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Entendiendo la biodiversidad como el mayor capital económico del país, el Centro Humboldt demanda la agilización del proceso de revisión y de las últimas modificaciones al proyecto de Ley de Biodiversidad, que en este momento está en manos del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, Marena, como el paso previo para ser introducido ante la Comisión de Ambiente de la Asamblea Nacional.
“La biodiversidad representa casi el 75% de las exportaciones de Nicaragua, es lo equivalente a lo que representa el petróleo para los países desarrollados”, ejemplifica Julio Sánchez, coordinador de Biodiversidad del Centro Humboldt, para explicar la importancia de que el país avance en la concreción de este recurso legal.
Con la Ley de Biodiversidad, entonces, se busca regular la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica del país, garantizando una participación equitativa y la justa distribución de los beneficios derivados de su aprovechamiento.
La iniciativa de ley propone controlar el acceso a los recursos genéticos del país, y demanda la participación de las comunidades, principalmente indígenas y rurales, en  la protección de los mismos y en la participación de los réditos que genere, explicó Sánchez.
La necesidad de esta ley tiene su justificación en Ley General de Medio Ambiente, aprobada en 2005, que mandó su creación.
Hasta ahora es la ciudadanía la que ha empezado a proteger sus recursos naturales, a través de ordenanzas de los gobiernos municipales.