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El presidente de la Asociación Internacional de Trasplantes, Francis L. Delmonico, y su homólogo latinoamericano Ashley Barquero, se reunieron con el secretario general del Ministerio de Salud, doctor Enrique Beteta, y con el diputado Edwin Castro, jefe de la bancada sandinista, para abordar la necesidad de aprobar una Ley de Trasplantes de Órganos en el país.

Barquero explicó que ellos han identificado una red de tráfico de órganos en Latinoamérica que se ha desplazado desde Brasil, Colombia, Perú, Costa Rica y Bolivia, por lo que Nicaragua podría ser el siguiente país de destino.

“Hemos identificado que la práctica inescrupulosa de la venta de órganos se desplaza de un lugar a otro según los avances en la legislación, de forma tal que una vez que se crea una ley que lo prohíbe en un país, afecta al siguiente. Como Nicaragua es el único país de Latinoamericana que carece de una legislación de esta naturaleza, y gran parte de su población vive en condición de extrema pobreza, es un candidato ideal”, explicó Barquero.

Varias debilidades

Además de la ausencia de una legislación sobre el tema, otras debilidades que ambos especialistas identificaron en el país son; la falta de un registro de pacientes que se someten a estas intervenciones, para hacer un adecuado análisis del donante y del receptor, la asignación de una partida presupuestaria para crear un laboratorio de inmunología y tipificación de tejidos para determinar la histocompatibilidad, la donación cadavérica y la definición de muerte cerebral.

Al referirse a la reunión con el secretario del Minsa, Enrique Beteta, el doctor Francis Delmonico se mostró complacido, ya que el funcionario le manifestó que están trabajando un anteproyecto de ley para subsanar ese vacío.

“Yo como presidente de la Asociación Internacional de Transplante estaba preocupado por un caso de tráfico de órganos que fue registrado en 2009, donde murió un paciente norteamericano y su donador, un joven nicaragüense sin ningún nivel de consanguinidad con él. Por eso decidimos venir a Nicaragua, para ver cómo podíamos ayudar”, añadió.

El caso, publicado por END, causó gran revuelo, ya que la cirugía se produjo en el Hospital Militar, y nunca se abrió una investigación que esclareciera cómo el joven Luis Enrique Picado Tercero se convirtió en el donante de un riñón para el estadounidense Ryan Mattews, persona con la que no tenía ningún de nivel de parentesco ni amistad.

Este rotativo publicó que el joven había recibido ofertas de visa para viajar a Estados Unidos y trabajar allá, y otra fuente médica dijo que el muchacho le confió que necesitaba los US$20 mil que le habían ofrecido a cambio del órgano para iniciar un negocio.

Por su parte, el doctor Silvio Rodríguez González, el primer médico en realizar un trasplante en nuestro país, se mostró complacido por la visita.

Asamblea abierta a la aprobación

En la reunión con Edwin Castro, el parlamentario se mostró receptivo para agilizar el trámite de aprobación de la ley, asegurando que aunque en el Código Penal ya se incluyen sanciones al comercio internacional de órganos, la misma vendría a proteger a los pacientes.

El tráfico de órganos ocupa el segundo lugar en el mundo en los casos de comercialización del cuerpo humano, sólo superado por el comercio sexual. El más común es el del riñón, porque es más fácil de quitar y conservar, y el donante puede continuar vivo.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, OMS, el 10% de los trasplantes de riñón que se efectúan en el mundo son ilegales, 60 mil personas están en espera para realizarse uno, y cada 16 minutos se lleva a cabo un trasplante ilegal a nivel internacional.