenía un tumor llamado hepatoblastoma y estaba en un estado avanzado.

“Tres días después de la confirmación del diagnóstico, Cami se nos estaba yendo, se quejaba de dolor, tenía dificultad al respirar y debimos bautizarla de emergencia, pero gracias a Dios ella volvió a abrir sus ojitos, se le colocó su primera quimio intravenosa y dos transfusiones de sangre, y siguió dando la pelea. Ese fue nuestro segundo milagro, el primero fue su nacimiento a pesar del cáncer”, escribe su madre.

Luego de eso empezaron con la quimioterapia, internándola cada tres días en el hospital, pero Camila no respondió bien al tratamiento.

“En ese momento se nos dijo que necesitaba un trasplante de hígado, pero que no tenía el peso, la edad, y muchas probabilidades de sobrevivir. Los exámenes de control indicaron una reducción mínima del tumor. La idea era sacarle el 80% de su hígado y después su órgano se regeneraría”, recuerda Claudia.

Abierta y desahuciada
La niña tenía escasos siete meses y medio, la cirugía para sacarle el 80% del hígado duró cinco horas, pero al abrirla los médicos se dieron cuenta de que el tumor era más grande de lo esperado y además rodeaba una arteria principal del hígado. No podían operarla, así que tras ser abierta, la volvieron a cerrar. Quince días después fue desahuciada y remitida a la Unidad de Cuidados Paliativos.

“Dos meses después de la cirugía se decidió volver a poner quimio paliativa, no curativa, pero esta quimio fue una ventanita de esperanza, pues retuvo el tumor en el hígado, evitó la metástasis, y a pesar que se nos dijo, que no será ni sería candidata a trasplante, permitió que ella creciera y se hiciera el trasplante”, cuenta su madre.

La pequeña llevó alrededor de 15 quimioterapias más. Botó el pelo y poco después fue revalorada e incluida en la lista de espera.

“A  mi esposo y a mí nos hicieron pruebas de compatibilidad. Él era compatible, le hicieron una biopsia, y estábamos a la espera de su recuperación y los resultados del estado de su órgano, cuando un angelito partió y su papito donó sus órganos y le dio una oportunidad más de vida a Camilita”.

La sonriente Camilita
Con vestido verde de hospital, peloncita y mostrando cuatro de sus dientes a través de una hermosa sonrisa, Camila posa para la cámara de su mamá tras ser operada y tener un nuevo hígado. En la siguiente foto tiene uno de sus brazos debajo de la cabeza y come galletas soda. Luego sale dormida, con una sonda y varios cables pegados al pecho.

La noche del 19 de mayo estuvo un poco difícil. Camila quiso quitarse las sondas de la nariz y debieron sujetarle los bracitos. Cinco días después la chiquitina continuaba comiendo galletas soda tras reponerse de su segunda cirugía.

Después del trasplante se le han efectuado cinco cirugías más, una grande, porque quedó un conducto biliar no conectado, y las otras cuatro para colocarle catéteres. En total, la pequeña ha pasado por ocho cirugías.

El proceso de recuperación es lento y aún hay posibilidades de que rechace el órgano. Lo peor que puede ocurrir es que el cáncer regrese y ella sea incapaz de defenderse. “Aquí estamos viviendo un día a la vez y dando gracias infinitas a Dios”, dice su mamá, quien la cuida durante el día. Por la noche le toca a su papá.

Sistemático de Salud inmejorable
“He de comentar que todas las medicinas y exámenes costosos que Cami debe llevar a cabo periódicamente, los cubre el Sistema de Salud del Seguro Social de Costa Rica. ¡Cómo quisiera que muchos niños en Nicaragua tuviesen esta oportunidad! He conocido a más de una madre nicaragüense en el hospital en condiciones similares y a todas nos tratan igual. No me quejo de la atención”, escribió Claudia.

 

El concierto
Algunas amigas de Claudia en Managua organizaron el concierto “Un regalo para Camila”, que se realizará mañana en el Caramanchel con la participación de Milly Majuc, La Baca Loca, Keyla Rodríguez, Álvaro Sarria y Los Centauros, Barrio Loco, Alzapúa, Rob y Ocarina y Dj Galactic.

Las ganancias por las entradas se invertirán en la rehabilitación del cuarto de la niña, ya que en los próximos 12 meses no deberá salir de la habitación, que debe tener condiciones especiales.

Salvadora Morales, amiga y organizadora de la actividad, comentó que, “en definitiva, el dicho que dice: ‘Toca puertas y se abrirán’, se ha cumplido. Todos nos han apoyado, personas que no conocen a Camila, pero tienen un gran corazón”.

Los que deseen ayudar a la pequeña también pueden depositar dinero en la cuenta 300509719 de Bancentro a nombre de Claudia Susana Gómez Fuentes.