•  |
  •  |

La Policía Nacional todavía no ha dado con el paradero de Yazker Blandón Torres, de 34 años y mesero del centro recreativo La Borgoña, tampoco ha aclarado el móvil y la forma en que fue asesinado el padre Marlon Ernesto Pupiro García, de 41, párroco de la iglesia Inmaculada Concepción de María, de La Concepción, municipio del departamento de Masaya, pero ayer recuperaron el vehículo del sacerdote en pedazos.

La Dirección de Auxilio Judicial y oficiales de inteligencia de la Policía realizaron allanamientos la noche de este miércoles y la mañana de ayer, en varios tramos del Mercado Oriental  y algunos barrios de la capital, adonde llegaron a vender en partes la camioneta Mitsubishi, blanca, placas MY0698, propiedad del párroco. Una de las pruebas es que el número de chasis MMBJMK7705D040053 recuperado corresponde al registrado por el religioso en la Dirección de Tránsito.

El comisionado mayor Fernando Borge, jefe de Relaciones Públicas de la Policía, afirmó que el automotor fue vendido por Yazker Blandón, principal sospechoso del crimen, a  René Enrique Martínez, de 31 años, alias “Changuelo”, quien tiene un taller de desarme en el barrio Cristian Munguía, ubicado de las instalaciones de Enel Central tres cuadras al sur y tres al este, a las 8:20 de la noche del pasado sábado 20 de agosto.

“Changelo” en compañía de Jason de Jesús Obando Rocha, de oficio chatarrero, y del mecánico Mario Cajina, trasladaron la camioneta a una casa ubicada en el mismo barrio, a 200 metros del taller, y en el patio de la misma procedieron a desmantelarla por completo. El domingo pasado y este lunes “Changuelo” vendió las piezas a distintos compradores, pero gran parte han sido recuperadas por la Policía.

Corredores, comerciantes y chatarreros detenidos
Las autoridades policiales han retenido a Eric Javier Castillo Flores, de 23 años, Donald Genaro Carvajal, de 36, Bismarck Javier Hernández, de 22, Norman Rafael Campos Medrano, de 33, señalados de haber comprado las partes del automotor, y a “Changuelo”. El chatarrero Jason Obando y el mecánico Mario Cajina están siendo buscados por la Policía, al igual que el sospechoso del crimen.   

Norman Campos, propietario del desarme “Repuestos Americanos”, al momento de su detención en el Mercado Oriental, aseguró que “no he comprado nada, todo lo que adquiero en mi negocio es por medio de facturas y voy a demostrar que todo que lo tengo es legal, no sé porque éste joven me está involucrando”.

En horas de la mañana de ayer, la primera comisionada Aminta Granera, jefa de la Policía, se presentó a las instalaciones de La Borgoña, según el comisionado mayor Borge, para verificar el trabajo que hasta el momento han realizado  sus subordinados sobre este importante caso.

Dudas de familiares del sacerdote
Doña María Lesbia Pupiro, de 40 años, hermana de la víctima, afirma que su hermano no visitaba La Borgoña y no cree que haya llegado a ese lugar por su propia voluntad. “Si acaso lo llevaron, entonces lo llevaron obligado, amenazado o engañado…siempre él venía aquí a la casa con su chofer y ¿qué va a andar haciendo solito a medianoche sin chofer y sin nada?, él siempre que venía andaba con su chofer y él no tomaba licor; no creo que todo haya pasado por el robo de una camioneta, creo que eso va más allá, pero no sé por qué, ya que era una persona de Dios”, dijo Pupiro.

El comisionado Borge no dio a conocer los resultados de la autopsia practicada al cadáver del párroco, pero una fuente informó que este fue herido con un arma corto punzante en la barbilla y en una de sus orejas, después que ya lo habían asfixiado mecánicamente. Sacerdotes que vieron el cuerpo sin vida informaron a doña María que el criminal intentó incinerarlo, ya que los pies los tenía con señales de quemadura.

Se perdió antes de la madrugada
Pupiro recordó que su hermano llegó a desayunar a su casa de habitación, ubicada en Ticuantepe, la mañana del pasado viernes 19 de agosto, luego se marchó junto a su chofer hacia Managua a tramitar su pasaporte y a las seis de la tarde celebró un casamiento donde estuvo hasta las 10 de la noche.

“Unas feligresas, que habían hecho una comida, le pidieron raid porque querían que las llevara a sus casas, él les dijo que sólo iba a ir a sacar su camioneta que estaba en la iglesia y que lo esperaran, pero él nunca regresó; ellas fueron a ver porqué tardaba y vieron que la iglesia ya estaba cerrada y la camioneta no estaba. Para mí que a él ya lo estaban esperando cuando llegó a sacar la camioneta, no creo que él haya salido en la madrugada y que lo hayan llamado”, aseveró doña María. (Con la colaboración de Fátima Torres)