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La Dirección y las jefaturas de las diferentes secciones de END trabajan con periodistas profesionales, dignos y a quienes jamás se les irrespetaría asignándoles la misión de emboscar con preguntas mal intencionadas a ningún funcionario público ni dirigente del sector privado.

A juzgar por algunas comparecencias televisivas de la doctora Alba Luz Ramos y por escritos aparecidos en algunos medios con la firma de su relacionista público, ese triste papel es propio de la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia, con el agravante que por lo reiterado y por venir de quien viene, se está poniendo en peligro la integridad física de la reportera a quien la doctora Ramos llama emboscadora y francotiradora.

Más allá de cómo fuera hecha la pregunta, nadie obligó a la Presidenta de la Corte a que estuviera de acuerdo en que lo que se ha estado publicando sobre Roberto Rivas Reyes es por razones de año electoral y no por la obligación periodística de denunciar la corrupción.

Esas motivaciones electorales implican que para la doctora Ramos, END ha destapado escandalosas grabaciones de Rivas Reyes sobre confesas actividades delictivas, no porque el pueblo nicaragüense tenga derecho a saberlas, sino por inconfesables intereses electorales.

Su respuesta nos hizo ubicar a la Presidenta de la CSJ  en el cerco de la impunidad que protege al señor Rivas Reyes y de eso no tiene ninguna culpa la honesta periodista Martha Vásquez Larios.

Comprendemos que a veces los funcionarios se asustan cuando ven publicadas sus respuestas o comentarios, más aún cuando se relacionan con algo que la doctora Ramos en el fondo quisiera que su entorno partidario no la obligara a implicarse, pero eso no justifica que denigre a la compañera Vásquez y mucho menos que soltando a sus defensores de oficio se exponga una vez más a una periodista a las reacciones fanáticas de cualquier agresor.

En toda forma y en el mejor de los ánimos, quisiéramos que este incidente y sus derivaciones tuvieran punto final.