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Pocas veces en la vida uno tiene la trágica oportunidad de ver la explosión de una bomba y la destrucción real de la vida humana que nace del acto terrorista. El cineasta y periodista sueco Peter Torbiörnsson, demuestra que los bombazos en la vida real, filmados sin efectos especiales, no suelen ser tan espectaculares como los estallidos de las películas: apenas una intensa luz blanca, una breve distorsión de la imagen en pantalla y la interrupción abrupta de la transmisión.

Esa luz segó la vida de siete personas, el 30 de mayo de 1984. Tres de ellos eran miembros de la prensa: Jorge Quirós, camarógrafo; Evelio Sequeira, ayudante de cámara, y Linda Frazer, periodista estadounidense. Otros 15 periodistas y siete guerrilleros más, incluyendo a Edén Pastora, fueron heridos y mutilados en el atentado.

En la mente de un hombre que sobrevivió al atentado terrorista de La Penca, la bomba siguió explotando día a día, hasta expiar mediante un documental que ahora se presenta en Managua, el sentimiento de culpabilidad por haber llevado a aquella conferencia de prensa al autor del bombazo, que perseguía matar al entonces líder de la Alianza Revolucionaria Democrática, Edén Atanasio Pastora Gómez, hoy entusiasta propagandista de los que lo mandaron a matar.

 

“Adiós Nicaragua”

La cinta se titula “El último capítulo, adiós Nicaragua”. Su productor es un veterano periodista que cubría la guerra como corresponsal en Centroamérica para la radio y la televisión suecas.

Según la película, la bomba fue colocada por un agente internacional de inteligencia de la Dirección General de Seguridad del Estado del gobierno sandinista, quien siendo argentino, se hacía pasar como periodista inglés o como camarógrafo danés.

El filme es un extenso testimonio audiovisual que se grabó desde 1979 hasta 2010 en Nicaragua, El Salvador, Cuba, Francia, Suecia, Bolivia y Costa Rica.

La historia refleja la intensa y peligrosa búsqueda de pruebas del autor para dar con los verdaderos culpables del atentado terrorista, quienes al final resultan ser los mismos que ahora gobiernan Nicaragua bajo la sombra del presidente Daniel Ortega. 

Según el testimonio visual del cineasta sueco, el autor del atentado se llamaba Roberto Vital Gaguine, nacido en 1953 en Argentina, exestudiante de medicina que aprendió el inglés en el exilio, en Inglaterra, razón por la cual al inicio de sus operaciones se le conocía en el mundo del espionaje con el seudónimo de Martín, “El Inglés”.


Las negativas de Borge

De acuerdo con el documental, Jorge Masseti, un exagente de los servicios cubanos de inteligencia que operó en Nicaragua y Argentina, ahora exiliado en Francia, confirma que la bomba la hizo estallar Gaguine, bajo la dirección del Ministerio del Interior, dirigido entonces por Tomás Borge, quien en el filme niega con vehemencia su participación o la del FSLN en la acción terrorista.

Las revelaciones del exagente secreto ubican en Nicaragua a Gaguine trabajando con el coronel cubano Andrés Barahona López, jefe de la Dirección Quinta del Ministerio del Interior, alias Renán Montero, y con Enrique Gorriarán Merlo, “El Pelado”, exjefe militar de la guerrilla argentina izquierdista Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), y jefe del comando que mató a Anastasio Somoza Debayle en Paraguay en 1980.


Lo engañaron

El cineasta revela que él mismo fue quien llevó al terrorista al campamento donde Pastora iba a dar la conferencia de prensa, por solicitud de funcionarios nicaragüenses del régimen, quienes supuestamente le pidieron ayudar a un fotógrafo danés que quería visitar la zona de guerra en la frontera con Costa Rica.

El terrorista argentino tuvo un final violento, según las investigaciones periodísticas sobre el caso: murió carbonizado en enero de 1989, en el asalto a la guarnición militar La Tablada, en Buenos Aires, Argentina.

Pese a ello, el cineasta siguió investigando el caso y tratando de buscar justicia en las instituciones de Nicaragua y de Costa Rica. Sin éxito hasta la fecha.