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Gran consternación causó ayer en todos los sectores de la población nicaragüense, el asesinato del sacerdote Marlon Ernesto Pupiro García, de 41 años, quien había desaparecido desde el pasado 20 de agosto de la parroquia Inmaculada Concepción de María, en el municipio de La Concepción, del departamento de Masaya, donde era párroco.

En horas de la mañana de ayer, el cuerpo de Pupiro García fue encontrado por pobladores en un basurero ubicado en el kilómetro 16 y medio de la Carretera Vieja a León. El cadáver fue envuelto en un colchón floreado, y luego lo metieron en una bolsa negra, con las extremidades inferiores de fuera.

Actuaron con saña

Quien cometió el crimen, no satisfecho con quitarle la vida al sacerdote Pupiro García, optó por intentar quemarlo para evitar dejar huellas, según se deduce, porque parte del colchón en que estaba envuelto tenía indicios de haber tomado fuego.

“Ahora tiene sentido, que hace dos días una camioneta gris cerrada y otro vehículo que no me acuerdo el color, estaban estacionados frente al basurero, y dos sujetos estaban fuera de los carros hablando y señalando hacia el lugar, eso fue en la madrugada y me pareció extraño, hasta ahora le encuentro sentido, tal vez andaban verificando si se había quemado el cuerpo”, dijo uno de pobladores que dieron la voz de alarma a la Policía Nacional, y que por seguridad pidió el anonimato.

Entre las evidencias que encontró la Policía en el lugar del crimen, estaba el cuello clerical  que usan los sacerdotes, el envase de un galón de agua vacío, y un pantalón crema con faja negra, que se presume eran parte de la vestimenta de la víctima.

Clero Arquidiocesano conmocionado

Al mediodía, representantes de la Curia Arzobispal de Managua reaccionaron muy “consternados por la triste noticia”. “Lamentamos este hecho de violencia que ha alcanzado a un miembro de nuestro presbiterio de manera trágica”, dijo monseñor Carlos Avilés, coordinador del Consejo Presbiterio en conferencia de prensa.

“Esperamos que la Policía Nacional pueda dilucidar las circunstancia en que se dio este hecho criminal y ponga en manos de la justicia a los responsables de este abominable acto”, dijo monseñor Avilés en presencia del Arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes.

¿Cuál es el móvil?

El comisionado mayor Fernando Borge, jefe de Relaciones Públicas de la Policía, hasta ayer no pudo precisar el móvil del crimen ni el paradero del autor y del vehículo de la víctima; tampoco conoció cómo murió.

Borge explicó que, según las investigaciones policiales, el sacerdote estuvo por última vez en la parroquia a las 10:30 de la noche del pasado viernes, pero que entre las 2 y 2:30 minutos de la madrugada del sábado 20 de agosto, un vigilante del sector observó la salida de la camioneta doble cabina, Mitsubishi, blanco, placas MY 0698, propiedad del párroco, pero este no pudo precisar si el vehículo era conducido por la víctima.

Entre las 3 y las 4 de la madrugada del mismo día, el sacerdote fue visto sin acompañante en el centro recreativo La Borgoña, en Ticuantepe, el cual abandonó después de pasadas las 4:00 a.m. A las 6:23 a.m. la camioneta del religioso fue vista circular en la carretera entre San Marcos y el sector conocido como Las Cuatro Esquinas, conducida por una persona no identificada hasta ayer.

Sin embargo, a pesar de no tener la identidad de dicho conductor, las autoridades policiales dijeron tener un identikit del mismo, obtenido gracias a las entrevistas con personas que vieron al sujeto trasladarse en el vehículo del sacerdote.

Algunos feligreses que se hicieron presentes al Instituto de Medicina Legal, entregaron un identikit del sujeto que supuestamente dio muerte al sacerdote Pupiro.

“Nosotros como católicos y concheños estamos indignados, con esa actitud que tomaron los delincuentes, él era nuestro sacerdote desde hace siete años, y se había ganado nuestro cariño. Pedimos a la Policía que esclarezca el crimen”, dijo Julio César Talavera.

Se pasaron burlando

Los feligreses que se hicieron presentes al IML, dijeron que ellos pasaron en vigilia dentro de la parroquia desde el mismo día que se enteraron de la desaparición del párroco, y que un sujeto a bordo de una camioneta  se pasó burlando.

“¿Y qué están haciendo ahí? ¡Vayan a dormir, si el padre ya esta muerto!”. Todos nos quedamos viendo, pero nadie le tomó importancia, por eso tampoco se tomó datos del vehículo. Otra de las cosas que se maneja es que un ingeniero que estaba construyendo una escuela cerca de la iglesia le robó el dinero al sacerdote, no se sabe qué cantidad, pero eso tendrá que investigarlo la Policía”, dijo uno de los parroquianos.

Ayer se ofreció una misa de cuerpo presente en la iglesia Inmaculada Concepción de María, donde el padre laboró por siete años, y sus restos descansarán en el cementerio de Ticuantepe junto a los de su progenitora.